Estoy aquí para lo que necesites (cómo hablar a una persona con cáncer)

17 junio, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater
Estoy contigo. Déjame ayudarte. Dime qué necesitas y lo haremos juntos. Te quiero, te aprecio, estoy a tu lado... Hablar a una persona con cáncer exige no quedarnos solo en palabras fáciles y a menudo vacías. Seamos útiles y reconfortemos desde el afecto y la cercanía.

Hablar a una persona con cáncer no siempre es fácil; queremos valernos del diálogo para reconfortar, pero no encontramos las palabras, los tiempos, los silencios.

La intención no nos libra de caer en situaciones incómodas. En ocasiones, no desean precisamente hablar de su estado o simplemente están cansados de ciertas palabras de ánimo un tanto vacías y poco útiles. El lenguaje demanda precisión, naturalidad y confianza.

Pensemos en ello durante un momento. Si hay una metáfora manida es la de referirnos a los enfermos de cáncer como luchadores. Son esos niños, esas mujeres y esos hombres que como valientes guerreros se enfrentan a la enfermedad. Sin embargo, tras estas palabras (como siempre bienintencionadas) podemos causar malestar o dolor.

A veces, hay recaídas. Hay casos en que el cáncer vence al tratamiento y ya no caben más estrategias… En estas situaciones, lo último que necesita una persona es verse a sí misma como alguien que no ha luchado lo suficiente o que no ha sabido ser valiente. A veces, el lenguaje proyecta una sobreexigencia poco útil, porque no siempre se puede ser fuerte.

Así, Susan Sontag, célebre escritora, novelista, filósofa y ensayista, recomienda en su libro La enfermedad como metáfora que lo mejor es evitar el lenguaje bélico donde tengamos a alguien que lidia ante cualquier condición, ya sea orgánica o psicológica. A veces, no se trata de ser valientes guerreros, se trata simplemente de encarar y aceptar una realidad muy concreta y sobre todo, particular.

La comunicación con personas que padecen cáncer, exige empatía. Cuidar de nuestro lenguaje y no recurrir a términos manidos y poco útiles, les aportará siempre un mejor apoyo.

Manos de una persona cogiendo las de otra para simbolizar cómo hablar a una persona con cáncer

Cómo hablar a una persona con cáncer: ¿qué tentaciones debemos evitar?

Hablar a una persona con cáncer exige, en primer lugar, conocerla. Cada enfermo tiene su lenguaje y, a menudo, lo que a uno le puede ser de gran ayuda a otro le puede minar el ánimo.

No obstante, hay una serie de aspectos en los que todos los expertos en comunicación oncológica, coinciden: hay que evitar determinadas expresiones que se usan en exceso. Son las siguientes.

¿Cómo estás? Tienes que ser fuerte

Somos conscientes de que cuando alguien afronta una enfermedad, lo habitual es preguntarle cómo se encuentra. Podemos hacerlo, no hay duda, pero no insistiremos en profundizar más allá que la disposición que nos muestre el otro.

Habrá momentos en los que la persona necesite hablar de la enfermedad, pero otros en los que sea precisamente el tema que no quiere tratar. Puede decírnoslo de manera abierta, pero también de manera indirecta. Una de estas señales indirectas es la de mostrarse parco en palabras cuando el diálogo tiende a centrarse en la enfermedad.

Asimismo, es recomendable no recurrir a la clásica expresión de «sé fuerte» o como hemos señalado con anterioridad, «no te rindas, esto es una batalla en la que hay que luchar». Evitaremos este tipo de términos porque la persona con cáncer lidia con una realidad muy cambiante en el día a día y cada emoción, cada sentimiento, debe aceptarse tal y como viene.

Habrá instantes en que el ánimo caerá y tendrá todo el derecho a asumir esos instantes más complejos y negativos. Habrá otros en que se sentirá mejor. El cáncer implica tener que centrarse en el día a día, y no en todos se puede ser fuerte.

Tienes que ser positivo, un familiar pasó por lo mismo y está bien

A la hora de hablar a una persona con cáncer hay que tener en cuenta un detalle esencial: cada caso es único. No es adecuado comparar lo que vivió tal conocido, hacerlo no ayuda ni es útil.

Cada paciente lidia con una realidad personal muy particular y delicada y por tanto, no haremos referencias a otros casos ni nos obsesionaremos tampoco en darles constantes mensajes esperanzadores y positivos.

Mujer con cáncer abrazando a otra

¿Qué tipo de mensajes y soporte podemos facilitar a una persona con cáncer?

Gran parte de nosotros, a menudo, da por sentado que el mejor modo de llegar a una persona que sufre es mediante la palabra. Se nos olvida que, en cierto modo, lo que más se agradece es el soporte, es la presencia, es quitar pesos, es servir de ayuda mediante acciones y no tanto a través del lenguaje.

Por llamativo que nos parezca, en ocasiones, a la hora de hablar a una persona con cáncer sirve de mucho la sinceridad y la humildad. De hecho, recurrir a algo tan simple como «no sé qué decirte, siento por lo que estás pasando y voy a estar a tu lado para lo que necesites’, es tan válido como catártico.

Estrategias para comunicar y ser un soporte adecuado para la persona con cáncer

La persona que atraviesa una enfermedad grave, no solo un cáncer, experimenta toda una combinación de emociones. Se sienten enfadados, otras contrariados, a menudo desbordados y otras sencillamente, solos. Así, que alguien se acerque hasta ellos para decirles que sean fuertes, no siempre ayuda. Así, hacemos las siguientes recomendaciones.

  • Si no sabemos qué decir o cómo hablar a una persona con cáncer, podemos optar por el silencio y la cercanía. Estar a su lado o cogerles la mano es siempre muy positivo.
  • Le haremos saber que los tenemos en mente, que les queremos y que estamos disponibles para lo que necesiten.
  • Le preguntaremos en qué podemos ayudarle. La finalidad es ser útil, ser esa presencia siempre atenta y disponible a la que pueden recurrir para cualquier cosa.
  • Facilitaremos a su vez, que pueda desahogarse con nosotros cuando lo necesiten. Permitirse llorar, dejar ir su enfado, su desconcierto o su miedo con nosotros con autenticidad, es la mejor ayuda que podemos prestar.

Para concluir, como podemos ver, más que el lenguaje o la palabra, lo que realmente necesita la persona con cáncer es nuestra cercanía y ser ese refugio cercano al que puede acudir cuando así lo quiera. Tengámoslo siempre presente.