Estoy desbordado, ya no sé qué hacer

25 Septiembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
Sentirnos agotados, desbordados, abrumados por las emociones, las presiones externas y la incertidumbre actual. Parece que estamos llegando al límite de nuestras fuerzas... ¿qué deberíamos hacer ahora?

“Estoy desbordado, agotado y al límite de mis fuerzas”. Son muchas las personas que a día de hoy expresan este lamento que, a fin de cuentas, no deja de ser un intento de pedir ayuda. Pensamientos negativos que no cesan, preocupaciones que asfixian, presiones externas, angustias internas y la clara sensación de que cada día se sienten más arrinconadas en sus laberintos emocionales.

¿Qué se puede hacer en estas situaciones? ¿Darnos un descanso? La verdad es que, aunque necesarios, los días de calma y paz no siempre resuelven la raíz del problema ni la mente ansiosa. Porque tras el sentimiento de sentirse abrumados está la ansiedad y ese agobio psicológico que nos deja sin recursos. La persona desbordada corre el peligro de perder el control, teniendo que afrontar cada vez situaciones que producen un mayor desgaste.

¿Cuál es la mejor estrategia en esos momentos? En la actualidad, es muy común verse identificado con este tipo de realidades. Las analizamos.

Hombre con gafas sintiendo que estoy desbordado

Estoy desbordado mental y emocionalmente: ¿qué puedo hacer?

Estoy desbordado, abrumado, colapsado… Solemos usar una florida terminología para definir un estado que puede resumirse, sencillamente, como agotamiento mental. Ese agotamiento viene determinado por sentir que las demandas externas superan nuestra capacidad de afrontamiento y resolución. Dicho de otro modo, el estado de “agobio” ocurre cuando evaluamos que no tenemos los recursos suficientes para satisfacer las demandas del entorno.

Ahora bien, en el contexto actual también surgen muchos más factores que los citados. Ante nosotros tenemos una situación en la que navega el miedo, el cambio constante y la sombra de un futuro incierto. Lo primero que debemos entender es que sentirnos desbordados es una respuesta normal y comprensible ante un escenario desafiante. No debemos, sancionarnos a nosotros mismos o alimentar aún más la negatividad culpabilizándonos por sentirnos de este modo.

Comprendamos un poco mejor estos procesos y las estrategias que deberíamos aplicar.

Cuando focalizamos en exceso nuestra atención sobre los hechos negativos

“Hoy no podré cumplir los objetivos en el trabajo. Mi pareja no me entiende. Las expectativas futuras son horribles. Todo va mal”. Nosotros no nos damos cuenta, pero en ocasiones nuestro enfoque mental solo pone su atención en los aspectos más adversos y la mente,se agota, queda exhausta.

Así, un estudio realizado en la Universidad de Zhejiang (China) evidenció la forma en la que el agotamiento mental incide en la conectividad neuronal. Es decir, cuanto mayor es la fatiga y el colapso emocional, mayores son los fallos en la conectividad neuronal de distintas regiones del cerebro.

¿En qué se traduce esto? Básicamente en confusión mental, en pérdidas de memoria, dificultades para solucionar problemas, reflexionar…. Lo que sucede también es que se incrementa aún más esa sensación de haber llegado al límite. Es la pescadilla que se come la cola, a mayor preocupación, mayor agotamiento y menos recursos para afrontar la situación; por tanto, se eleva el malestar.

¿Qué podemos hacer?

No podemos obviar que las cosas están cada vez más difíciles a día de hoy; no obstante, debemos procesarlas de manera más constructiva y menos ansiosa. Los desafíos no son muros, son barreras para superar con ingenio y habilidad.

Si te sientes sobrecargado, organiza mejor el tiempo. Si crees que tu pareja no te entiende, dile lo que necesitas: las personas no pueden adivinar lo que nos ocurre si no se lo comunicamos. Dialoga.

Por otro lado, no hay nada tan peligroso como decirnos aquello de que todo va mal. Concreta y especifica qué es lo que no está yendo bien y busca soluciones. Si magnificamos y generalizamos, nos bloqueamos.

Aceptar los cambios e incertidumbres con un plan

“Estoy desbordado, no sé lo que va a suceder mañana y eso me abruma”. Este tipo de pensamientos son una constante en tiempos de incertidumbre, el cerebro necesita certezas, elementos a los que aferrarse, saber que lo que hoy damos por seguro mañana seguirá a nuestro alcance. Los cambios siempre nos someten a repentinos desafíos para los que no nos sentimos preparados y algo así eleva aún más el agotamiento mental.

¿Qué podemos hacer?

Acepta, entiende y asume que no puedes tener el control sobre todo. La incertidumbre es parte de la vida, ese punto de caos ingobernable que escapa de nuestras manos y una variable que, a veces, distorsiona nuestros proyectos. Asume esta realidad y sus problemas pero no lo hagas con resignación.

Si estoy desbordado lo mejor que puedo hacer es pensar qué opciones tengo y crear un plan de ruta. Lo primero es concretar mis miedos: ¿temo perder el trabajo? Entonces debería buscar alternativas. ¿Me angustia mi familia, mi pareja, me preocupan mis hijos? Es necesario abordar hoy mismo aquello que me preocupa en exceso.

Mujer estresada en casa pensando en que estoy desbordado

Estoy desbordado, llevo sobre mí demasiadas cosas

Estoy desbordado porque son muchas las presiones que tengo en mi cabeza. Sobre mí caen responsabilidades e infinitas tareas que cumplir. Además, mi mente no me acompaña, siento miedo, ansiedad, frustración, tristeza…

Ante ese mundo interno, abrumador en todos los sentidos, solo cabe una estrategia: acabar con la multitarea y abordar cada cosa de uno en una. Si tienes muchas preocupaciones desglósalas y dales una solución. Si experimentas un caos emocional, identifica cada emoción en ese torbellino interno y dale nombre, déjale espacio y entiende el mensaje que quiere darte.

En tiempos complicados de nada vale querer abarcarlo todo a la vez. Hay que saber priorizar, ir paso a paso, ser consciente de lo que sentimos y de todo lo que se sucede dentro y fuera de nosotros. Debemos cambiar la expectativa de que todo debe completarse, cumplirse y solucionarse ahora mismo, porque de lo contrario…

Eliminemos esa última variable; la del miedo. Entendamos que para hacer las cosas bien es mejor ir sin prisas y hacerlas una a una. Algo así nos ofrecerá mayor sensación de control y bienestar. Tengámoslo en cuenta, sentirse desbordado es un síntoma más de la ansiedad y podemos afrontarla, manejarla

  • Qi, P., Ru, H., Gao, L., Zhang, X., Zhou, T., Tian, Y., … Sun, Y. (2019, April 1). Neural Mechanisms of Mental Fatigue Revisited: New Insights from the Brain Connectome. Engineering. Elsevier Ltd. https://doi.org/10.1016/j.eng.2018.11.02