Estrategias para alcanzar la paz y la tranquilidad

La paz y la tranquilidad no implican necesariamente ausencia de perturbación o conflicto, pues estos últimos son inevitables. A lo que realmente refieren es a la capacidad de gestionar las situaciones difíciles de una manera sana. Acá te mostramos cómo lograrlo.
Estrategias para alcanzar la paz y la tranquilidad
Sergio De Dios González

Revisado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González.

Última actualización: 04 julio, 2022

En una vida llena de estrés, conflictos y contratiempos, puede ser todo un reto alcanzar paz y tranquilidad. No obstante, se vuelve necesario desplegar una serie de actitudes y hábitos que nos permitan encontrar esa plenitud que tanto anhelamos; pues se trata de un aspecto esencial para mantenernos saludable.

Entonces, ¿qué se puede hacer para hacer frente a los contratiempos sin que afecten a nuestra salud? A continuación, mostramos algunas estrategias que nos ayudarán a alcanzar la paz y la tranquilidad cuando la vida te lo ponga difícil.

15 estrategias para alcanzar la paz y la tranquilidad

Si quiere empezar a vivir una vida plena, toma en cuenta las siguientes estrategias:

1. Mantener la paciencia

Cuando las cosas no salen a tu gusto y te irritas, los niveles de estrés a los que te enfrentan son enormes. Y si las cosas salen de otra manera a la que esperabas, la situación puede ser caótica.

Para estos casos, ser paciente es algo fundamental. La paciencia es una forma de tolerancia que significa que no deberíamos reaccionar sin pensar a las críticas y molestias. Es importante saber que la causa de estos reveses nos son permanentes.

La tolerancia y la paciencia son vitales para que en todas las relaciones se suavicen las diferencias.

Reloj de arena

Tener paciencia no significa permitir que otros te pasen por encima, sino que implica una buena comunicación, protagonizada por la asertividad, que facilitará la definición de los límites y disminuirá las posibilidades de ser manipulado. En este sentido, es aconsejable no tomar las cosas de manera personal y utilizar esa experiencia para ayudar a lidiar con uno mismo.

2. Llenarse de optimismo

Cuando los contratiempos suceden, es fácil sentirse decepcionado y triste. Nuestro diálogo interno automático se vuelve negativo y hay una espiral de negatividad en la que nos vemos atrapados. Sin embargo, cuanto más nos entregamos a esta conversación negativa con nosotros mismos, peor nos sentimos, y nos volvemos pesimistas.

En estos casos, el optimismo es como un rayo de esperanza que nos deja creer que las cosas no están tan mal después de todo. Por eso, es importante cambiar la forma en la que nos hablamos a nosotros mismos para contrarrestar esos pensamientos irracionales y llegar a tener una charla positiva con uno mismo y sobre uno mismo.

3. Sentir gratitud

Cuando nos enfrentamos a los retos de la vida y las cosas no salen como esperábamos, podemos sentirnos tristes y deprimidos, lo que nos impide reconocer las cosas buenas que también hay en nuestras vidas.

Sin embargo, si queremos alcanzar la paz interior y la tranquilidad, lo ideal es que empecemos valorar lo que tenemos y adoptar una actitud agradecida. Para ello, podemos hacer una pequeña lista diariamente que refleje todas aquellas cosas por las cuales sentirnos agradecidos. Como, por ejemplo, agradecer por tener salud, empleo, un hogar, por las amistades, etc.

Mujer con las manos juntas expresando gratitud

Cuando estás agradecido, te sientes bien y se reducen la culpa, sentimientos de desesperanza y el desaliento. Se levanta el ánimo y te sientes con más energía para llevar a cabo los retos de tu día a día. Además, el agradecimiento mejora los vínculos con los demás y te hace apreciar más la vida.

4. Evitar el perfeccionismo

El perfeccionismo impone altas exigencias y favorece las decepciones. Cuando la persona establece estándares muy altos y no es realista, se hace vulnerable al estrés. Por tanto, es bueno establecer metas y aspirar más alto, pero hay que tener cuidado con el deseo de que todo salga perfecto.

El perfeccionismo ofrece la promesa de control y nos lleva a creer que los resultados amargos como el fracaso, el rechazo o la desaprobación se pueden evitar. Sin embargo, la verdad es que a veces estos resultados negativos no se pueden evitar.

Imponernos metas más altas nos hace más difícil poder lograrlas. Estamos mucho mejor cuando nuestros deseos para perseguir la excelencia son adaptativos y somos flexibles, en lugar de ser rígidos en nuestras expectativas. Esto nos permitirá alcanzar la paz.

5. Cultivar la actitud del perdón

El perdón es una manera de seguir adelante. Cuando cultivamos este valor, nos sentimos mejor y somos más capaces de llevar una vida feliz. Solo gracias al perdón, podemos alcanzar la paz; pues es lo contrario al resentimiento, que no hace más que restarnos tranquilidad.

La vida está llena de decepciones y reveses causados ​​por situaciones ajenas a nuestra voluntad. Estamos rodeados de personas que nos han hecho daño. Si insistimos en ese dolor no podemos vivir felices y seguir adelante con nuestras vidas. Sin embargo, está en nuestro poder la opción de liberarnos de la jaula de la ira y el dolor.

El perdón no significa que nos olvidemos lo que ha pasado y así permitir que vuelva a pasar. Se trata de centrarse en los puntos fuertes y alcanzar la paz interior. Además, debes aprender a perdonarte a ti mismo, a dejar de lado la culpa y el dolor.

6. Propiciar un ambiente de paz

Por su parte, si queremos alcanzar la paz interior, es importante que busquemos o nos procuremos ambientes que nos proporcionen tranquilidad. Esto implica tratar a los demás con amabilidad y generosidad; alejarse de ambientes y de personas tóxicas; trabajar en lo que nos apasiona; rodearnos de personas bondadosas y compasivas, etc.

Lo ideal es que te desenvuelvas en espacios que ofrezcan esa tranquilidad que tanto anhelas y disminuyas la permanencia en aquellos contextos que perturban o causan malestar.

7. Vivir el aquí y el ahora

Existes dos formas de eludir el momento presente: angustiándonos por eventos que aún no suceden o añorando hechos pasados que no volverán a repetirse. En ambos casos, dejamos de atender a lo que está sucediendo en este momento, quedándonos estancados en recuerdos o expectativas. 

Esto no significa que está mal recordar momentos y tener expectativas sobre el futuro. Al contrario, el error está cuando dejamos que nuestros pensamientos sobre el pasado y el futuro dominen nuestra mente y vivamos conforme a ellos.

Ahora bien, si eres una de esas personas que no sabe cómo estar más presente en el aquí y el ahora, te invitamos a iniciar con el mindfulness, pues se trata de una excelente herramienta para trabajar la atención plena.

8. Ser flexible a los cambios y a los imprevistos

La vida nos ha enseñado que las cosas no siempre salen como deseamos. Sin embargo, muchas personas caen en el abatimiento y la desesperación cuando los hechos no corresponden con sus expectativas.

Por tanto, es importante ser conscientes y aceptar que la vida muchas veces nos va a sorprender con eventos que ni siquiera imaginábamos. Ante estas situaciones, lo mejor es asumir que hay cosas que escapan de nuestro control y analizar qué oportunidades o enseñanzas nos deja la situación. Esto, sin duda, es un ingrediente esencial para alcanzar la paz interior.

9. Liberarse de algunos apegos

Las personas solemos desarrollar apegos a una variedad de cosas y personas. Por ejemplo, a nuestros bienes, trabajos, metas, familia, amigos, etc. Pero, nada dura para siempre y, mientras más apegados estemos a cualquiera de ellos, más dolorosa será la pérdida.

Ahora bien, esto no significa que no desarrollemos afecto por los demás o por las cosas. Lo que realmente implica es que aprendamos a relacionarnos sin ataduras; comprendiendo que en cualquier momento éstos nos pueden faltar y que esa realidad es inherente a la vida.

Además, en la medida que nos liberamos de estos apegos, aprendemos a valorar lo que tenemos en el aquí y el ahora, y a ser más agradecidos.

10. Establecer hábitos de autocuidado

Para alcanzar la paz también es necesario que nos tratemos como una prioridad y practiquemos el autocuidado. Esto incluye una serie de actividades y hábitos que nos garantizar nuestro bienestar. Entre los más básicos se encuentran:

  • Mantener una alimentación balanceada y saludable.
  • Hacer ejercicio físico.
  • Aprender a poner límites y a decir que no cuando realmente queremos.
  • Dejar espacios en la cotidianeidad para dedicarlos a actividades de ocio y disfrute.
  • Practicar técnicas de relajación para paliar el estrés diario, etc.

11. Dejar de compararse con los demás

La constante comparación con los demás es signo de baja autoestima, de una inconformidad con uno mismo. Por tanto, es esencial que empecemos a fortalecer el amor propio y enfocarnos en ser mejores personas cada día. 

Si frecuentemente estamos comparando con los demás, supeditamos nuestro bienestar al fracaso y debilidades del otro. Entonces, cuándo los demás triunfan, experimentamos sentimientos de envidia e inferioridad.

12. Celebrar que eres único

En relación con el consejo anterior, debemos tener en cuenta que cada persona es única y diferente. Por tanto, las comparaciones no son más que un sin sentido que solo nos amarga la vida.

Dicho esto, acéptate y admírate como eres, reconociendo tus fortalezas y debilidades. Ya verás que se trata de una experiencia maravillosa sabernos únicos y especiales.

13. Ser más sociable

La paz no se puede alcanzar alejándonos de los demás; al contrario, la encontramos cuando nos mezclamos con los demás y aprendemos a valorar su singularidad.

De hecho, relacionarnos con otras personas y comprender su punto de vista desde la bondad representa una experiencia sumamente enriquecedora. Ya que aprendemos de los otros y desarrollamos una mayor apertura a los diversos puntos de vistas y opiniones.

14. Fortalecer la inteligencia emocional

La inteligencia emocional refiere a la capacidad de identificar y comprender los estados emocionales propios y de los demás; y a la habilidad de gestionar adecuadamente las emociones que uno mismo experimenta.

Ahora bien, muchas personas no saben identificar qué emociones están experimentando y mucho menos saben gestionarlas de la mejor manera posible. Esta dificultad suele perturbar la vida de estos individuos y generar mucho malestar.

Es por ello que debemos entrenar nuestra inteligencia emocional, pues es la única vía para no volvernos esclavos de nuestras emociones y sentimientos.

15. Ir a terapia

En muchos casos, la perturbación emocional puede ser consecuencia de trastornos psicológicos, por lo que se vuelve  necesario tratar con un profesional en salud mental.

En estos casos, el psicoterapeuta abordará el caso según las circunstancias de cada persona, ayudándolas a alcanzar esa tranquilidad interior que tantos anhelan. Por tanto, si has querido establecer la paz y tus intentos han resultado infructuosos, lo ideal es acudir con un profesional.

Para concluir, resaltamos la importancia del amor propio, el desapego y la madurez emocional para alcanzar la paz y la tranquilidad; las cuales no implican necesariamente una ausencia de perturbación o conflicto, sino la capacidad para gestionar situaciones difíciles de manera sana.

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  • Bouché J. La paz comienza por uno mismo. Educación. 2003; 21(6): 25-43.

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