Evitar las grietas del camino

Sonia Viéitez Carrazoni · 2 abril, 2013

                     

Sólo yo puedo cambiar mi vida.

                                                                                          Carol burnett.

Algunos aspectos de nuestra forma de ser, comportamiento, imagen física, o vida, son imposibles de modificar. Sufrir por aspectos que nos han sido otorgados por casualidad, y que no podremos modificar en el tiempo, no tiene ningún sentido. En estos casos, ACEPTARSE A UNO MISMO con todos nuestros defectos y debilidades, y SER CAPACES de diferenciar entre lo que podemos o no podemos cambiar, son las primeras lecciones que debiéramos de repasar en nuestro interior, para potenciar nuestra autoestima y ser capaces así, de valorar otras virtudes y cualidades innatas que también poseemos.

Cuando consideremos que algo a nuestro alrededor nos desagrada, y en nuestras manos está el poder cambiarlo, lo más beneficioso para nosotros será tratar de poner medios y empeño para modificarlo, pues tarde o temprano, la frustración de haber consentido o aceptado situaciones perjudiciales o negativas para nosotros nos pasará algún tipo de factura.

La resignación es una de ellas, como si se tratase de una grieta, si aceptamos resignarnos, filtraremos una insatisfacción continua interiormente, que minará nuestra autoestima y fomentará cierto desprecio hacia uno mismo.

Nuestra estatura, el color de nuestros ojos, al igual que nuestro pasado, difícilmente pueden ser modificados, pero mientras tenemos que aceptar estas circunstancias, también deberíamos obligarnos a conseguir lo más valioso que tenemos para vivir sin grietas ni humedades, que consiste en poner rumbo a nuestras posibilidades y vivir acorde con nuestros verdaderos sentimientos, modificando nuestro comportamiento o estilo de vida, si no estamos contentos con los mismos.

Las consecuencias de ser uno mismo llevan implícito mostrarse ante los demás sin importarnos los que opinen, sin estar temerosos de sus criticas o rechazos, y sobre todo tratando de alcanzar cierta armonía conjunta, mostrándonos orgullosos de escoger poder ser lo que uno necesita ser y sintiéndose más valiosos todavía, por seleccionar sin miedo, cada paso que tomemos en nuestro camino.