Según un estudio, la falta de confianza deriva en soledad crónica

La falta de confianza en los demás a causa de algún trauma o decepciones continuadas tiene un impacto en el cerebro. Un efecto común es desear la soledad y el aislamiento persistente.
Según un estudio, la falta de confianza deriva en soledad crónica
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater el 07 octubre, 2021.

Última actualización: 07 octubre, 2021

La falta de confianza deriva en soledad crónica. Esa sensación que se aloja en ocasiones en el ser humano a raíz de un trauma o de decepciones continuadas puede conducirle al aislamiento. Se trata de un hecho bastante común a la vez que peligroso en muchos aspectos, ya que la desconexión social se traduce muchas veces en problemas de salud mental.

Lo cierto es que aún no se habla lo suficiente sobre esa epidemia silenciosa llamada soledad. Esta dimensión, cuando no es libremente elegida, resulta muy dolorosa. Asimismo, no es una realidad que afecte en mayor grado a la población más mayor y envejecida. También los jóvenes sufren este sentimiento turbador tras el que se esconden los trastornos del estado de ánimo.

Ahora bien, ¿qué hay detrás de la soledad? A veces hay problemas económicos, demográficos y también los asociados a la edad y la falta de apoyo social. Sin embargo, es importante profundizar en los desencadenantes psicológicos. Estos últimos son los más complejos y también los más invisibles. Profundicemos hoy en uno de ellos.

“La soledad es muy hermosa… Cuando se tiene alguien a quien decírselo”.

-Gustavo Adolfo Bécquer-

Mujer sintiendo falta de confianza

La falta de confianza deriva en soledad crónica, un problema muy común

Si hay un principio que vertebra la calidad de los vínculos sociales es la confianza. Cuando esta raíz se rompe, se arranca o la perdemos suele dejar una herida considerable.

Habrá personas más resistentes que manejen de manera hábil estas vivencias, es cierto. Figuras hábiles en resiliencia que no dudan en buscar después nuevas relaciones y nuevas figuras emocionales (amigos, parejas…). Ahora bien, en ocasiones, variables como las traiciones crean traumas profundos que inmovilizan y aíslan.

Las decepciones y vivir en propia piel como alguien a quien queremos nos traiciona generan cambios profundos en la arquitectura mental. El primero de ellos es cambiar el propio sistema de creencias.

Aquello que dábamos por seguro se ha perdido y, de pronto, determinados significados vitales se vienen al suelo. La persona cambia sus narrativas y deja de creer en dimensiones como el amor, la amistad, la familia… La falta de confianza deriva en soledad crónica cuando se decide que es mejor no volver a depositar el afecto en alguien para no sufrir. Y esto trae más consecuencias…

La espiral de la soledad, una vez te aíslas cuesta volver a conectar socialmente

Investigadores de las universidades de Bonn (Alemania), Haifa (Israel) y Oldenburg (Alemania) publicaron un estudio muy interesante hace solo unas semanas. En él, se afirma que la soledad no deseada y dolorosa se sostiene por una espiral de sentimientos que la retroalimentan.

Algo que vieron en una serie de experimentos es cómo los hombres y las mujeres aquejados de soledad crónica eran incapaces de confiar en los demás. Incluso pudieron ver que sus niveles de oxitocina apenas se elevaban con las interacciones sociales positivas.

Cuando alguien está acostumbrado al aislamiento, deja de confiar y deja de disfrutar de la conexión con otras personas.

Estamos ante una especie de círculo vicioso. Hay personas que dejaron en un momento dado de confiar en los demás. Esos sentimientos dolorosos se tradujeron en elegir la soledad y el aislamiento voluntario. A su vez, el cerebro también experimenta cambios en estas situaciones.

La decepción y la falta de confianza hacen que dejemos de producir oxitocina con la interacción social. Lo que implica que sea más complejo volver a confiar en los demás.

La soledad crónica también surge por mecanismos psicológicos y uno de ellos es dejar de confiar en el ser humano. Ese sentimiento hace que se busque el aislamiento, pero a su vez este deja secuelas, como son los trastornos mentales.

La falta de confianza deriva en soledad crónica: ¿cuál es el origen?

¿Qué origina esa falta de confianza en los demás? ¿Hay quien nace así de “desconfiado”? Lo cierto es que hay múltiples desencadenantes y el más común es la falta de apego en la infancia. Tener unos progenitores fríos emocionalmente e incapaces de dar seguridad y de atender las necesidades del niño siempre deja una marca profunda.

El maltrato en la infancia, el bullying o las relaciones afectivas dolorosas son muchas veces el sustrato de ese sentimiento. Asimismo, también es importante hablar de la falta de confianza en las instituciones.

Cuando alguien sufre problemas financieros o se percibe que no hay justicia al sufrir un hecho problemático, también es común sentir falta de confianza y deseos de aislamiento.

Hombre mayor sintiendo falta de confianza

¿Qué se puede hacer ante estas situaciones?

La falta de confianza deriva en soledad crónica y esta a su vez en trastornos de ansiedad, depresión y trastorno de acumulación compulsiva. ¿Qué puede hacerse ante estas situaciones?

Bien es cierto que cada persona puede elegir el tipo de vida que desee. Sin embargo, debemos optar por un estilo de vida que sea saludable física y emocionalmente. 

Cuando alguien deja de confiar en los demás se abre una brecha emocional que todo lo distorsiona. La confianza favorece la armonía interna y es el pegamento social más importante. Sin él, se abre el rencor, el miedo a ser herido y la vulnerabilidad permanente.

Es importante solicitar ayuda experta en estas circunstancias: la terapia psicológica es siempre la mejor respuesta. Trabajar las heridas del pasado es el punto de partida más idóneo para poder encarar el presente y volver a confiar, tanto en los demás como en nosotros mismos.

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