La experiencia del dolor y el sufrimiento

A veces llevamos el alma remendada con finos hilos de grandes acciones en momentos duros. El sufrimiento queda tatuado en nuestra mente y de él aprendemos y crecemos. En este sentido cabe preguntarse, ¿qué diferencia al dolor del sufrimiento?
La experiencia del dolor y el sufrimiento
Gorka Jiménez Pajares

Escrito y verificado por el psicólogo Gorka Jiménez Pajares.

Última actualización: 24 diciembre, 2022

Hay veces en las que cabe preguntarse: ¿qué es el dolor? ¿Cuáles son los fenómenos que acompañan al sufrimiento humano?

El dolor y el sufrimiento poseen un significado y un sentido más allá del elemento negativo que traspasa el mecanismo del sentimiento doloroso y su respuesta, así como de la pasividad o la receptividad del cuerpo y la mente.

Hay dolores que causan tanto o más sufrimiento que el físico, que desgarran los tejidos de la mente sin piedad y producen fragmentos disociados en el alma. Para Di Pierro, el dolor verdadero se da cuando lo que experimentas es la presencia auténtica del malestar, mientras que los restantes dolores, sufrimientos y molestias son solo signos, ecos o preanuncios del dolor.

“El dolor es la consecuencia de un estado de disfunción local en un tejido vivo, la consecuencia de un estímulo que causa sensación de dolor, pero que provoca también respuestas reguladoras como los reflejos, y puede también incluir emociones por su cuenta”.

-Antonio Damasio-

Mujer llorando abrazada a su pareja
El sufrimiento se basa en la resistencia, y es lo que nos impide salir a veces de la oscuridad.

Fenomenología del dolor y el sufrimiento

La experiencia del dolor es el malestar y es análoga a “estar mal”, “sentirse mal” o, curiosamente, “sentir el mal”. Además, esta experiencia suele estar ligada al sentimiento de sufrimiento, que excede y traspasa el mero dolor. Así, el sufrimiento es el agua que desborda el río, inundándolo todo a su paso.

“El principal elemento diferencial entre dolor y sufrimiento es que el significado primario del dolor no queda agotado en su función de relevar un malestar”.

-Di Pierro-

¿Dolor o sufrimiento?

Según Satnislaw Grygiel, de origen polaco, “en el dolor, entonces, se revela al hombre no solo la enfermedad, sino también el estado de hecho de su ser. En el dolor salen a la luz la enfermedad y la muerte a la que la enfermedad remite. Se despierta la memoria, que no habla solamente de los males pasados y de los momentos de felicidad perdidos, sino que también prevee las aflicciones por venir: esto ciertamente se repite y, además, termina con la muerte”.

En este sentido cabe apuntar que, curiosamente, cuando hablamos de dolor nos solemos referir al dolor físico, pero: ¿por qué nos cuesta referirnos al dolor del alma?

Para filófosos como Buytendijk, la diferencia entre el dolor y el sufrimiento podría radicar en que el primero se refiere a un plano corporal, mientras que el segundo alude a los gritos desgarrados del alma, porque implica a toda la estructura personal del ser humano.

“No hay dolor físico que se manifieste en la totalidad del cuerpo”.

-Buytendijk-

El sufrimiento y la conexión con el ser

El dolor y el sufrimiento incumplen la norma de ser la cara que complementa al placer. La presencia de uno innecesariamente va a acompañada de la ausencia del otro y, lo que es más, se habla de que poseen estructuras asimétricas.

En este sentido, para Buytendijk se han descrito cuatro experiencias negativas de displacer:

  • Las impresiones desagradables que obtenemos a través de los sentidos.
  • Los sentimientos vitales de displacer asociados a las necesidades básicas: frío, cansancio, hambre o sed; y sus transformaciones subjetivas en sentimientos.
  • El dolor agudo y el crónico que es predominantemente es físico. Aquí estaría el dolor corporal.
  • El sufrimiento espiritual. Este es un dolor difuso, que cuesta acotarlo y que cuesta ver dónde comienza y acaba, a diferencia del dolor corporal.

“El sufrimiento espiritual es una forma de dolor de la existencia misma, del alma y se relaciona con un acontecimiento justamente doloroso o penoso, de ahí que también se denomine comúnmente como pena”.

-Di Pierro-

Mujer triste
El sufrimiento nos conecta con nuestro ser. Si somos capaces de verlo, podremos profundizar de una manera diferente en nosotros mismos.

En este sentido, cabe decir que el sufrimiento en el alma nos pone en contacto y en diálogo con nuestro cuerpo, y eso nos permite preguntarnos acerca de la totalidad de nuestro ser. También cabría mencionar que el dolor (corporal) y el sufrimiento (espiritual) distan de manifestarse siempre unidos, pues el dolor corporal no siempre turba al espíritu.

En conclusión, aludiendo a las reflexiones de Damasio, las emociones, a pesar de que pueden ser causadas por un mismo estímulo, constituyen una consecuencia diferente de la misma causa. Así, de manera posterior podemos llegar a saber que tenemos dolor y que estamos experimentando una emoción asociada a él, conectando nuestra conciencia al momento presente.

“La filosofía que no nace en el sufrimiento no ve al mundo como realidad orientada hacia la trascendencia, borra la libertad y la responsabilidad de la persona humana. Tal filosofía puede ser todo menos una amistad de la sabiduría”.

-Grygiel-

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  • Cabòs Teixidó, J. (2013). Fenomenología del Sufrimiento. Por una comprensión filosófica a partir de la obra de Arthur Schopenhauer.
  • Di Pierro, E. G. (2018). Apuntes para una fenomenología del dolor y el sufrimiento. Revista del Centro de Investigación de la Universidad la Salle, 13(50), 13-30.

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