Habilidades no cognitivas: ¿qué son?

Las habilidades no cognitivas serán clave para el futuro. La creatividad, la inteligencia emocional, la autoconsciencia o las competencias comunicativas serán imprescindibles.
Habilidades no cognitivas: ¿qué son?
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater.

Última actualización: 04 julio, 2022

Las habilidades no cognitivas definen una amplia variedad de habilidades, como la resolución de problemas, la conciencia, motivación, la perseverancia, el trabajo en equipo, etc. Según los expertos en psicología organizacional, son competencias que van a ser cruciales en el mercado laboral y en las transformaciones sociales que acontecerán dentro de poco.

Hablamos de lo que se conoce como la “cuarta revolución industrial”, una era que ya ha empezado y que tiene su foco en la innovación tecnológica. En unos años, necesitaremos trabajadores altamente cualificados. Y no nos referimos solo a personas con títulos universitarios y postgrados. El futuro pertenecerá a quien domine un buen número de estrategias psicoemocionales, éticas y comportamentales.

Así, y aunque muchos vean una línea algo difusa entre las habilidades cognitivas y las no cognitivas, lo cierto es que en algunas partes de la frontera hay diferencias muy claras. Entenderlas e introducirlas en los curriculum educativos nos permitirá formar generaciones más preparadas ante los desafíos futuros.

La educación actual debería poner mucho más el foco en el desarrollo temprano de las habilidades no cognitivas.

Mente iluminada por las habilidades no cognitivas

¿Qué son las habilidades no cognitivas?

Cuando pensamos en una persona formada, visualizamos al instante a alguien con un buen currículum. Durante mucho tiempo, educación fue sinónimo de consolidar habilidades duras (conocimientos teóricos y procedimentales básicos para el desempeño de una serie de áreas concretas).

Ahora bien, en los últimos años, este enfoque está cambiando porque empezamos a necesitar otro perfil. En una sociedad cada vez más robotizada, mecanizada y digitalizada, no bastará con disponer unas buenas competencias cognitivas para desarrollar un trabajo determinado.

Puede incluso que existan robots que nos superen en ese plano. Se necesitará otra clase de recursos más transversales, acordes a esa próxima revolución industrial. Las habilidades no cognitivas son el futuro y consisten en patrones de pensamientos, sentimientos y comportamientos no vinculados solo al escenario laboral. Son herramientas de vida (Borghans et al. 2008).

¿Cuáles son las habilidades no cognitivas?

Nos referimos básicamente a características socioemocionales o conductuales que no son rasgos fijos de la personalidad, sino que las podemos aprender y desarrollar con el tiempo.

De este modo, trabajos de investigación, como los realizados en la Universidad de Padua, destacan algo importante. Las habilidades no cognitivas tienen efectos relevantes tanto en el rendimiento escolar como en el mercado laboral. Es decisivo potenciarlas porque permiten alcanzar un buen desarrollo cognitivo, emocional y social.

Descubramos en qué consisten las habilidades no cognitivas. En los siguientes apartados podrás verlas cada una por separado, así que sigue leyendo.

Autocontrol

El autocontrol consiste en la capacidad de dominarse a uno mismo. Es la habilidad para gestionar los propios pensamientos, emociones y el comportamiento en general. Además, se realiza esto con una perspectiva global y no solo teniendo en cuenta el momento presente.

Pensamiento crítico

En un mundo salpicado por fake news, posverdades y medias verdades, el pensamiento crítico funciona como salvavidas en una sociedad cada vez más compleja. Este enfoque consiste, como bien señalaba el filósofo Francis Bacon, en tener el deseo de buscar, la paciencia para dudar y la disposición para meditar.

El sentido crítico es una de las mejores habilidades no cognitivas. Define la disposición para discernir entre argumentos burdos y brillantes, entre los datos que tienen valor y los que no aportan nada. Gracias a él, dejamos a un lado prejuicios y estereotipos, además de falsedades.

Habilidades para resolver problemas

Si dispusiéramos de mejores estrategias para resolver problemas, ganaríamos en salud mental y en potencial humano. Actuar de manera proactiva, ser creativos a la hora de generar soluciones, saber mantener una mente abierta y gestionar el estrés supone tener a mano una gran herramienta de vida.

Perseverancia

La perseverancia es la capacidad de mantenerse firme en la realización para la consecución de los objetivos. Esta capacidad, unida a la anterior, es lo que genera buenos resultados a la hora de persegir las metas del individuo.

Está directamente relacionada con la autoeficacia: la convicción de que se puede realizar con éxito una tarea.

Empatía

La empatía es la habilidad de ponernos en el lugar del otro, de identificar y sentir las emociones de la otra persona. Es, quizá, la habilidad no cognitiva más básica para desarrollar una sociabilidad sana y orientada al bien común.

Ahora bien, también necesita de un trabajo para desarrollarse. Las personas que no gestionan bien su empatía acaban sufriendo fatiga por compasión o tomando decisiones egoístas para evitar el dolor emocional, por ejemplo.

Salud emocional e inteligencia emocional

Dentro de las habilidades no cognitivas, la salud y la inteligencia emocional son decisivas. Implican, ni más ni menos, que saber comprender nuestras emociones y las de los demás para actuar en consecuencia.

Disponer de competencias para regular lo que sentimos en cada momento y situar esos estados psicofísicos a nuestro favor media por completo en nuestro éxito y bienestar.

Habilidades sociales

¿De qué nos sirve tener 5 doctorados y un currículum deslumbrante si no sabemos, por ejemplo, comunicarnos con los demás? En efecto, las habilidades sociales son conductas orientadas a integrarnos socialmente, a lograr metas, defender nuestros derechos, etc. Estos serían algunos ejemplos de las habilidades sociales más importantes:

  • Asertividad.
  • Habilidades comunicativas
  • Escucha activa.
  • Afrontamiento de la hostilidad.
  • Autoafirmación, defender los propios derechos.
  • Expresar y recibir críticas.
  • Saber disculparnos.
  • Saber expresar emociones positivas y negativas.

Motivación por el aprendizaje y el descubrimiento

Las habilidades no cognitivas no tendrían sentido sin la motivación. Esta dimensión psicológica es la que impulsa al ser humano y en ella se integran áreas como la curiosidad, la pasión, el establecimiento de hábitos, el deseo de aprendizaje y descubrimiento, la capacidad de superación personal y un largo etcétera.

Resiliencia

El futuro nos depara grandes retos y a veces dichos desafíos nos traerán más de un fracaso, múltiples frustraciones y decepciones. En medio de esa complejidad, nada será tan decisivo como ser resilientes y levantarnos una y otra vez aprendiendo de los errores y las vivencias adversas.

La resiliencia consiste en ver la oportunidad en medio de la dificultad, una habilidad no cognitiva que todos debemos desarrollar.

Compañeros de trabajo hablando sobre las Habilidades no cognitivas

Autoestima

La autoestima hace referencia a la evaluación subjetiva de la autoimagen. Este proceso varía a lo largo de la vida y tanto factores externos (eventos de éxito o fracaso) como internos (autopercepción, por ejemplo) interaccionan para modular el nivel de autoestima.

Ética del trabajo y responsabilidad comunitaria

Entendemos la ética del trabajo como un valor esencial que mejora la convivencia en los escenarios laborales. Es aprender a respetar a los compañeros, ser responsables, comprometidos y honestos. Asimismo, estas habilidades no cognitivas pueden elevarse a un escalafón superior cuando el ser humano adquiere un compromiso con su sociedad.

Dicho compromiso implica el deseo auténtico de mejorarla, contribuir al avance, procurar armonía en la comunidad o justicia.

¿Cómo desarrollar las habilidades no cognitivas?

Como habrás podido deducir, las habilidades no cognitivas también se entrenan a lo largo de la vida, y no solo eso: se trata de una carrera de fondo, cualidades que se deben pulir durante toda la vida consciente. Por tanto, vamos a ver algunas estrategias útiles a este respecto:

  • En el ámbito educacional, montar asambleas de alumnos donde estos puedan dar su opinión y proponer mejoras en sus aulas.
  • Role playing: se plantea a cada persona que represente un papel dentro de una situación imaginaria. Así se practican los comportamientos más adecuados para cada escenario.
  • Practicar la relajación: para la gestión emocional y la concentración.
  • Trabajar en el estado emocional: estas habilidades se ven muy influidas por el estado de ánimo y por situaciones de estrés o tensión, por ejemplo.
  • Practicar la introspección: se trata de un ejercicio de reflexión acerca de los propios procesos mentales y emocionales que favorece el autoconocimiento y, por tanto, el trabajo sobre estas habilidades.

En esencia, entre las habilidades laborales y de vida que deberíamos promover en las nuevas generaciones están estas competencias tan necesarias y enriquecedoras. Muchas de ellas las acabamos desarrollando y afinando con el tiempo, es cierto, pero cuanto antes sembremos estas semillas en las mentes infantiles, antes daremos forma a una sociedad más hábil, comprometida y brillante.

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