Hacia la liberación personal

20 octubre, 2013
Este artículo fue redactado y avalado por Sara Clemente

Llega un momento en la vida en el que es importante salir del armario en el que cada persona se mantiene oculto. No en el sentido social de sacar a la luz la homosexualidad, sino el que cada uno de nosotros usa para autoimponerse sanciones y actitudes que le definan como ser humano. Es momento de salir hacia la liberación personal.

Seguro que si miramos dentro de nosotros mismos encontraremos algún aspecto sobre el que fingimos cada día, en el que no somos nosotros mismos. Tan sólo hay que abrir esa puerta y dejar fluir nuestro yo más puro.

Salir del armario es un acto de liberación personal, en el que una persona afirma y reivindica la verdad absoluta de lo que ella significa y es. Es un acto de aceptación, de perdón y de gratitud propia con uno mismo. ¿Hay algo más valioso que eso?

¿De qué armario podemos salir?

Siguiendo con esta metáfora, hay muchos tipos de armarios en los que nos metemos y nos es muy difícil salir después de un tiempo… Veamos alguno de los más comunes:

Armario del auto-juicio

Es el hueco en el nos convertimos en prisioneros de creer que eres inferior a otros y un incapaz. Es un amigo del fracaso, del no intentar, de los miedos, de las críticas… Es el origen de pensamientos que pueden casuar sintomatología ansiosa o depresiva e incluso insomnio, trastornos de alimentación o aumento de peso. Sólo tú puedes tomar las riendas de la dirección que quieres seguir en tu vida.

Mujer triste por su auto-juicio

Armario de la indignidad

Creer uno mismo que no merece tener relaciones amorosas adecuadas o tener éxito en lo que realmente quiere, da como resultado la autolimitación, la censura y la prohición. Ya sea en lo referente al ámbito económico, social,  personal o íntimo. Si tú mismo te pones trabas, no lograrás superarte nunca. Ni tampoco conseguir tus metas. ¡Sal de esta cueva y date la oportunidad de confiar en ti!

Armario del miedo y la desconfianza

La vida está llena de traiciones. Puede que estés cerrado en este armario para protegerte de lo que te crees que eres, porque desconfías y  tienes miedo. Pero es preferible que inviertas tu tiempo en conocerte a ti mismo a que gastes energía en retener tus acciones por miedo.

Armario de la vergüenza

Esta armario es el más difícil de todos, porque mantiene las puertas cerradas casi de manera hermética. Lo más probable es que, en algún momento del pasado, hayas hecho algo que violaba el sentido del bien y del mal, y tal vez sientas vergüenza por ello. Pero nada te impide perdonarte a ti mismo. Si crees que no puedes tú solo, no dudes en consultar con un profesional que pueda ayudarte.

Mujer avergonzada con manos en la cara

Armario de la arrogancia

La arrogancia enmascara un profundo sentimiento de inferioridad e inseguridad. Por eso, detrás de una persona arrogante es, a menudo, frecuente encontrarse en realidad con una persona desgraciada, que se siente muy inferior a los demás.

El camino hacia la liberación

La liberación personal es la puerta de entrada a la complicidad, al ajuste y a la adaptación. Es la libertad de examinar cada uno de los pensamientos y acciones que tenemos, de cara a rastrear sus orígenes. Ideas que han contribuido a que cada persona sea como es, como su cultura o las estructuras sociales que limitan lo que se puede o no se puede hacer.

Te lleva a la creciente voluntad de decir la verdad, de no temer mostrar amor, a cuestionar lo establecido… La liberación personal permite ser asertivo, trabajar para transformar lo que no te gusta y tomar decisiones que puedan dar lugar a consecuencias agradables y duraderas.

El concepto de un adulto bien adaptado es el ideal de normalidad, alguien capaz de funcionar dentro de los límites del mundo tal y como es. Sin emabargo, eso no es fácil de conseguir, como tampoco lo es cambiar ciertas condiciones de vida ni rasgos de personalidad. Así, aquellos que han dedicado la suya a cambiar el mundo no podrían ser considerados personas bien adaptadas.