¿Hay comportamientos agresivos-pasivos en tu pareja?

Valeria Sabater · 14 enero, 2015

Los comportamientos agresivos-pasivos definen un tipo de personalidad caracterizada por ejercer una forma de abuso muy sutil a la vez que desgastante. Hacen uso de la manipulación, vetan necesidades, no ejercen la responsabilidad personal y en muchos casos, ese tipo de conductas acaban definiendo lo que se conoce como trastorno de la personalidad negativista.

Estamos sin duda ante un tipo de perfil problemático con un patrón de comportamiento que dificulta mucho la convivencia. Y más aún, ocasiona graves consecuencias a nivel afectivo. Son esas personalidades que pueden ilusionarse por muchas cosas, sin embargo, nunca llegan a nada. Entorpecen cualquier proyecto en el ámbito laboral y establecen entornos destructivos en el seno familiar.

Estamos ante un tipo de realidad claramente disfuncional cuyos indicadores debemos saber reconocer.

“No podreis ser felices si causáis infelicidad a vuestro alrededor”

-Javier Moro-

Mujer sin el apoyo de su pareja

La personalidad agresiva-pasiva

El trastorno de la personalidad agresivo-pasiva ha estado presente durante décadas en el contexto de la psicología de la personalidad. Fue descrita en la cuarta edición de DSM (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) sin embargo, debido a ciertos problemas en los criterios diagnósticos en la actualidad ya no aparece en la quinta edición.

Tal y como nos explican en un estudio de la Universidad Estatal de Michigan, estos rasgos, estas conductas suelen relacionarse a su vez con otro tipo de realidades clínicas, como el narcisismo o incluso configurar un tipo de personalidad que por sí misma, no conforma un trastorno. Sea como sea en lo que sí hay unanimidad es en considerar a la persona agresiva-pasiva como alguien altamente complejo y dañino, en especial en el plano afectivo.

Los comportamientos agresivos-pasivos en la pareja

Desde la Universidad Estatal de Indiana y a través de un estudio publicado en la revista Comprehensive Psychiatry definió cuáles son los rasgos más característicos del comportamiento agresivo-pasivo. Así, un dato sin duda llamativo es también el hecho de que este tipo conducta es más común en el sexo masculino.

Sin embargo, más allá de si este comportamiento prevalece más o menos en un sexo determinado, hay un hecho innegable. En el momento en que aparezcan estas dinámicas surgirán los problemas. Uno de los pilares donde más conflictos ocasionan es a nivel comunicativo. No expresan. Y lo que es peor, suelen acumular sentimientos de ira o rabia por su baja autoestima, y que no declaran.

Al no evocar en voz alta sus preocupaciones, simplemente, las acumulan. Y esta sensación negativa acaba traduciéndose en un profundo resentimiento que les hace manipular y castigar pasivamente a su pareja del modo más sutil. Más doloroso.

Veamos a continuación más características.

1. “La ley del hielo”

Tal vez hayas oído hablar en alguna ocasión de esta expresión. ¿En qué consiste la ley del hielo? Es muy sencillo a la vez que ilustrativo. Los comportamientos agresivos-pasivos se esconden en su silencio como arma arrojadiza. Como filo de coacción. Son esos momentos en que le preguntamos a la otra persona qué le ocurre. Y él o ella nos responde aquello de “nada”, con una expresión en su rostro que demuestra rabia y desprecio.

2. Falta absoluta de cooperación

Suele ser muy habitual, el hecho de no responsabilizarse de muchas cosas deja a estas personas en una situación de falso poder. Su inmovilidad le da pie para juzgar a los demás. Evitan no involucrarse en muchas cosas, como queriéndose aislar en su propia esfera de perfección. Desde donde criticar al resto. Existe de hecho una expresión popular muy acorde para esta característica: “Es como el perro del hortelano, ni come ni deja comer”.

Mujer-ignorando-a-su-pareja

3. Fingir que siempre está distraído/a

Es posible que más de una vez, ya sea a nivel de pareja o con otra persona, hayas percibido a esas personas que dicen “no escucharte bien” cuando les hablas. Que cuando te diriges a ellos/as están mirando a otro lado, como atendiendo otros aspectos, sin percibir que les estás hablando. Es, un modo de manipulación muy sutil.

4. Disimulan sus enfados

Es otra estrategia muy común. Sabemos que están molestos o molestas por algo, sin embargo nos reafirman que no es así. Levantan un muro donde evitan cualquier conversación repitiéndonos que están bien, mientras intuimos su incomodidad.

5. Son hábiles artistas del sarcasmo

Puede que no nos digan qué les ocurre, qué les molesta. Pero sin embargo, desplegarán unas dotes implacables para el sarcasmo. Ahí donde atacarnos, donde lanzar pequeñas flechas a nuestra autoestima, a nuestro equilibrio e integridad. Es algo muy recurrente en el perfil pasivo-agresivo.

6. La victimización

Otra técnica indispensable en toda relación tóxica. Al ser personas que no saben expresar sus emociones, decir en voz alta qué les molesta o qué quieren, caen queriendo o sin querer en una clara victimización. Según ellos, son los menos atendidos y respetados, ellos el centro de ese universo incomprendido donde nosotros, sus parejas, ejercemos las peores artes posibles para hacerles infelices.

Causas que pueden estar detrás de los comportamientos agresivos-pasivos

Cabe decir que a día de hoy no se sabe aún con certeza qué determina los comportamientos agresivos-pasivos. Tal y como señalábamos al inicio a día de hoy este trastorno ya no aparece en el DSM. Suele cursar con otras características, otros síntomas, de ahí la dificultad a la hora del diagnóstico. Sin embargo, lo que se ha podido ver hasta el momento es que tras esta realidad suelen estar muchas de las siguientes dimensiones:

Para concluir, más allá de lo que pueda determinar estas realidades lo más necesario es saber identificarla. Vivir con una pareja que tiene comportamientos agresivos-pasivos suele ocasionar muchas desavenencias y un claro desgaste emocional donde finalmente, caemos en el distanciamiento.

Pareja distanciada

Hazle saber todo aquello que te hace daño. Ponle ejemplos de cómo se comporta y de las consecuencias que algo así puede tener para la relación a largo plazo. Facilítale el que pueda buscar ayuda profesional Si no hay voluntad de cambio, si no hay mejora, y te sientes herido/a,  deberemos tomar una decisión. Recuerda que tu felicidad es siempre lo más importante.