José Saramago, un Nobel en 11 frases - La Mente es Maravillosa

José Saramago, un Nobel en 11 frases

Cristina Medina Gomez 16 marzo, 2016 en Literatura y psicología 0 compartidos
José Saramago

No hace mucho tiempo que falleció uno de los grandes nombres de la literatura y una de las personas más importantes de la vida cultural portuguesa, José de Sousa. Conocido popularmente como José Saramago, sigue estando muy presente con sus propias letras y con el legado que nos dejó tras 87 años de vida con mayúsculas.

Nacido en un pequeño pueblo de la costa portuguesa, hijo de unos campesinos sin tierras, la humildad y el compromiso fueron notas dominantes de su biografía, mientras que la aparente sencillez se encuentra patente en su obra literaria, paradójicamente compleja y profunda.

José Saramago era un amante de las letras que hablaba con sencillez porque pensaba que la palabra ante todo tenía que ser entendida y entendible, sino perdía su sentido.
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Alguien que entendía su profesión como un trabajo con una cierta esencia de albañilería, por encima de la imagen romántica que podemos tener de un escritor. Que afirmaba riéndose que los libros de auto-ayuda si a alguien ayudan, como dice el nombre, es al autor y que entendía a la muerte como algo que nace con nosotros y que de la misma forma muere con nosotros.

Algunas de sus frases

A continuación os hacemos llegar frases de los libros de José Saramago que seguro sentirás cercanas a ti:

  • “Parecía que habíamos llegado al final del camino y resulta que era sólo una curva abierta a otro paisaje y a nuevas curiosidades.” (El año de la muerte de Ricardo Reis)
  • “Somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos, sin memoria no existimos y sin responsabilidad quizá no merezcamos existir.” (Cuadernos de Lanzarote)
  • “El tiempo no es una cuerda que se pueda medir nudo a nudo, el tiempo es una superficie oblicua y ondulante que solo la memoria es capaz de hacer que se mueva y aproxime.” (El evangelio según Jesucristo)
  • La alegría y el dolor no son como el aceite y el agua, sino que coexisten.” (Ensayo sobre la ceguera)
  • “La vida es como los cuadros, conviene mirarlos cuatro pasos atrás.” (Todos los nombres)
  • Cuanto más te disfraces, más te parecerás a ti mismo” (El hombre duplicado)

Estatua de José Saramago con un libro y un niño

Sus últimos años y actualidad

Además, os señalamos algunas de sus frases en sus últimos años de vida:

  • “El pasado es un inmenso pedregal que a muchos les gustaría recorrer como si de una autopista se tratara, mientras otros, pacientemente, van de piedra en piedra, y las levantan, porque necesitan saber qué hay debajo de ellas. A veces les salen alacranes o escolopendras, pero no es imposible que, al menos una vez, aparezca un elefante.” (El viaje del elefante)
  • “La única compensación estaba en el amor, no en el amor obligatorio del parentesco, tantas veces un fardo impuesto por las convenciones, sino el amor espontáneo que de sí mismo se alimenta.” (Claraboya)
  • La derrota tiene algo positivo, nunca es definitiva. En cambio la victoria tiene algo negativo, jamás es definitiva.”
  • “Solo si nos detenemos a pensar en las pequeñas cosas llegaremos a comprender las grandes.”
  • Todo el mundo me dice que tengo que hacer ejercicio, que es bueno para mi salud. Pero nunca he oído a nadie decirle a un deportista: “tienes que leer“.”

Libros

Fundación José Saramago

José Saramago fue un escritor peculiar, con una fuerte personalidad de estilo y una narración muy cercana a sus lectores que reflejaba muy bien su propio carácter: se definía como primero portugués, luego ibérico y cuando me da la gana europeo.

Es tal su relevancia que la Fundación José Saramago actualiza cada día información sobre él y nos permite conocerlo un poco más: si os ha interesado este artículo os invito a leer alguna de sus novelas, pues no os arrepentiréis de las enseñanzas que nos dejan.

Cristina Medina Gomez

Teóricamente filóloga y esencialmente humana, por lo que siempre busco encontrar en las palabras la manera de conocerme y, por qué no, de conocernos: a veces escribir no es brindar belleza, es hallar moldes emocionales que nos unan a los demás.

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