La abstracción selectiva: maximizar lo negativo y minimizar lo positivo - La Mente es Maravillosa

La abstracción selectiva: maximizar lo negativo y minimizar lo positivo

Edith Sánchez 22 julio, 2016 en Psicología 1316 compartidos
Mujer sosteniendo un triángulo con abstracción selectiva

La abstracción selectiva es una distorsión del pensamiento que te lleva a sentir que lo negativo es más relevante y está más presente en las situaciones que lo positivo. No es algo que te propongas, simplemente se convierte en una forma automática de procesar la realidad. Es muy probable que hayas adoptado esta forma de pensar por “herencia educativa” y no te hayas parado a cuestionarla.

Cuando se ha vivido en entornos donde se pone de relieve lo negativo de cada persona o situación, te acostumbras a pensar que este tipo de análisis es el correcto. Además, esta perspectiva va quedando fijada en tu cerebro paulatinamente, y por eso no logras detectar las grietas que de verdad existen en tus razonamientos.

Puede que incluso hayas incorporado algunas justificaciones para pensar de esta manera. Quizás crees que si solamente te detienes en lo negativo, vas a correr menos riesgo de sentirte desilusionado o frustrado al no alcanzar un objetivo, o descubrir los errores o vacíos de las demás personas.

También es posible que creas en aquello de que ver lo negativo es una actitud más analítica y crítica, porque lo bueno no hay que tocarlo y en cambio lo malo es lo que se debe mejorar.

La abstracción selectiva en la vida cotidiana

Mujer mirando un pájara con distorsiones cognitivas

Las personas que mantienen esta distorsión en el pensamiento se muestran enfadadas con frecuencia. Es usual que tengan todo un catálogo de lo que no soportan o de lo que les indigna.

No aguantan la impuntualidad, toleran todo menos la mentira, les revienta que la gente sea conformista y cosas por el estilo. A la vez, se sienten indignados y hasta agredidos por los errores de los otros. Esto, además, puede ser una forma de pensar que les enorgullezca.

La abstracción selectiva no solamente se dirige al mundo externo, también, y muy especialmente, termina aplicándose a uno mismo. Esto da como resultado aquellas personas a quienes decimos que “se arman una película en la cabeza”. Dicho de otro modo, son quienes suelen imaginar el desenlace de todas las situaciones como algo terrible o, en todo caso, negativo para ellos.

Algunos ejemplos para comprenderlo

Mujer con nubes alrededor simbolizando abstracción selectiva

Este puede ser un ejemplo: el novio tarda un poco en llegar a la cita con la novia. Ella comienza a desesperarse y lo que imagina es que tal vez sea una manera que él tiene para comunicarle que ya no está tan interesado en la relación como antes.

Termina pensando que se trata de un hombre desconsiderado, egoísta y que, además, no la quiere, como en su mente se ha dicho a ella misma muchas veces. Cuando él llega, lo que hace es lanzarle todas esas acusaciones, sin tener en cuenta que su tardanza se debió a un accidente de tráfico, algo que escapa por completo a la voluntad del novio, pero que ha tenido que sufrir igual o más que la novia.

Otro ejemplo, aplicado al trabajo, el de alguien que ha preparado cuidadosamente una exposición y, tal como lo espera, resulta exitosa. Pero uno de los asistentes hace alguna crítica respecto a un aspecto menor de la presentación. Así, nuestro presentador elimina la sensación de triunfo y en su memoria solo queda almacenada esta crítica, en la que se va a recrear una y otra vez los días siguientes.

Sale pensando que quizás los demás también tenían reparos, pero el único que lo expresó en voz alta fue quien formuló la crítica. Llega a creer que quizás todo su esfuerzo fue en vano, porque la presentación no respondió a sus expectativas, que en todo momento estaban condicionadas al cumplimiento de las expectativas de los demás.

Luchando contra la abstracción selectiva

Mujer en un árbol con abstracción selectiva

Mantener la mente en el registro de la abstracción selectiva, indefectiblemente, nos conduce a estados de frustración y enojo. No es algo que enriquezca la vida de alguna manera, ni tampoco un tipo de pensamiento que se deba cultivar. Todo lo contrario: lo aconsejable es erradicar ese automatismo de nuestra mente, para llevar una vida más plena. Pero, ¿cómo lograrlo?

Como todo comportamiento mecánico, lo primero es hacer conciencia de que incurrimos en él. Es bueno que te hagas la siguiente pregunta: ¿cuánto valor le doy a lo negativo en las personas o en las situaciones?, ¿pienso, de algún modo, que lo negativo es algo que merece más aprecio que lo positivo?

Una vez que se reconoce la existencia de esa abstracción selectiva en nuestro pensamiento, lo siguiente es llevar a cabo un proceso de autoobservación para detectar si nos pasa con todo y con todos o se activa solamente en determinadas circunstancias.

Esta actitud auto vigilante nos permitirá percatarnos de aquello que desata la distorsión. Lo más probable es que descubramos que el mecanismo se dispara en circunstancias que nos generan inseguridad.

Cuando llegue ese momento en que nos digamos a nosotros mismos: “Oye, estás viendo solamente lo malo”, estamos listos para dar el siguiente paso. ¿Por qué no intentar ver lo bueno, lo positivo?

Trata de convertirlo en un ejercicio permanente, casi en otro automatismo: a cada valoración negativa que hagas de algo o de alguien, inmediatamente debes contraponer una valoración positiva. “Encontré este defecto, ahora la tarea es encontrar una virtud”. Así estarás en el camino de superar el terrible peso de un pensamiento con abstracción selectiva.

Edith Sánchez

Escritora y periodista colombiana. Ganadora de varios premios de crónica y de gestión cultural. Algunas de sus publicaciones son "Inventario de asombros", "Humor Cautivo" y "Un duro, aproximaciones a la vida".

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