La aceptación: el proceso de tu desarrollo personal

6 enero, 2013
Este artículo fue redactado y avalado por Sara Clemente

En la vida nos encontramos con rachas y etapas que no son como deseamos. Y la única solución para que nuestro bienestar emocional no se vea muy alterado es instalar en nuestra vida la aceptación. Aceptar lo que no puedes cambiar es de vital importancia para que puedas seguir adelante y transformar tu vida. ¿Quién no ha deseado alguna vez que la realidad fuera otra diferente a la que está viviendo? ¿Quién no ha cometido algún error que desearía modificar? ¿A quién no le ha molestado la actitud o forma de vida de otra persona? Ante cualquier situación que te produzca malestar, analiza si puedes hacer algo para solucionarlo. De ser así, crea un plan de acción para mejorar tu vida Pero, en el caso de que veas que no puedes hacer nada para cambiar algo, si quieres seguir adelante tienes que aceptar la realidad o sufrirás más de lo necesario. Luchar en contra de una realidad inamovible, será un gasto de energía inútil y dañina. Solo desde la aceptación podrás seguir adelante sin estancarte.

Aceptar no significa conformarse

Estas son las principales diferencias entre la conformidad y la aceptación:

  • La aceptación: va encaminada a la tolerancia de una situación. Es decir, a saber que la vida es así y no todo puede ser bueno, pero inclinándonos siempre hacia la acción. Se puede convivir con esa situación desagradable sin que eso cause un malestar exagerado. Pero, a pesar de ello, se logra centrar el interés y el foco de atención hacia otras áreas, se intentan abrir nuevas puertas. Aceptar es abandonar una lucha hacia algo que no tiene solución y buscar otros caminos que nos permitan vivir como nos gustaría. Se tienen pensamientos del tipo: “Esto es lo que hay y no puedo hacer nada, lo esquivo y sigo con mi vida para ver si consigo mis propósitos”
  • La conformidad: se produce cuando no toleramos una situación. Como las cosas no son como queremos, nos cerramos en banda y tendemos a la inacción y estancamiento. Las emociones negativas aparecen y nos rendimos, creemos que no podemos mejorar nuestra vida. Se tienen pensamientos del tipo: “no puedo hacer nada para cambiar mi vida, soy un desgraciado y siempre seré infeliz”. Se tiende a la lamentación y victimismo, se pierde la esperanza de poder mejorar en el futuro. La persona no se abre a nuevas posibilidades y tira la toalla, se conforma con la vida que tiene aunque no le guste, no moverá un dedo para cambiar su situación, lo que provocará cada vez más frustración.

Tu futuro está en tus manos

Acepta la realidad y haz algo para que en el futuro puedas salir de esa situación que te hace infeliz. No todo puede ser de nuestro agrado, ni todas las personas que nos rodean pueden ser iguales que nosotros. Por ello, la aceptación será tu mejor aliado para llevar una vida menos estresante.

Abre tu mente a nuevas posibilidades y, aunque tu entorno y tu vida no sea ahora como deseas, sí lo podrá ser en un futuro si siembras en el presente. Roma no se erijió en un día, ni los grandes logros son fruto del hoy para el mañana. Todo caldo conlleva su tiempo de cocción. Pero, los resultados, tarde o temprano, salen. Se tornan evidentes.

No decaigas en tus intentos. Todos tenemos el poder de crear y cambiar nuestra vida. Recuerda que cada pequeño paso, cada pequeña acción contínua, se convertirá en algo grande en el futuro.