La bondad no pide recompensas

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 2 noviembre, 2013
Valeria Sabater · 2 noviembre, 2013

Practicar la bondad no cuesta nada, y sin embargo, a veces, se paga a un alto precio. Cuántas veces habremos hecho algo por una o varias personas con la más absoluta sinceridad y altruismo, para más tarde dejar que nuestras acciones sean valoradas de un modo negativo o hasta con desconfianza. Los ejemplos en que se practica la bondad y luego se acaba perdiendo parecen ser innumerables…

DIFERENCIA ENTRE BONDAD E INGENUIDAD.

La bondad no ansía tener nada a cambio por sus acciones, se ejerce de forma libre y porque uno siente la necesidad y la voluntad de ayudar, de ofrecer sus propios recursos ya sean personales o materiales en bien de otros seres. Y esto no significa ser ingenuo. La sociedad que vivimos hoy en día fundamentada en los pilares del materialismo parece haber establecido que toda acción requiere una recompensa. Si yo hago algo he de recibir algo. Y si eso no ocurre, si no obtengo recompensa a mi acción se produce el fraude o la infracción… De ahí la triste concepción de que la persona que actúa por auténtica bondad debe ser un ingenuo si no pide nada a cambio por su esfuerzo. Si buscamos en el diccionario la palabra “bondad” se define como "aquella facultad innata a hacer el bien, a ser compasivo, ha tener un compromiso y solidaridad hacia quien sufre o necesita”. Así pues debería quedar empañada esa otra visión más material y teñida de egoísmo donde no se aprecia a quienes actúan de este modo, porque la bondad es una disposición a la inteligencia y a los afectos para buscar el bien de los demás y que todos deberíamos ejercer.

LA BONDAD, CUALIDAD DEL SER HUMANO.

Suele decirse que la bondad es una cualidad del ser humano, y en muchas personas incluso algo innato, pero sea como sea -innata o adquirida– no cuesta nada intentar transmitirla a los niños desde bien pequeños.
Es una herramienta que le permitirá no solo ser mejor persona, sino más importante aún, le ofrecerá la oportunidad de saber entender y comprender al otro, de ser más empático, de cooperar en lugar de agredir o despreciar, le ofrecerá una actitud cooperante con la que poder enriquecerse del mundo que le rodea.

Quienes actúan de modo indiferente con los suyos no pueden crear auténticos vínculos afectivos, deteriorando así su propia calidad de vida. Si ofreces rencor obtendrás rencor, si demuestras indiferencia recibirás la misma dimensión. Así pues, es necesario que esa visión incómoda de que “quien es bueno es ingenuo” vaya deshilachándose de nuestra sociedad para valorar de una forma más justa y abierta todas estas acciones que nos ayudan a ser un poco mejores, sin esperar nada a cambio; porque la bondad también es un arte y una forma de sabiduría muy sencilla y práctica: la gente buena es sabia porque entiende que lo que hace por los demás lo hace también por sí misma”.
Es como si de algún modo se intentara poner en práctica aquello de "trata a los demás como quieres que te traten a ti mismo", aunque el problema parece que estriba en el hecho de que en nuestra sociedad, tendemos casi más al aislamiento y a solucionar las cosas de modo individual. Quién sabe…
Actuar con bondad siempre es necesario, nos enriquece por dentro en este mundo con, a veces,  demasiadas rudezas exteriores.