La holgazanería social

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 22 diciembre, 2017
Roberto Muelas Lobato · 22 diciembre, 2017

La holgazanería es uno de los males de nuestro tiempo. La pereza, la falta de ganas de trabajar, la ociosidad voluntaria… Incluso a veces, cuando trabajamos en grupo sucede algo extraño: el todo es menor que la suma de las partes. Es decir, lo que cada persona aporta es menor cuando se está en grupo. Esto se conoce como la holgazanería social.

La holgazanería social es la tendencia a ejercer menos esfuerzo en una tarea cuando los esfuerzos de un individuo forman una parte no identificable de un grupo que cuando la misma tarea es realizada estando solo. La experiencia de trabajar en grupo puede llevar a las personas a esforzarse menos siendo el desempeño menos eficiente. A priori, algunas de las causas son la falta de motivación y los problemas de organización y coordinación. Profundicemos en este concepto.

El inicio de la holgazanería

En 1880, el ingeniero agrícola Max Ringelmann fue el primero en estudiar la holgazanería social. Ringelmann puso a 14 personas a arrastrar una carga y comprobaba la fuerza que realizaba cada uno. También puso a las mismas personas a arrastrar la carga individualmente. Los resultados mostraron que cuando las personas arrastraban la carga solas hacían más fuerza que cuando estaban todos juntos.

Si bien Ringelmann achacaba esta pérdida de esfuerzo a una mala coordinación, posteriores estudios descubrieron otras causas. En un estudio en el que los participantes tenían que aplaudir y gritar tan fuerte como pudieran, se descubrió que el nivel de ruido que hacía cada persona disminuía cuanto más grande era el grupo en el que se encontraban. Concluyeron que las personas se esconden en la multitud.

Grupo de personas con un puzzle

Ser igual de holgazán que los demás

Las personas no se preocupan por tener un menor rendimiento en un grupo cuando su contribución individual no es identificable. Cuando no se puede culpar a alguien por que su actividad sea inferior a los demás, las personas tienden a hacer menos esfuerzo del que podrían. Pero la holgazanería social no solo depende de que se pueda o no identificar la contribución de cada individuo.

La equidad y la comparación social son factores que también intervienen. El que una persona del grupo haga menos va a llevar a que las demás personas se conformen con hacer lo mismo, es decir, van a ser equitativas. Por otra parte, comparar el desempeño de cada uno con el de los demás produce un sentimiento de presión para hacer más o menos de lo que se podría hacer.

La holgazanería mental

La holgazanería social no se da solo al realizar tareas que requieran un esfuerzo físico. También se da en tareas cognitivas, sobre todo cuando tenemos que pensar. Por ejemplo, en una lluvia de ideas. Cuanto mayor sea el grupo, más se reducirá el número de ideas que cada persona aporte. Al igual que con las tareas que requieren esfuerzo físico, en aquellas que se requiere esfuerzo mental, la equidad y la comparación social pueden llevar a que se dé la holgazanería.

Un ámbito donde se da mucho la holgazanería social es en los grupos de trabajo. Cuando tenemos que trabajar en equipo nuestro empeño se puede ver reducido, al igual que el de todos los miembros. Por ello, una buena coordinación con asignación de tareas puede llevar a que cada persona dé el máximo posible. El que una o varias personas den el máximo puede llevar a que los demás las sigan, pero también a que hagan el mínimo.

Grupo trabajando

La importancia de la holgazanería

El tipo de tarea a realizar también influye. La holgazanería social se da en menor nivel cuando las tareas son interesantes. También cuando el nivel de dependencia es alto, la holgazanería se reduce. Si las tareas de cada individuo son necesarias para el éxito habrá menos holgazanería debido a la presión social para alcanzar el éxito.

Por tanto, la holgazanería social no se da siempre que se trabaja en grupo. Algunas formas para evitarla o al menos, reducirla son las siguientes:

  • Hacer identificable el esfuerzo de cada persona.
  • Aumentar el compromiso con la ejecución exitosa de la tarea.
  • Dar la oportunidad de evaluar las contribuciones individuales y a nivel grupal.

Si tenemos que realizar una tarea en grupo es importante que todos los miembros del grupo tengan una alta motivación. Si no es así, al menos podremos intentar valorar el rendimiento de cada persona y darle importancia de cara al objetivo final. Una buena gestión del trabajo en grupo va a exigir que cada miembro valore su trabajo y el de los demás.