La ladrona del tiempo

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 25 noviembre, 2014
Eva Maria Rodríguez · 25 noviembre, 2014

Procrastinar es hacer algo inútil mientras se cree que se está haciendo algo útil, dilatando la acción real. Pero la procrastinación no lleva a ningún sitio, consume energía, reduce la productividad y crea una gran ansiedad por la falta de resultados.

Cuando se procrastina hay intención de hacer lo que se debe de hacer, pero no hay una acción directa para hacer eso. Lo que se hace es dilatar el comienzo de la actividad haciendo otras cosas aparentemente útiles, pero que nos hacen más que aumentar la pereza que da meterse de lleno con lo que de verdad importa.

Para evitar esas actitudes procrastinadoras vamos a ver una serie de trucos y consejos que nos permitirán ser más eficaces y productivos.

Consejos para superar la procrastinación


1 – No hables tanto y pasa a la acción

Muchas veces hablamos tanto sobre lo que vamos a hacer que, al visualizarlo, somos capaces de disfrutar de los resultados. Entonces, ¿para que hacerlo si ya hemos disfrutado de esa gloria?

Si quieres sacar buenas notas, estudia. Si quieres ser un gran escritor, escribe. Si quieres ser un deportista de élite, entrena. Si quieres ser un gran músico, practica. Si quieres tener un negocio de éxito, trabaja.

Pensar en ello no va a hacer que ocurra. Ponte manos a la obra ya. Hablar demasiado, imaginar demasiado, solo hace que pierdas energía. No la despilfarres.

2 – No esperes a que llegue “el mejor momento” por arte de magia

Muchas veces creemos, falsamente, que hay que esperar ese momento mágico en el que te sientes llenos de energía e inspiración. Y hasta entonces, ¿qué?

Recuerda las sabias palabras de Pablo Picasso: “Cuando me llegue la inspiración, que me pille trabajando”.

Las musas no te van a visitar así como así. Tienes que tener tu mente y tu cuerpo puestos en marcha y tu cerebro funcionando para que sucedan las cosas y se te ocurran las ideas. Solo podrás mejorar sobre algo que está hecho. Si empiezas y no es suficiente o no está todo lo bien que desearías, no importa, haz más o corrige lo que está hecho.

3 – No te engañes: Sé honesto contigo mismo

Procrastinar es un círculo vicioso que hace que nos autoengañemos, disfrazando las cosas de realmente útiles y necesarias. Pero es necesario revisar los resultados y analizar por qué no se están alcanzando las metas. ¿Tus acciones coinciden con tus palabras? ¿Estás haciendo lo que dices que vas a hacer?

4 – Evita lo que te hace perder el foco

Cuando tienes que hacer algo hay muchas cosas que distraen: el teléfono, las redes sociales, el email, la gente que hay a tu alrededor… Es vital que hagas desaparecer todo aquello que desplaza tu atención, o que te vayas a un lugar donde nada ni nadie te moleste.

Por ejemplo, si necesitas concentración, apaga el móvil. Si te distraes con las redes sociales, quita el acceso directo de tu navegador y entres (deja un tiempo reservado al final de la mañana o del día si quieres, pero cuando hayas acabado con lo importante). Deja cerrado el correo electrónico y ábrelo solo cuando puedas atenderlo. Y si tienes que estudiar, desconecta el ordenador, el móvil y todo lo que te distraiga.

La pereza será cada vez mayor si tienes múltiples focos a los que prestar atención.

5 – Establece límites y dí “no”

Es necesario que establezcas límites con los que te rodean para que no te lo pongan más difícil con constantes interrupciones, invitaciones a salir, etc. La asertividad es fundamental. Comentarios como “ya lo harás más tarde, tienes que salir un poco” o “solo te robo un momento, pero es que necesito hablar con alguien” o “no hace falta que trabajes tanto, ya es suficiente” son venenos para tu productividad, tu fuerza de voluntad y tu motivación.


6 – Firma tu propia declaración de intenciones

Si sientes que tienes problemas con la motivación y que la procrastinación te vence, firma una carta de intenciones, mucho mejor si lo haces con testigos. Así dicho parece una tontería, pero el problema de procrastinación y la pérdida de tiempo no lo es. Pon tu carta firmada en un lugar visible y léela al comienzo de tu sesión de trabajo o estudio y cuando creas que necesitas un empuje extra. 

Foto cortesía de Arman Zhenikeyev