La libertad de expresión

Patricia Grande Yeves · 20 noviembre, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González el 20 noviembre, 2019
La libertad de expresión supone que todos los seres humanos gocen del derecho de manifestarse, sin ser hostigados. Por otro lado, hablamos de un derecho que encuentra limitaciones cuando choca con otros derechos.

Para que la democracia, el diálogo y el desarrollo prosperen, necesitamos un elemento crítico: la libertad de expresión. Un derecho universal del que todo el mundo debe gozar. Así, todos los seres humanos han de tener derecho de opinar y expresarse libremente.

Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la libertad de expresión es un derecho humano que se encuentra recogido en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. En el mismo se establece lo siguiente:

«Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión».

El objetivo de este artículo es analizar este derecho, que aparece reconocido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en el Pacto Internacional de Derechos civiles y Políticos y detallado en el Comité de Derechos Humanos. Argumentamos que la libertad de expresión es la base de cualquier sociedad democrática.

Cadenas que evolucionan a pájaros

¿Qué es la libertad de expresión?

La libertad de expresión supone que todos los seres humanos gozan de derecho de expresarse, sin ser hostigados, y todos han de poder acceder a la información y transmitirla sin barreras.

De este modo, este derecho esta vinculado a la libertad de prensa que definimos como ‘la transmisión de información a través de los medios de comunicación sin que el Estado ejerza un control previo a la emisión’.

Por lo tanto, la libertad de expresión protege:

  • Toda opinión política, así como religiosa, científica, moral o histórica.
  • Cualquier forma de expresión, como la palabra oral y escrita, imágenes, lenguaje de signos y objetos artísticos.
  • Todo medio de difusión. Es decir, periódicos, carteles, prendas de vestir, alegatos judiciales, etc.
  • Cualquier opinión o idea de interés para las personas relativas a asuntos propios y públicos, derechos humanos, periodismo, expresión cultural y artística, pensamiento religioso y político.

¿Cuáles son las condiciones necesarias para ejercer este derecho?

Para que exista una libertad de expresión real y efectiva, las personas han de poder:

  • Expresarse y opinar sobre cualquier asunto, por cualquier medio.
  • Informarse, recibir y difundir información. Sin información no se puede ejercer el derecho a expresarse libremente.
  • Acceder a la información de manos del Estado. Es una información indispensable para la exigencia de políticas efectivas, la defensa de los derechos humanos y la lucha contra la corrupción.
  • Han de existir medios de comunicación diversos e independientes. El monopolio o el oligopolio de la información conspira contra la igualdad de oportunidades, la diversidad y la pluralidad.
  • Protección eficaz de periodistas, evitando todo tipo de presiones directas o indirectas.
  • Libertad académica (para estudiantes, docentes e investigadores), para buscar, transmitir y desarrollar libremente el conocimiento. Defendiendo un modelo de pensamiento libre se prohíbe el adoctrinamiento.

Además, hemos de destacar que la libertad de expresión también protege el derecho a la objeción de conciencia cuando hablamos. Por ejemplo, en relación con la ideología que se considere oficial en la legislación o con diferentes obligaciones, como prestar servicio militar.

El concepto de censura

Los regímenes antidemocráticos suelen amenazar la libertad de expresión utilizando diferentes herramientas de censura, definida como el uso de poder para controlar la libertad de expresión. La censura puede ser explícita (dictada por una ley) o menos obvia (por ejemplo, los tabúes sociales).

De este modo, una de las formas más radicales de coartar la libertad de expresión es la censura previa -censura sobre determinados contenidos antes de que se publiquen-.

La expresión no ha de ser objeto de una censura previa, aunque sí que puede regularse con responsabilidad ulterior: no se le puede impedir a una persona expresarse, aunque sí se la puede penalizar por sus mensajes.

Límites de la libertad de expresión

En consecuencia, vemos que el derecho a la libertad no es un derecho absoluto y la legislación puede prohibir que una persona incite al delito o a la violencia o que haga una apología a la discriminación y el odio. Así, la libertad de expresión se ve limitada cuando entra en conflicto con otros derechos o valores de las personas.

En este punto, hemos de destacar las dificultades de diseñar la frontera que separa los límites entre la expresión legítima y la no legítima, y cuyo fin es proteger la dignidad y los derechos humanos de aquellos limites con rasgos autocráticos que buscan limitar nuestro derecho a expresarnos con libertad.

  • Berlin, Isaiah (2004) "Dos Conceptos de Libertad". En Sobre la Libertad. Ed. H. Hardy, y Trad. J. Bayón, 205-255. Madrid: Alianza Editorial.
  • Habermas, Jürgen (2010) "The concept of human dignity and the realistic utopia of human rights" Methaphilosophy v. 41-4, pp. 464-480.
  • Nussbaum, Martha C. (2007) Las Fronteras de la Justicia. Trad. Ramón Villa Vernis y Albino Santos Mosquera. Barcelona, Paidós.