La manipulación psicológica: ¿cómo se lleva a cabo?

18 julio, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el psicólogo Miguel Ángel Rizaldos
Hay personas que para conseguir todo aquello que pretenden ponen en marcha conductas de manipulación. Se trata de expertos en inferir culpa, crear inseguridad y criticar a los demás.

El objetivo principal de las personas manipuladoras es conseguir lo que quieren de los demás poniendo en marcha todo tipo de estrategias. Algunas de las más comunes son las siguientes: 

  • Hacer dudar al otro para así eliminar su criterio y que siga sus directrices.
  • Minusvalorar a los demás con críticas excesivas y nada constructivas, haciendo mella en su autoestima y seguridad.
  • Hacer caso omiso a las demandas del otro; es decir, lo ignoran en situaciones en las que les pides ayuda.

De esta manera, las personas manipuladoras falsean los hechos para conseguir confusión y crear malentendidos con los demás. Y además, son bastantes hábiles en mantenerse al margen de las discusiones que ellos mismos han propiciado. Increíble, ¿verdad?

¿La manipulación puede ser positiva? 

Es verdad que existen pequeñas acciones de manipulación que, en realidad, son pequeños empujones. Por ejemplo, sonreír para causar buena impresión en una entrevista, elegir una determinada ropa para dar una buena imagen en una cita, esos pequeños actos que hacemos buscando una reacción por parte del otro…

Estos gestos comportamentales, yo no los consideraría manipulación, sino habilidades sociales para conseguir mayor empatía de los demás. Son muy loables, incluso sanos para poder conseguir nuestros objetivos.

Dos personas conectadas por el cerebro

Existen las neuronas espejo, un tipo de neuronas que se activan cuando una persona realiza un comportamiento y es observada por otra persona. Así, en ambos se estimulan las mismas neuronas. Estas fueron halladas por el neurobiólogo Giacomo Rizzolatti y según sus investigaciones parecen estar relacionadas con las conductas empáticas (ponerse en el lugar del otro), sociales y de imitación.

Los siguientes ejemplos te ayudarán a comprender cómo las neuronas espejo pueden ayudarte en tus relaciones con los demás:

  • Si alguien se siente enfadado contigo, seguro que si intentas que se calme se enfadará más. Resulta más eficaz, que simules en tus gestos que tú también estas enfadado como él y con el mayor tacto posible imites sus movimientos al igual que un espejo. Veras que en poco más de un cuarto de hora, lo más probable es que estará más tranquilo y se le habrá pasado el enfado.
  • Suponte que vas a una entrevista de trabajo, si desde el principio te mueves como si fueras el espejo donde mira la persona que te está entrevistando, aumentas la probabilidad de que el entrevistador se ponga en tu lugar.

De las manipulaciones transparentes a las encubiertas

Los comportamientos de manipulación tanto psicológicos como emocionales ocurren entre nosotros casi de forma continua, pero muchas veces de modo encubierto. Incluso podríamos decir que también nosotros mismos los podemos estar realizando sin darnos cuenta. De este modo, resulta muy importante saber reconocerlos y no dejarse llevar por ellos.

Por otro lado, podemos considerar que el lenguaje es el medio por el que somos manipulados o manipulamos habitualmente. Por ello, hay que tener cuidado en lo que decimos y cómo lo decimos. Para ello, ser capaces de ponernos en el lugar del otro, es decir, ser empáticos es un buen antídoto para la manipulación.

Los comportamientos más comunes de manipulación

Las personas manipuladoras con frecuencia suelen burlarse de las opiniones de los otros, generan el sentimiento de culpabilidad, agreden sutilmente, te hacen un interrogatorio, posponen indefinidamente lo que no les interesa, se autocompadecen siempre y adulteran la realidad. Usan todo lo que está su alcance para así controlar el momento.

A continuación, presentamos las estrategias de manipulación más habituales:

  • Hacer luz de gas. Frases como «Eso no ha sucedido nunca», «Te equivocas eso está solo en tu imaginación» o «¿Estás loco como yo voy comentar eso?» se utilizan para distorsionar y confundir al otro, haciéndole creer algo que no ha sucedido.

Barton y Whitehead (1969) definen el hacer luz de gas como la búsqueda intencional de hacer parecer loca a una persona y obtener un beneficio de ella’. Esta estratagema provoca angustia y confusión, de tal modo que la persona deja de confiar en sí mismo, en su memoria, percepción o en su propio criterio.

  • Culpabilizar al otro. La persona manipuladora trata de contagiar sus emociones negativas y vulnerabilidades. O por otro lado, intenta desviar su responsabilidad a la otra persona. Tratará de poner palabras en tu boca que no has dicho, incluso intentará hacerte pensar que tiene la habilidad de poder saber lo que piensas
  • Palabrería. Tratará de envolverte y así confundirte con una verborrea sin ningún sentido. El objetivo es solo enredar. Practican monólogos y tratan de envolverte con su palabrería. 
  • Descalifican y generalizan. La persona manipuladora verbaliza afirmaciones generales, vagas, huecas y nada operativas y sus conclusiones son muy generales. Lo que pretenden es hundirte y desacreditar tus ideas y opiniones. Tendrán expresiones tipo: “siempre quieres tener la razón”, “todo sienta mal”, “nunca estás de acuerdo conmigo”
  • Te ofrecen una falsa ayuda. Te criticarán intentando convencerte de que te ayudan. Sus frases siempre empezarán con “Sí, pero…”. Así, por ejemplo, si te acabas de comprar un móvil, te dirá que qué pena que no sea el último modelo; si vas muy bien vestido para una entrevista de trabajo, dirán que otros zapatos te habrían quedado mejor… Si has realizado un trabajo impecable para una asignatura de tu carrera, te dirán que la calidad del papel no es la mejor.

Hombre manipulado

Eres susceptible de ser manipulador o de ser manipulado

Podríamos considerar que hay muchos prototipos de personas manipuladoras: mentirosos, psicópatas, tóxicos, narcisistas o chantajistas emocionales. Lo que también tenemos que considerar es que todos podemos tener conductas de manipulación hacia las personas con las que convivimos en algún momento. 

Ahora bien, una víctima de la manipulación no tienen que ser considerada más débil, vulnerable o especial, sino que es víctima porque está en el punto de mira del manipulador.

Todos hemos sido o seremos víctimas de algún tipo de manipulación. Nadie está libre de ello. Y, en ocasiones, estas manipulaciones pueden llegar a interferir mucho en nuestra vida, disminuyendo nuestra autoestima y, por tanto, incrementando nuestras inseguridades.