La peligrosa ansiedad que nace de querer controlar el tiempo - La Mente es Maravillosa

La peligrosa ansiedad que nace de querer controlar el tiempo

Cristina Roda Rivera 5, Julio 2016 en Psicología 3611 compartidos
Mujer con rosas cerca de su cara

Conocer la idea que tenemos de tiempo y cómo organizamos nuestra vida respecto a la misma puede alejar a la ansiedad y por tanto mejorar nuestra calidad de vida. Las personas con ansiedad cometen un error fundamental: piensan que cuanto más se preocupen, más cerca estarán de solucionar el problema.

¿Qué enseñanza tenemos acerca del uso de tiempo en nuestras vidas? ¿Lo hacemos nuestro aliado o nuestro peor tormento diario?
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Las personas que sufren de una ansiedad generalizada piensan que el mero hecho de dar vueltas a un tema es estar abordándolo, cuando en realidad es todo lo contrario: se establece una hipervigilancia general hacia el entorno, un escudriñamiento ambiental que nos hace estar en todo y nada a la vez. Una pequeña tortura diaria a la que nos somete la falta de gobierno sobre nuestra mente, sin saber bien cómo pararla.

No intentes manejar el tiempo, acabará por engullirte

Imagino que no son pocas las veces que te han dicho que para organizar tu vida tienes que organizar tu tiempo. Lo cierto es que tenemos que intentar organizar actividades y ser productivos el tiempo que estemos dedicados a ellas: ya sea en el trabajo o en cualquier actividad lúdica. Lo cierto es que de nuestra energía y concentración dependerá que sea algo provechoso o no.

“Coged las rosas mientras podáis
veloz el tiempo vuela.
La misma flor que hoy admiráis,
mañana estará muerta…”

-Walt Whitman-

manos con un reloj que marca el presente

El problema reside en intentar buscar el momento ideal para cada cosa que hagamos: planificar hasta el más mínimo detalle y establecer una hora determinada para ello puede ser síntoma de organización, pero también conlleva un estado de prisión mental que nos aleja de la sensación de estar viviendo y acentúa la sensación de estar simplemente consumiendo el tiempo.

Liberarnos del concepto de tiempo futuro para liberar nuestra mente aquí y ahora

Una de las expresiones más conocidas y más sabias pronunciada es “Carpe Diem“. Estas dos palabras encarnan toda una revolución contra la vida procastinada, el deseo pospuesto y la libertad embutida en una cárcel de obligaciones, con barrotes tan férreos como invisibles. Suponen la demanda del momento presente, frente a una percepción de que ha sido secuestrado, ya sea por nosotros, por nuestra programación mental o por otros.

chica mirando un libro que se abre con mariposas

Para unos el momento presente es lo que requiere su máxima atención y la expresión de su plenitud vital. Para otros, este constructo alude a un tiempo muerto dentro de un continuo en el que el tiempo pasado y futuro paraece engullirles. Frente a esto, cada persona tiene su historia y su biología, y no todos somos capaces de aplicar para nuestro bienestar conceptos beneficiosos, tal vez porque nos empujaron previamente a intentar mantener un estado distinto.

De ahí la importancia de explorarnos, de ser dinámicos y de encontrar nuestro equilibrio en el que sintamos que la vida tiene poco de pérdida y mucho de sustancia.

Dejar de intentar manejar el tiempo para fluir con él

Muchas de las concepciones orientales sobre ciertos temas filosóficos se alejan completamente de la visión que tenemos en occidente de cómo abordar los problemas y “solucionarlos”. Con ello no queremos decir que lo que tenemos sea peor que lo que tienen lo que están lejos, sino que la diferencia y su comprensión siempre deja como resultado un aprendizaje.

Pensadores como Jiddu Krishnamurti han sido muy cuestionados por algunas de sus posturas sobre la psique humana, un punto de vista que en muchos de sus vértices se contrapone totalmente a nuestras ideas. Mientras que en la cultura occidental nuestra visión de tiempo se enfoca al futuro y a la planificación, para otras perspectivas el tiempo debe no regirse en función de esta dimensión.

Más allá de los procedimientos con eficacia comprobada para el tratamiento de la ansiedad, sería bueno proponer una revolución sobre conceptos tan importantes como el tiempo y cómo nuestro pensamiento se relaciona con nuestra percepción individual.

Tenemos que intentar conseguir utilizar nuestro pensamiento para organizarnos mejor, pero abiertos a posibles cambios y giros inesperados. Hacer caso de nuestro cuerpo y sensaciones, de nuestro bienestar mental y de nuestra concentración en el presente. Ten presente que lo que inviertas en auto-conocimiento siempre será una inversión rentable.

Imágenes cortesía de Patricia Ariel

Cristina Roda Rivera

Psicóloga,Especialista Máster en Psicología clínica y social.

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