La puerta hacia la incertidumbre

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 2 octubre, 2018
Gema Sánchez Cuevas · 10 mayo, 2013


La incertidumbre es una margarita cuyos pétalos no se terminan jamás de deshojar” (Mario Vargas Llosa)
 

Sobrevaloramos la seguridad

El miedo a lo desconocido o a no saber qué sucederá, la necesidad de buscar la seguridad en cada paso que damos y sentir que de algún modo hemos sido capaces de desterrar a la incertidumbre de nuestro sendero, son sensaciones compartidas por muchos de nosotros y en las que pocas veces profundizamos.

Pero, ¿Podemos saber algo sin dar un par de pasos y aventurarnos a conocerlo? , ¿Tenemos garantías de seguridad en la vida? Pensadlo.

Creo que la respuesta está clara, no. No hay nada seguro en la vida, nadie nos da la seguridad de que un trabajo nos vaya a durar toda la vida, de que nuestra pareja nos acompañará siempre o de que nuestros amigos permanecerán. Ni siquiera tenemos seguridad en los años que vayamos a vivir, o en lo logros o pérdidas que vayamos a tener. Vivimos constantemente en la incertidumbre de no saber qué pasará luego o mañana, aunque tengamos en nuestra mente a la seguridad como una posible alternativa para vivir.

¿No vivimos en un mundo que sobrevalora la seguridad?Creemos a veces que la meta de la vida es la seguridad, sin darnos cuenta que detrás de esto, se encuentra nuestro miedo a la incertidumbre, que es tan real como la vida y tan inevitable como la muerte.

La gran oportunidad de la incertidumbre

Aunque vivamos en un continuo de incertidumbre, las personas tendemos a verla de forma negativa, intentando evitarla muchas veces a toda costa, aunque no seamos efectivos en ello.

¿Y que conseguimos con todo ello? La mayoría de las veces paralizarnos, inmovilizarnos, cerrando el paso al gran mundo de las opciones y alternativas, quedándonos en la famosa zona de confort (física o emocional), donde ya sabemos cómo lidiar con lo que más o menos tenemos, sin sorpresas, en la rutina, limitándonos como seres humanos hasta que surge en algún momento lo inesperado y nos asustamos.

Cualquier cosa que rompa nuestro sentimiento de seguridad (y digo sentimiento porque en realidad, es algo que sentimos) y que no podamos llegar a controlar, nos pone en situación de alerta. Por lo tanto, la cuestión no es resistirse a la incertidumbre, buscando mil y una maneras para estar seguros, sino aceptarla como un regalo lleno de potencialidad que nos libera. Los miedos siempre estarán.

La incertidumbre en general, moviliza, llena de vitalidad los actos, nos permite crecer afinando nuestra creatividad y despertando nuestros sentidos a la vida. La incertidumbre nos permite avanzar, porque aunque erremos, cuando lo hacemos también estamos aprendiendo algo nuevo.

¿Te atreves con la incertidumbre?
                                      
En la incertidumbre encontraremos la libertad para crear cualquier cosa que deseemos” Deepak Chopra

Imagen cortesía de Mathieu Dupouy