¿Sabes qué es la socialización diferencial y cómo nos afecta?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 2 abril, 2017
Pedro González Núñez · 2 abril, 2017

La socialización diferencial es un factor clave en el fomento de las desigualdades de género. Por eso resulta vital saber qué es y cómo nos perjudica como personas esta forma de socializar.

Tal como afirma Charlotte Bunch, “la violencia racial, de género, sexual y otras formas de discriminación y violencia no pueden ser eliminadas sin cambiar la cultura”. Siguiendo este razonamiento, un primer paso para mejorar como sociedad igualitaria sería saber cómo evitar la citada socialización diferencial.

Socialización y socialización diferencial

Atendiendo a autores como Giddens, las personas interiorizan actitudes, valores, expectativas y comportamientos característicos de la sociedad en la que han crecido. Gracias a este proceso los individuos aprenden a desenvolverse. Al seguir las pautas socialmente aceptadas, una persona se verá recompensada o castigada según su comportamiento. Para los individuos que forman parte del grupo es una realidad totalmente interiorizada.

Sin embargo, dentro de estos parámetros nos encontramos con la teoría de la socialización diferencial. Aquí observamos a personas que adquieren identidades muy diferentes dependiendo del género.

Hombre y mujer en una balanza

Es decir, la socialización diferencial implica estilos cognitivos, conductuales y de actitud, así como códigos morales diferentes según el género del individuo. Un proceso que conduce a la creación de normas estereotipadas asignadas a la conducta de cada persona en referencia a su género.

¿Por qué se produce la socialización diferencial?

Según autores como Barton y Walker, esta forma de socialización implica el impacto de mensajes socializadores diferentes según el género. Así pues, es la misma familia, las creencias religiosas o los medios de comunicación quienes emiten estos estereotipos que acaban siendo aceptados por la mayor parte de la sociedad.

De esta forma se acaba por aceptar como algo cotidiano y normalizado que el hombre sea asociado al poder y la racionalidad. Por otra parte, que el mundo femenino sea asociado con la sensibilidad y las emociones.

Aunque esta es una tendencia que por fortuna está cambiando, todavía hoy se potencia en muchos ámbitos la educación del niño para el éxito y la producción. Al chico se le incita a reprimir su expresión de afectos y se les insinúa que potencie su masculinidad y virilidad.

Por otra parte, la educación de las niñas se enfoca hacia la reproducción y lo privado. Su libertad y ambición es poco potenciada. De esta forma desarrollan a veces conductas victimistas, faltas de confianza en sí mismas y alejadas del poder.

“El género es entre las orejas y no entre las piernas”

-Chaz Bono-

Cuáles son las consecuencias de la socialización diferencial

Como es lógico, la socialización diferencial acaba por crear sociedades poco equilibradas. La falta de igualdad de género es la primera de las consecuencias que se observan en estos ámbitos. Además, se descubren situaciones singulares según los estudios llevados a cabo por De La Fuente:

  • Cuanto menor es el nivel educativo, más estereotipados son los roles. Las mujeres son reforzadas para que realicen las tareas del hogar mientras el hombre es incentivado para que sea el que lleva el dinero a casa.
  • La pauta de asignaciones de tareas y roles entre hombres y mujeres es muy diferente según el género.
  • Se ha descubierto que un mayor nivel educativo presenta actitudes más igualitarias entre hombres y mujeres. Igualmente sucede con la edad, demostrando que los jóvenes aprueban menos la diferenciación, aunque esta tendencia involuciona un poco con las crisis económicas, de valores, etc.
  • El nivel cultural es un baremo diferenciador claro. Cuanto más elevado es, más igualitario se muestra en las actitudes y valores de los individuos.
  • No obstante, las actitudes más igualitarias se dan en las mujeres. Tanto a nivel doméstico como fuera del mismo, se muestran más estables en este sentido.
  • Desgraciadamente, al igual que la actitud igualitaria de la mujer es bastante estable, no sucede igual con la masculina. Los valores son más volubles, sufriendo en los últimos años una tendencia claramente involucionadora.

“La igualdad de género es más que un objetivo en sí mismo. Es una condición previa para afrontar el reto de reducir la pobreza, promover el desarrollo sostenible y la construcción de buen gobierno”

-Kofi Anan-

Monigote hombre y mujer

La socialización diferencial es una realidad que condiciona el futuro de cada nueve generación que emerge. Además, profundizando en el fenómeno encontramos que es el nivel cultural y educativo el que dicta una mayor o menor tendencia a la igualdad. Diríamos que el camino está claro. De todos dependen que lo andemos en la dirección correcta.