La TREC de Albert Ellis - La Mente es Maravillosa

La TREC de Albert Ellis

Alejandro Sanfeliciano 18 diciembre, 2017 en Terapias 0 compartidos
Árbol con forma de cabeza de una persona para representar la TREC

La TREC son las siglas de Terapia racional emotiva conductual, la cual fue desarrollada por Albert Ellis siguiendo los principios de la psicología cognitiva. Tras la ineficiencia de la terapia de conducta (basada en el estímulo-respuesta) para tratar algunos trastornos psicólogos, con un marcado corte cognitivo, empezaron a trabajar para darle una vuelta y mejorar los resultados. Así, la TREC es un ejemplo de esas técnicas pioneras que mostraron una gran eficacia en trastornos como la ansiedad y la depresión.

Esta terapia se basa en el modelo ABC de la psicología cognitiva propuesto inicialmente por Albert Ellis. En este modelo se propone que los acontecimientos activadores (A) por sí mismos no provocan consecuencias emocionales, conductuales o cognitivas (C); estas dependerán de cómo se perciba o interprete (B) dicho acontecimiento. En resumen A (acontecimientos) provocan B (interpretaciones) y estas provocan C (consecuencias/conductas).

Albert Ellis

Fundamentos psicológicos de la TREC

El objetivo último de la TREC es eliminar o modificar C. Por otro lado, la C se podría alterar modificando tanto los acontecimientos (A) como sus interpretaciones (B). Por otro lado, es obvio que, en multitud de ocasiones, los acontecimientos son inalterables. Así que, en este tipo de terapia, el trabajo con el paciente se centra en intentar cambiar algunas de las interpretaciones que hace y que le llevan a realizar las conductas que pretendemos cambiar.

Génesis de los trastornos

Albert Ellis, tras multitud de investigaciones, encontró que todos o la mayoría de nosotros desarrollamos pensamientos irracionales que nos hacen ver la realidad de un modo extremadamente negativo. Llegó a encontrar más de 200 tipos de pensamientos que fomentaban esa visión negativa, la cual derivaba en trastornos de ansiedad o depresión. En la actualidad podemos agrupar esas formas de pensamiento irracional en 4 tipos:

  • Demandas o exigencias: e. g. “Si mi pareja me quisiera, debería haberme hecho un regalo”.
  • Catastrofismo: e. g. “Como mañana me salga mal la entrevista será el fin de mi carrera profesional, me muero”.
  • Baja tolerancia a la frustración: e. g. “Me da miedo ir a esa fiesta porque seguro que me va a rechazar todo el mundo, es muy duro y no puedo soportarlo”.
  • Depreciación: e. g. “Se me ha quemado la comida, soy un inútil, todo lo hago mal”.

Estos tipos de pensamientos se consideran irracionales porque son falsos, ilógicos, extremos o inferencias demasiado exigentes. Ellis defiende que provienen de las creencias absolutistas de los “debería” o “tendría” que abundan en nuestro diálogo interno.

Mantenimiento de los trastornos

Los modos de pensamientos antes mencionados provocan consecuencias negativas emocionales, conductuales o negativas, pero ¿qué las mantiene? Según la TREC, hay tres tipos de insight o ideas que ayudan a que los trastornos o el malestar perdure en el tiempo:

  • Insight nº 1: la perturbación viene determinada por las interpretaciones irracionales que derivan de los acontecimientos negativos. Sin embargo, si la persona cree que el trastorno emocional se debe al acontecimiento en lugar de a su interpretación, tratará de cambiar la situación sin éxito: el problema real son sus creencias irracionales.
  • Insight nº2: si las personas se siguen reafirmando en sus creencias rígidas y extremas, estas se resistirán al cambio, por lo que el trastorno se mantendrá.
  • Insight nº3: un pensamiento centrado en el pasado provocará un estancamiento en los acontecimientos y en las creencias irracionales. Sólo trabajando en el presente y en el futuro se logrará cambiar las creencias y con ellas el malestar.

Persona con trastorno mental

Características de la TREC

Para hablar de cómo debe ser una terapia racional emotiva conductual, hablaremos desde dos perspectivas. La primera de ellas va a ser el estilo terapéutico, el cual hablará de cuáles son sus estrategias o métodos; y la segunda, la relación que toma con el cliente, el modo en que el terapeuta interacciona con él.

La actitud del terapeuta tendrá las siguientes características:

  • Activo y directivo: es importante que el terapeuta adopte una actitud activa y que ofrezca alternativas a las creencias irracionales del paciente.
  • Verbalmente activo: es esencial que el diálogo sea fluido y activo por las dos partes, ya que el funcionamiento de la terapia se basa en la discusión y el debate.
  • Didáctico: el terapeuta debe comportarse como un buen profesor enseñando a su aprendiz a generar un cambio en él.
  • Promover cambios en la filosofía de vida: un aspecto esencial es provocar un cambio en la manera de pensar del paciente, en su filosofía de vida.
  • No fomentar la catarsis: aunque pueda aliviar el malestar en un principio, la expresión intencionada de las emociones derivadas de sus creencias pueden fortalecer estas mismas creencias.
  • Ser flexible: cada paciente es un mundo distinto, con una manera de pensar propia y característica. Si el terapeuta no es flexible y sabe adaptarse, no va a poder generar cambios en sus pacientes.

Por otro lado, la relación con el paciente se basará en los siguientes principios:

  • Aceptación incondicional: no debe existir ningún juicio valor, ni positivo ni negativo hacia el cliente/paciente. Este debe mostrar que son clientes son aceptados al igual que cualquier otra persona como seres humanos, falibles, ni inútiles ni valiosos, ya que una o varias conductas no definen a nadie.
  • Empatía: entender en profundidad el pensamiento del paciente es esencial para entender la naturaleza de sus creencias. El terapeuta debe entender la filosofía de vida del sujeto para poder ayudarle a cambiar
  • Ser genuino: el terapeuta ha de ser abierto y accesible. Puede hablar incluso de su vida privada cuando le parezca oportuno, para así ejemplificar que todos pasamos por dificultades y que todos nos equivocamos. La experiencia personal no sirve tanto para ofrecer soluciones como para normalizar ciertas emociones.
  • Tener sentido del humor: es uno de los aspectos claves de la TREC, ya que es una terapia basada en el desasosiego y la tranquilidad. El terapeuta puede utilizar el humor para resaltar aspectos de sus creencias irracionales. Eso sí, sin depreciar ni faltar al respeto: el terapeuta en este sentido tiene que tener en cuenta que la sensibilidad de cada paciente es diferente.
  • Estilo terapéutico informal: la TREC funciona mejor en un ambiente distendido y lejos de aspectos formales de terapia. El paciente debe ver la terapia como una charla amistosa y divertida, en la cual puede hablar de sus inquietudes y creencias de manera relajada.

Psicólogo hablando con su paciente mientras aplica la TREC

La TREC es una terapia interesante y en gran medida satisfactoria para los pacientes. Ayuda a cambiar su filosofía de vida, a asumir un estilo más protector ante problemas que originan ansiedad o depresión. Y además, cuenta con una gran evidencia científica que lo respalda. Esta terapia coloca a Albert Ellis como una de las figuras más importantes de la psicología clínica.

Alejandro Sanfeliciano

Psicólogo educativo graduado por la Universidad Nacional de Educación a Distancia y actualmente cursando un Máster de Investigación en Psicología Educativa. Luchador incansable en busca de una educación basada en la investigación científica.

Ver perfil »
Te puede gustar