La vida es bella

Sonia Viéitez Carrazoni · 1 octubre, 2012

En mi opinión, la Vida es Bella es una de  las grandes películas del cine. Nos ofrece un paseo por distintos sentimientos, mezclando el amor, la desgracia, la alegría, la tristeza, el dolor, el miedo, la  tragedia y el paseo por la vida, que a pesar de ser agridulce: definitivamente es bella.

La entrega de un padre por su hijo, aporta un final a la cinta,  que a más de uno  habrá emocionado  de manera extrema. Opiniones diversas, tachan el filme de trivializar con un tema (el holocausto), y de no  tratar con más crudeza,  la terrible situación  que vivieron los judíos en los campos de concentración.

Creo que el director, (Roberto Begnini)  plasma sin ningún tipo de  imágenes sangrientas, una durísima realidad a la que quiso aportar una brizna de ternura, sin hacer chiste y sobre todo, ensalzando la dignidad de las personas ante momentos tan crueles que les obligaron a padecer. Guido (Roberto Begnini) un judío-italiano que se traslada con su tío Eliseo (Giustino Dorano) para trabajar en un gran hotel; un día por casualidad se encuentra a Dora (Nicoletta Braschi) y se  enamora perdidamente de ella.

Dora está comprometida, así que Guido para conquistarla realizará las más increíbles peripecias. El  régimen Nazi en plena expansión, empieza  a ocupar la ciudad donde vive Guido. Se  producen desapariciones de  judíos, lo cual hará aún más complicada  su intención de ser  feliz. El final… Os lo recomiendo.