Las 10 grandes debilidades de los seres humanos

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González el 23 julio, 2019
Edith Sánchez · 23 julio, 2019
Buena parte de nuestras debilidades como seres humanos tienen que ver con cómo gestionamos nuestros recursos mentales. Hablamos de cómo miramos al pasado, cómo nos colocamos en el presente o cómo nos proyectamos frente al futuro…

Las principales fortalezas y debilidades de los seres humanos tienen que ver con el funcionamiento de la mente. Lo que tenemos en la cabeza es lo que nos ha permitido, individualmente y como especie, enfrentar grandes adversidades y realizar impresionantes hazañas.

Así como hay sentimientos y actitudes que nos fortalecen, también hay debilidades de los seres humanos que suponen obstáculos para alcanzar nuestros objetivos. No importa cual sea la cultura, la clase social o la raza. Esas debilidades nos habitan en mayor o menor medida a todos.

Las debilidades de los seres humanos son aquellos sentimientos y actitudes que se transforman en limitaciones. Frenan nuestro progreso porque nos conducen a perspectivas desgastantes y poco rentables desde el punto de vista psicológico. Diez de ellas son las siguientes.

La más peligrosa de todas las debilidades es el temor de parecer débil”.

-Jacques Benigne Bossuet-

1. Cobardía

La cobardía tiene lugar cuando permitimos que el miedo se imponga en situaciones difíciles y riesgosas. Esto lleva a la ausencia de valor, pero también de determinación y voluntad.

Enfrentar los peligros no es solo de valientes, sino también de prudentes. Hay cobardía solamente cuando se evita asumir un riesgo razonable, o cuando por miedo se renuncia a lo que se desea.

Mujer preocupada por hacer un cambio

2. Egoísmo

El egoísmo se puede catalogar como una de las debilidades de los seres humanos y no tanto como un defecto, ya que es propio de quienes se sienten carentes o desprovistos. Sienten que si dan de sí mismos, van a quedarse sin nada. O sienten que ellos merecen más que los otros, porque están en falta.

El egoísmo implica una incapacidad para romper las fronteras del yo.

3. Antipatía

La antipatía se expresa como un sentimiento de rechazo, desaprobación o desprecio hacia los demás. Etimológicamente proviene el griego antipathos, que significa ‘pasión o sentimiento en contra de alguien’.

Esa animadversión implica incapacidad para comprender al otro y para respetarlo. También supone sentimientos de superioridad, inspirados en la ignorancia frente al valor de los demás.

4. Falta de concentración

Podríamos decir que esta es una de las grandes debilidades de los seres humanos en la actualidad. No se trata solo de un problema intelectual, o que afecte las actividades cognitivas únicamente.

La falta de concentración impide que nos enfoquemos en nuestros sentimientos, nuestras ideas y nuestras metas. Por lo tanto, casi siempre va acompañada de una vida trivial y dispersa.

5. Desconfianza, una de las grandes debilidades de los seres humanos

La desconfianza generalizada es otro de esos frutos del miedo. Cuando se desconfía a priori de todo y de todos, lo que hay en el fondo es una profunda inseguridad.

Tememos al mundo porque nos sentimos incapaces de sortear sus dificultades y sus vicisitudes. Más que desconfiar en los demás, de lo que desconfiamos es de nuestro propio poder.

6. Impaciencia

Esta es otra de esas debilidades humanas que son muy propias de nuestra época. Esa incapacidad para esperar, para dejar ser y fluir, es una de las marcas de nuestro tiempo.

La lentitud o la falta de avances causan inquietud y nerviosismo, alimentados a su vez por una mirada temerosa hacia el futuro.

7. Envidia

La envidia tiene que ver con el sufrimiento que originan las virtudes o los logros de otros. Lo que se envidia en realidad no son esas virtudes o éxitos, sino el sentimiento de satisfacción que les genera a quienes los tienen u obtienen.

Por eso la envidia no tiene fondo. Es una debilidad porque implica un enfoque dirigido más a la vida de otros que a la propia. La dicha del otro hace más patente la propia desdicha.

8. Resentimiento

El resentimiento es la incapacidad para elaborar un daño sufrido. Como la misma palabra lo indica, se experimenta una y otra vez el mismo sentimiento, que en este caso es de rencor.

Se trata de una debilidad porque tiene que ver con el estancamiento de las emociones. En la medida en que no se abordan y procesan, continúan ahí, haciendo daño.

Hombre preocupado

9. Dependencia

Todos somos dependientes en alguna medida, pero para algunas personas este es el sello de marca de las relaciones que establecen, no solo con los demás, sino también con el mundo en general.

La dependencia nos limita en la medida en la que apoyamos buena parte de nuestras necesidades, deseos y responsabilidades en el otro, perdiendo una buena parte del control que tenemos sobre lo que nos ocurre y facilitando sensaciones como la indefensión.

10. Testarudez

La obstinación nos hace más débiles, porque se inspira en motivos poco razonables. Una cosa es la determinación y la tenacidad, y otra muy diferente la terquedad. En esta última lo que prima es un deseo infantil de imponer la voluntad o de lograr algo que se desea. Hace daño porque genera sufrimientos innecesarios, quizás por objetivos que no son tan importantes.

Estas debilidades son realidades a las que todos estamos expuestos. Probablemente la mayoría de nosotros hemos incurrido en una o varias de ellas alguna vez, cuando nos hacen daño. Por eso es importante saber gestionarlos cuando se dibujan en nuestros horizontes.

  • Aspinwall, L. G., & Staudinger, U. M. (2007). Psicología del potencial humano: cuestiones fundamentales y normas para una psicología positiva. (No. 159.922). Gedisa.