Las 5 inversiones que garantizan el bienestar

Las decisiones que tomamos en el plano económico repercuten más allá del ámbito en sí; afectando a nuestra autoestima, a nuestra confianza o a las oportunidades que decidimos o no aprovechar.
Las 5 inversiones que garantizan el bienestar
Sergio De Dios González

Revisado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González el 04 diciembre, 2020.

Escrito por Edith Sánchez, 25 noviembre, 2020

Última actualización: 04 diciembre, 2020

El dinero es un recurso escaso. Por otro lado, en las últimas décadas el consumismo se ha apoderado de las decisiones de muchas personas. Esto ha llevado a que muchas veces no se hagan las verdaderas inversiones que garantizan el bienestar.

El consumismo es un canto de sirenas al que es difícil resistirse. Sin embargo, su atractivo suele terminar cuando el león enseña los colmillos y no quedan recursos con los que alimentarle. De ahí la importancia de tener claro cuáles son las inversiones que garantizan el bienestar.

Quizás no lo parezca, pero el dinero tiene el poder de despertarnos emociones muy intensas. Incluso son muchas las personas que asocian su valor a la cantidad de ceros que tienen en su cuenta corriente.

Así, la moneda no solo es una unidad de medida para comprar o vender, también lo es en muchos casos de la autoestima o de la confianza. De esta manera, hoy queremos señalar cinco inversiones que son positivas para nuestro bienestar.

“El inversor ideal es una persona paciente, que invierte a largo plazo, disfrutando del camino y no tanto del resultado, que no se deja llevar por las emociones, con convicciones, pero con ganas de aprender”.

-Francisco Paramés-

Hombre pensando en el futuro

1. En el conocimiento

Los financieros dicen que siempre se debe invertir en activos; estos son aquellos elementos o factores que te generan dinero, en lugar de demandártelo. Dicho esto, el conocimiento es una de las inversiones que garantizan el bienestar y que conforman un activo valioso. De hecho, el más importante de todos.

El conocimiento es un factor que incluso lleva a cambiar el mundo. Sin ir tan lejos, puede cambiar tu mundo. Hoy en día hay mucha información relevante que se puede obtener de forma gratuita. El punto no es acumular títulos, sino invertir tiempo en adquirir conocimiento significativo, capaz de habilitarte para realizar acciones que luego se transformen en dinero.

2. La salud

La salud es otra de esas inversiones que nunca fallan. De la misma manera, cuando no se invierte en ella el resultado puede ser nefasto, incluso al punto de llevarte a la quiebra. Una enfermedad crónica, por ejemplo, reduce la capacidad de producir y exige gastos adicionales en muchas ocasiones.

Invertir en la salud significa comer de manera inteligente, dedicar tiempo a la actividad física y mantener estables la mente y las emociones. La falta de una buena salud te limita para el disfrute de muchas cosas de la vida. Considérala un bien que debes atesorar, sin tacañerías.

3. El ahorro, una de las inversiones que garantizan el bienestar

El ahorro es sobre todo un hábito y un estilo de vida. No tiene que ver con mezquindad, ni con restricciones, sino con visión de largo plazo. Todo en la actualidad atenta contra una actitud ahorrativa; de hecho, lo que hay son invitaciones continuas a que gastes ahora y pagues después, es decir, a que te endeudes.

Una vez endeudado, se vuelve mucho más difícil ahorrar. Sin embargo, sea cual sea tu situación, siempre es importante destinar algún monto para el ahorro. Lo más adecuado no es ahorrar lo que te sobre, sino gastar lo que te sobre después de destinar un monto para ahorrar. A mediano y largo plazo puede ser, literalmente, una salvación para ti.

4. Tranquilidad para la vejez

Hay un proverbio chino que dice: “el mejor momento para plantar un árbol era hace 20 años. Se refiere a que el presente es, inexorablemente, un fruto de lo que se ha hecho en el pasado. Lo que sucede ahora y sucederá en el futuro, depende de las decisiones que se tomen y del alcance que estas tengan.

El mejor momento para planear la vejez es cuando estás joven. Y si no estás joven, en todo caso lo más aconsejable es que no esperes más y lo hagas ahora. Hay que garantizar el bienestar en los años dorados, una edad en la que se puede llegar a estar en una posición muy vulnerable, si no se cuenta con manutención autónoma.

El objetivo, finalmente, es que tengas una fuente de ingresos asegurada para cuando ya no puedas trabajar, o tengas limitaciones para hacerlo. Puedes elegir los medios convencionales o apostar por vías paralelas. Lo importante es que no pierdas de vista esta inversión a largo plazo.

Mujer apuntando en una libreta

5. Un proyecto propio

Hoy en día es mucho más fácil que antes tener o poner en marcha una empresa propia. No tiene por qué ser muy grande, ni darte enormes beneficios en lo económico. Se trata de que pueda ser una fuente extra de ingresos, que pueda constituir una parte agradable y orgullosa de tu historia y que, en los momentos complicados, pueda ser incluso una tabla de salvación.

Además, un negocio propio debe ser la fuente de inversión más rentable. No tienes que pensar en una multinacional, sino especialmente en algo que te guste y que incluso te divierta. Podrías sorprenderte de lo valioso que puede llegar a ser una fuente de ingresos propia, aunque al principio no te aporte demasiado.

Lo importante, en todo caso, es revisar cómo administramos nuestro capital de manera global. Pensar más en los proyectos o inversiones de las que podamos cosechar un valor añadido. Puede ser en el plano social, en el emocional y, por supuesto, también en el económico.

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  • Opdyke, J. D. (2012). Finanzas personales: Guía para gestionar mejor su dinero. Profit Editorial.