Las 5 virtudes que definen a un amigo de verdad

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 11 mayo, 2018
Paula Díaz · 16 julio, 2015

¿Te has parado alguna vez a pensar cuántos amigos tienes? ¿Y en lo que es un amigo de verdad? Un nuevo estudio afirma que los españoles tenemos un mayor número de amistades que las personas que viven en los países que geográficamente nos rodean.

Pero, ¿la calidad de estas amistades es lo suficientemente buena para que las consideremos como tal?. Dicho de otra manera, ¿Tenemos más amigos de verdad o simplemente un mayor número de “conocidos” o “personas con las que simpatizamos”?

Lo cierto es que abusamos en gran medida de la palabra amigo. Muchos de nosotros disfrutamos compartiendo tiempo con aquellos con los que lo pasamos bien, pero estos no tienen por qué ser nuestros amigos.

La amistad es más que compartir buenos momentos. Lo que sí es verdadero es que muy pocos se preocuparán sinceramente de cómo estas y muchos menos estarán ahí para acompañarte en los malos momentos.

¿Cuáles son las 5 virtudes de un amigo de verdad?

Para tomar conciencia de lo grande que es la palabra amistad, vamos a hablar de las virtudes que definen a un amigo de verdad. De esta forma, seremos más conscientes de quiénes son y así cuidarles cada día.

1. Escucha sin juzgarte

Osos abrazados simbolizando amistad
Las personas tenemos tendencia a ayudar a los demás compartiendo nuestras sensaciones y opiniones, muchas veces en exceso. Probablemente todos hemos pecado alguna vez cuando nos hemos relacionado con los demás con un exceso de ego.

El ego mal gestionado nos lleva a tratar a nuestro entorno con juicios negativos, aquellos con los que no buscas el verdadero y auténtico bienestar de tu amigo, familiar o pareja.

Precisamente, esas críticas dañinas suelen pretender todo lo contrario a lo que busca una verdadera y plena relación de amistad.

Cuando necesitamos que alguien nos escuche, solemos acudir a la compañía de nuestra familia, pareja y amigos. Escuchar es una acción que nace de un regalo muy especial, el del tiempo pleno. Con un amigo no empleas los verbos debes” o “tienes.

Entre amistades auténticas cualquier acción, ayuda y apoyo se origina solo, sin pretender nada a cambio. Escuchar significa entender el significado del mensaje que me trasmiten y entender su contexto.

La empatía podemos describirla como un sentimiento que hace que podamos sentir lo mismo que otra persona, a pesar de no estar viviendo la misma situación. Permite a una persona sentirse cercano al dolor o al sufrimiento de otra debido a que le tiene cariño, o por una cuestión de ética y de emoción humana.

Una verdadera amistad empleará la empatía en todo momento, dejando a un lado su yo y manteniendo un silencio lleno de afecto y atención. Algo que a veces pasamos por alto, un amigo de verdad lo llevará a cabo a la perfección.

2. No dan mucha importancia a las discusiones

Recibir una crítica constructiva, o simplemente una opinión e idea diferente a la nuestra, no siempre nos resulta cómodo, llegando en ocasiones a resultar ofensivo. Es cierto que también con tus amigos discutirás.

Cuando hablamos de lo que implica verdaderamente la palabra discutir, hay una diferencia importante que se ha ido perdiendo con el paso del tiempo y la dejadez de la sociedad: una discusión es la presentación de argumentos válidos de ambas partes hasta conseguir una solución de forma o fin positivo.

Tomando entonces su auténtico significado, comprenderás que el acto de “discutir no es igual al de pelear”. De hecho, es una acción sana y muchas veces necesaria dentro de nuestras relaciones con los demás. Cuando ocurra esto con un amigo de verdad es cuando decidirás si puedes darle solo la importancia que merece o no.

Los amigos verdaderos tendrán en cuenta el auténtico significado de una discusión, pasando por alto lo innecesario, y continuarán contando contigo. E igualmente tú con ellos.

3. Se preocupan por ti

Amiga dando apoyo a otra
Probablemente, en algún momento de tu vida te habrás planteado la siguiente pregunta: ¿mis amigos me localizan solo cuando necesitan algo de mí? Cuando te planteas esto mismo con alguna de tus amistades, los “qué tal” para cumplir y la hipocresía se convierten en el núcleo de tu relación con esta persona.

Sabemos que la hipocresía es la actitud constante o en ocasiones esporádica de fingir creencias, opiniones, virtudes, sentimientos, cualidades o estándares que no se tienen o no se practican. El “amigo hipócrita aparenta cualidades o sentimientos diferentes y contrarios a los que de verdad experimenta y siente.

Construir nuestra vida mediante este tipo de relaciones puede generarnos a la larga sufrimiento y malestar emocional.

Por suerte, siguen existiendo los amigos que verdaderamente, y bajo un amor incondicional, se acuerdan de esos momentos que te preocupan o son importantes para ti en cualquier parcela de tu vida. Se acuerdan de tus problemas y están pendientes de ellos, asegurándose de que seas consciente que su persona está ahí sin pedir nada a cambio.  

4. Tus defectos los convierten en virtudes

Estarás de acuerdo conmigo que ninguno de nosotros, como seres humanos, somos perfectos. Habrá a muchos de los que te rodean que no les agraden tus defectos personales y estén convencidos de que su misión es tener que dártelos a conocer. Aquellos defectos personales que te hacen único…

Pero por el contrario, también tendrás la suerte de mantener a tu lado aquellas personas que no se fijan en ellos, potenciando y siendo el mejor escaparate de lo mejor de ti. Esos son los amigos de verdad.

5. Siempre están junto a ti

Amigos abrazados
Como compartía contigo en puntos anteriores, las diferencias que tengáis entre ambos o las fuertes discusiones que hayáis podido vivir entre vosotros como amigos no importan. Ni el tiempo ni la distancia tiene mayor relevancia en vuestra relación y en el mantener el afecto vivo. Un amigo de verdad siempre estará junto a ti.

Sabes que siempre podrás contar con él en los momentos más difíciles. Te brindará su apoyo incondicional y, lo más importante, deseará ser partícipes de tu preciosa vida como auténtico compañero vital.