Las 7 mejores frases de Ernest Hemingway

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 19 junio, 2018
Gema Sánchez Cuevas · 19 junio, 2018

Las frases de Ernest Hemingway han servido de inspiración a muchos de sus lectores. Son un regalo para todo aquel que quiera indagar en sí mismo y además profundizar en la visión de unos de los grandes autores del siglo XX.

Ernest Hemingway fue un escritor y periodista estadounidense que ganó el Premio Pulitzer en 1953 por El viejo y el mar y el Premio Nobel de Literatura por su obra completa en 1954. Repasando su trayectoria literaria, encontramos siete novelas, dos ensayos y cuatro recopilaciones de cuentos y póstumamente salieron a la luz tres novelas, tres ensayos y cuatro libros de cuentos más.

De Hemingway cuentan que no era partidario de planificar sus escritos, ya que le encantaba descubrir a la vez que escribía. Ahora bien, le gustaba volver sobre sus pasos para corregir, para aprender. Otro rasgo peculiar de este escrito y que además, el mismo confesó a un periodista de The Paris Review, es que escribía de pie, sobre una mesa a la altura del pecho, en la que tenía su máquina de escribir y algunas libretas. Además, anotaba todos los días el número de palabras que había escrito en una lámina en la pared para saber cómo había ido el día de trabajo (su objetivo era llegar a las 500-600 palabras).

Como vemos, Hemingway era un hombre de rutinas con un estilo sobrio, impregnado de austeridad, y que además, tenía un gran compromiso con la escritura. Tanto es así que la consideraba un acto privado, no mostrando sus obras a nadie hasta que las daba por terminadas. Además, pensaba que el ejercicio de la escritura requería de soledad y concentración.

Amantes o no de su obra, es indudable que Hemingway tenía un don para escribir. Sus relatos inauguraron algo así como un nuevo tipo de realismo, con raíces en los cuentos norteamericanos del siglo XIX, pero con cierta tendencia hacia la cotidianidad dura con rasgos poéticos. Sin duda, dejó un gran legado sobre el que hoy navegamos recordando algunas de sus mejores frases.

Ernest Hemingway

La capacidad de superarse a uno mismo

“No hay nada noble en ser superior a tu prójimo; la verdadera nobleza es ser superior a tu yo anterior”.

Esta es una de las frases de Ernest Hemingway que más pueden enriquecer nuestras relaciones. La verdadera grandeza no se encuentra en superar a los demás, sino en superarse a uno mismo. En seguir creciendo, a pesar de tormentas, obstáculos o desafíos; gracias a las tormentas, obstáculos o desafíos. Porque quizás nuestra gran contradicción sea aquella que se expresa precisamente en esta idea: lo que más nos desafía es quizás también lo que más nos puede alimentar.

La sabiduría de escuchar

“Me gusta escuchar. Aprendí mucho escuchando atentamente. La mayoría de la gente nunca escucha”.

Ernest Hemingway lo tenía muy claro: pocas personas saben escuchar de verdad; la mayoría solo oyen, prestando el sentido pero no la atención. Ahora bien, escuchar es una de las mejores herramientas para crear vínculos sólidos e íntimos. 

Cuando escuchamos prestamos una atención profunda porque volcamos todos nuestros sentidos hacia el otro. Dejamos de focalizarnos en nosotros para hacer visible al otro y su historia, para conectar profundamente a nivel emocional. Solo así seremos capaces de crear relaciones cosidas a través de los hilos de la autenticidad.

El amor propio como sostén

“Lo más doloroso es perderse en el proceso de amar demasiado a alguien y olvidar que también es especial”.

Otra de las frases de Ernest Hemingway que debemos grabarnos a fuego en nuestra mente. Perderse amando a otro es una de las mayores pérdidas que podremos experimentar porque nos volvemos invisibles a nuestros ojos.

Para amar de verdad a otros, es necesario un amor propio sólido que a su vez se apoye en la costumbre de valorarnos más allá del error y el reproche. Solo así podremos dar lo mejor de nosotros; de lo contrario, nos entregaremos a medias, con vacíos y necesidades afectivas que esperaremos que otros cubran.

Chica haciendo un corazón con las manos

La fortaleza interior

“El mundo nos rompe a todos, y después, muchos son fuertes en los lugares rotos”.

Todos nos rompemos en determinados momentos, nos caemos a pedazos y creemos que es imposible volver a levantarnos, reconstruirnos. Pero ahí es cuando tenemos que echar mano de nuestra fortaleza interior, esa que permanece dormida cuando toda va bien. 

A pesar de las desgracias, las rupturas, las pérdidas y los malos ratos, siempre existe la posibilidad de reponerse, de seguir adelante acumulando ingenio y voluntad. Porque si alguien tiene que ponerle un suelo a la caída y encontrar salientes que nos permitan reincorporarnos somos nosotros.

La cobardía como ilusión

“La cobardía… es casi siempre una simple incapacidad de detener el funcionamiento de la imaginación”.

Los fantasmas de los que nace el miedo a menudo son solo ilusiones que levitan en nuestra mente. Así, muchas de las personas que consideramos valientes no son personas que en realidad atesoren un valor superior, sino personas que son inteligentes a la hora de tratar con los pensamientos que ellas mismas generan.

La inservible preocupación

“Preocúpate un poco cada día y en la vida perderás un par de años. Si algo está mal, arréglalo si puedes. Pero prepárate para no preocuparte: la preocupación nunca arregla nada”.

Esta es otra de las frases de Ernest Hemingway que más tenemos que recordar a diario. Preocuparse equivale a perder tiempo, a gastar vida. Porque ¿de qué nos sirve dar vueltas y vueltas en lugar de actuar?

Si existe la posibilidad de dar el paso, de actuar para solucionar aquello que nos preocupa, más vale que demos un paso adelante antes de que nos llenemos por completo de temores y miedos. La inmovilidad nunca ha llevado al éxito. Por lo tanto, ocupémonos más y preocupémonos menos.

Mujer sentada frente al mar pensando que la vida es difícil

La opción constante de intentarlo

“Antes de reaccionar, piensa. Antes de gastar, gana. Antes de criticar, espera. Antes de abandonar, inténtalo”.

Poderosa frase para frenar nuestros impulsos y dar una oportunidad a la razón. Más vale calmar los nervios y la rabia instantánea del momento que llevar a cabo acciones de las que luego nos arrepentiremos.

Como vemos, las frases de Ernest Hemingway constituyen, a modo de brújula, un maravilloso hilo para reflexionar sobre la vida, las relaciones y el amor propio, tanto por lo que dicen como por lo que inspiran. Palabras a las que recurrir cada vez que lo necesitemos por aquello que nos recuerdan.