Las adicciones según la teoría del apego

4 febrero, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por el psicólogo Rafael Guerrero
El hecho de atender a las necesidades de los niños y brindarles afecto en su justa medida no los hace "dependientes" ni los "debilita", a diferencia de lo que algunos puedan creer. Al contrario, puede protegerlos de las adicciones en el futuro.

La característica fundamental de un mamífero recién nacido es su inmadurez. Venimos a este mundo inacabados en muchos aspectos. Los órganos del cuerpo, aunque tienen un buen funcionamiento en el neonato, aún tienen que terminar de desarrollarse y se tienen que adaptar a un entorno diferente y cambiante.

Además, el cerebro de los mamíferos tiene muchos años por delante para seguir evolucionando. Los estudios de neuroimagen más recientes ponen de manifiesto que el encéfalo humano no está plenamente desarrollado hasta bien entrada la segunda década de vida.

Con mucha diferencia, el ser humano es el mamífero que nace más inmaduro y que tarda más años en adquirir la autonomía, en comparación con el resto de mamíferos. Esta inmadurez nos convierte en seres dependientes.

Necesitamos de unos cuidadores sensibles y responsables para poder sobrevivir. Sin ellos, moriríamos en poco tiempo. Por lo tanto, el neonato y los niños pequeños son muy dependientes de sus figuras de apego.

Podemos definir el apego como un vínculo afectivo bidireccional y asimétrico que se da entre el niño y sus cuidadores principales. El siguiente esquema nos puede ayudar a visualizar mejor esta idea.

El vínculo de apego es un tipo de relación vertical, donde en la parte superior estarían los padres o cuidadores principales y en la parte de abajo, el niño.

Los padres (cuidadores principales) son los responsables de vincularse con sus hijos para cubrir sus necesidades. La única manera sana y equilibrada de resolver el estado de dependencia con el que nacemos es mediante los buenos tratos de nuestras figuras de apego.

Si no se dan los buenos tratos (cariño, protección, fomento de la autonomía, sintonización emocional, responsabilidad, aceptación incondicional, límites, etc.) no será posible superar la dependencia y alcanzar la tan ansiada autonomía.

A menudo, se escucha la frase de “no le des todo a tu hijo porque lo vas a hacer dependiente”. Con ella, pareciera que nos olvidáramos unos cuantas cuestiones:

  • Todos nacemos siendo dependientes de nuestros cuidadores. 
  • Es posible ganar autonomía mediante los buenos tratos (estos vendrían a ser un vehículo).
  • Los padres deben cubrir y atender las diferentes necesidades que presentan los hijos.
  • Un niño no se hace «independiente» solo por el hecho de que se le nieguen cuestiones básicas como: afecto, atención, protección, etc. Negarle a un niño estas cuestiones puede perjudicarle a la larga, y hacerlo más propenso a ser dependiente en el futuro.
  • Darle a un niño lo que necesita no es lo mismo que concederle todos los caprichos. Por ello, hay que saber reconocer y atender sus necesidades como corresponde.

Niño con miedo abrazando a su madre

Las necesidades en la infancia

Imaginemos por un momento que, al nacer, los niños vienen con un folio con casillas en blanco. Estas deberán ser rellenadas por sus figuras de apego. Cada vez que los niños tienen una necesidad emocional, si el cuidador es capaz de sintonizar con ella y cubrirla (responsabilidad), entonces podrá rellenar una casilla. De lo contrario, deberá dejarla en blanco.

A lo largo del día, se presentarán muchas oportunidades para entender sus necesidades (sintonización emocional) y cubrirlas (responsabilidad). Por ello, las casillas no se rellenan a la primera, con un único gesto, sino que se van rellenando progresivamente, en distintos momentos.

Con esta idea en mente, se podría decir que las personas que tienen un apego seguro tienen un folio con muchas casillas llenas, mientras que las personas que tienen un apego inseguro tienen un folio con muchas casillas vacías.

Es necesario que todo ser humano tenga un mínimo de casillas llenas para poder sobrevivir y tener cierto equilibrio mental. Pero, ¿y qué ocurre si una persona tiene una rejilla muy vacía? Pues bien, las probabilidades de caer en una adicción son mayores que si la rejilla está lo suficientemente rellena.

Casillas vacías y adicciones

Existen numerosas adicciones: alcohol, drogas, sexo, trabajo, comida, dispositivos electrónicos, móviles, videojuegos, compras, etc. Y, por supuesto, aquí también hablamos de relaciones de dependencia, que sería algo así como ser adicto a una persona.

¿Acaso la adicción no es la manifestación de que la relación vertical e inicial con nuestras figuras de apego no se ha superado?

La adicción nos indica que seguimos necesitando de un elemento externo para alcanzar el equilibrio, la satisfacción y la homeostasis. Sigamos profundizando en la ideal del folio con casillas.

Cuando la persona no tiene la suficiente autonomía y capacidad de autogobierno necesita elementos o personas externas que cubran, momentáneamente, esas casillas y le hagan sentir bien. Una vez que se ha ejecutado la conducta adictiva en cuestión, la persona se sentirá bien y en equilibrio, pero cuando se pase el efecto, la casilla volverá vaciarse.

  • Cuando las casillas han sido rellenadas por los cuidadores durante la infancia, estas permanecerán llenas el resto de su vida.
  • Sin embargo, cuando estas llegan vacías a la adultez e intentan ser rellenadas por el adulto con la conducta adictiva, no se llenarán de forma definitiva, sino momentáneamente. De ahí la gran importancia de rellenar las casillas de nuestros hijos cuando estos son pequeños. Si cubrimos sus necesidades estaremos poniendo en marcha un potente factor de protección para el futuro.

El psicólogo húngaro Michael Balint acuñó el término «bucle de la reivindicación» para definir la conducta persistente de buscar fuera las carencias propias. Por ejemplo, hay adultos que le «piden» las drogas que le aporten esa calma y tranquilidad que ellos mismos no se pueden dar.

Hombre adicto

Conclusión

Cuando una persona no es capaz de autorregularse es porque sus cuidadores no le aportaron lo que necesitaba para convertirse en un ser humano autónomo, con sus respectivas habilidades y destrezas. No le rellenaron sus casillas en el folio y ahora está perdida, con un folio en blanco (o con muy pocas casillas llenas), sin saber qué hacer para rellenarlo por su cuenta.

El folio con las casillas nos permite entender la importancia de atender las necesidades de los hijos, cómo pueden surgir las adicciones y cuál es su relación con la dependencia y la teoría del apego.