¿Sabes cuáles son las distorsiones cognitivas más frecuentes en las parejas?

El etiquetado negativo, el perfeccionismo y la sobregeneralización, son algunas de las más frecuentes.
¿Sabes cuáles son las distorsiones cognitivas más frecuentes en las parejas?
Sergio De Dios González

Revisado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González.

Última actualización: 11 julio, 2024

Las distorsiones cognitivas son esquemas rígidos y erróneos de pensamiento que utiliza nuestra mente durante el procesamiento de información. Seleccionan la información a la que se atiende, la manera en la esta se procesa y los resultados, en forma de pensamientos y emociones, de este procesamiento.

Existen diferentes tipos de distorsiones cognitivas y todas las personas las experimentan en algún momento de su vida. Si las distorsiones aparecen en ocasiones puntuales no representan un problema. Ahora bien, si aparecen frecuentemente generan problemas en las relaciones interpersonales, malestar psicológico y son un freno para el desarrollo personal.

En las parejas, es común que las distorsiones cognitivas también dejen su huella. Si las distorsiones llegan a dominar nuestros pensamientos relacionados con la convivencia, el amor o las discusiones de pareja, la relación pasará por una etapa de crisis. Por ello, detectar las distorsiones cognitivas que dirigen el procesamiento de la información en la relación de pareja es clave para ganar calidad de vida y ser más feliz.

Sobregeneralización: con una vez es suficiente

La sobregeneralización tiene lugar cuando uno o dos incidentes aislados sirven para formular declaraciones o reglas globales. Un ejemplo de sobregeneralización sería: si mi pareja se ha olvidado de comprar algo que le he pedido, la próxima vez que necesite un favor no se lo pediré porque pienso que “siempre se olvida de todo lo que le pido”.

Mujer quitando la máscara a su pareja

El problema más importante de la sobregeneralización es que convierte a la persona que la posee en un juez que emite sentencias todo el tiempo. Y deja al miembro juzgado sin capacidad de cambio, porque si una equivocación significa que siempre nos equivocaremos, ¿para qué intentar actuar diferente?

Una estrategia útil para vencer la sobregeneralización es buscar datos que contradigan la regla global. Por ejemplo, si crees que tu pareja se olvida de todo lo que le pides, estaría bien que busques ejemplos de situaciones en las que sí haya recordado lo que le habías pedido. Se trata de que entrenes tu capacidad de cuestionarte a ti mismo y así, ser más objetivo respecto a la información en la que te basas para llegar a una conclusión.

“El mayor descubrimiento de mi generación es que un ser humano puede alterar su vida al alterar sus actitudes”

-William James-

Extremismo: las gafas (sobre) graduadas que lo engrandecen todo

Esta distorsión se observa cuando una experiencia es percibida bajo un filtro que exagera mucho determinados rasgos o características. Durante la etapa de enamoramiento de la pareja, es común que las personas filtren el resultado de sus encuentros utilizando el extremismo. Tanto convirtiendo un pequeño detalle en algo fantástico, como un pequeño fallo en algo catastrófico.

El extremismo se observa también en parejas que no están acostumbradas a tener desacuerdos o en las que tienen una discusión por primera vez. Cuando se enfrentan a una situación en la que no llegan a un punto de vista en común, el desacuerdo se vive como algo que no podrá superarse y que será un obstáculo para el crecimiento de la relación.

Ejemplos de esta distorsión cognitiva sería: “no puedo soportar que no esté de acuerdo conmigo” o “le he pillado en una mentira tonta, pero da igual, es terrible que me haya mentido”. Una herramienta para combatir el extremismo es enriquecer nuestro vocabulario emocional buscando un término medio para lo que queremos expresar.

Personalización: cuando nos sentimos el centro del universo

Esta distorsión cognitiva está detrás de las situaciones en las que la persona se siente causante del estado de ánimo o comportamiento del otro. Por ejemplo pensamientos como: “seguro que ha venido del trabajo de mal humor porque no le envié un mensaje a mediodía” o “como me ido toda la tarde con mis amigas, ahora llego a casa y pasa de mí”.

pareja intercambiándose las caras

La personalización genera un sentimiento de excesiva responsabilidad sobre el bienestar de los demás. Porque la persona se atribuye a sí misma una importante capacidad de control sobre las emociones que puede experimentar su pareja.

Un ejercicio práctico para combatir la sobregeneralización es dibujar un círculo y repartir el 100% de la responsabilidad de lo ocurrido entre todas las posibles causas. Dejando de considerar únicamente la responsabilidad que creas tener sobre el hecho en cuestión.

Etiquetado negativo: cuando se tiene una calificación para todo

Consiste en definir al otro de manera negativa, descalificadora y global. El etiquetaje negativo hace que se identifiquen en la pareja características negativas en prácticamente todas las esferas de su vida. Algunos ejemplos de etiquetaje negativo serían: “es un egoísta sigue mirando el fútbol mientras yo le hablo”, “es muy desconsiderada, siempre está hablando de ella misma” o “parece tonto, le cuesta comprender lo que le estoy explicando, no es inteligente”

El problema más importante de esta distorsión cognitiva en la relación de pareja es que, si no se le pone freno, puede derivar (según el psicólogo Jhon Gottman) en uno de los cuatro jinetes del apocalipsis que predicen la separación: el desprecio. Calificar negativamente a la persona con la que tenemos una relación hace que potenciemos una imagen negativa de él o ella. Y así, aumentan el malestar emocional, la rabia y los enfados.

Razonamiento emocional: si me siento así por algo es

El razonamiento emocional hace que se busquen causas externas a los sentimientos y que se entienda que si estamos mal en alguna situación, ello significa que la situación es mala y que algo/alguien es responsable de ello.

Esta distorsión cognitiva en la pareja, hace que las emociones desborden a la persona y que se tomen decisiones exclusivamente en función del estado emocional. Un ejemplo de razonamiento emocional sería: “estoy triste, me siento abandonado porque no me ha enviado ni un mensaje en todo el día” .

Mujer con la cabeza en una nube

Decidir exclusivamente en función de cómo nos sentimos no es positivo, porque basamos nuestra decisión en algo efímero y cambiante como las emociones. La relación de pareja necesita de continuidad y compromiso a largo plazo, y éstos no pueden basarse en impulsos emocionales del momento.

Para combatir el razonamiento emocional, es fundamental distinguir entre cómo nos sentimos y cómo es objetivamente la situación. Hacer un esfuerzo en observar lo que ocurre desde fuera y no, desde la emoción que nos invade. Reflexionar sobre qué consejo le daríamos a un amigo en la mismas situación es un ejercicio de distanciamiento psicológico para combatir el razonamiento emocional.

“El amor, como ciego que es, impide a los amantes ver las divertidas tonterías que cometen”
-William Shakespeare-

Lectura de mente: un peligroso poder sobrenatural

La lectura de mente hace que la persona muestre una actitud defensiva como respuesta a aquello que cree que está pensando el otro. Esta distorsión cognitiva en la relación de pareja también provoca que actuemos en función de la información que “suponemos” y no en función de la información que realmente “tenemos”.

Algunos ejemplos de lectura de mente serían: “aunque me haya dicho que no le molesta quedarse en casa, yo sé que se ha enfadado” o “mi pareja me ha felicitado por mi ascenso en el trabajo, pero estoy seguro de que cree que no me lo merezco”.

Para combatir esta distorsión es imprescindible tener claro que muchas veces, nosotros mismos no estamos seguros de qué nos ocurre, sentimos o pensamos. Es imposible saber con seguridad qué piensa el otro. A pesar de que se conozca mucho a una persona, es muy difícil conocer con exactitud qué piensa.

Una máxima para combatir la lectura de mente es “preguntar antes que adivinar”. Cuestiónate a ti mismo e indaga acerca de qué sabes sobre tu pareja y qué adivinas.

Comprendiendo mejor cómo funciona tu mente estás dando el primer paso necesario para derribar sus límites. Si trabajas cada día para combatir las distorsiones cognitivas que aparecen en tu relación de pareja, te sentirás dueño de tus pensamientos, libre de prejuicios y preparado para vivir tu relación con plenitud.


Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.