Las dos caras de los prejuicios

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 24 agosto, 2017
Okairy Zuñiga · 27 octubre, 2014
Los prejuicios tienen dos caras: una negativa y otra positiva. Esta última hace referencia a esos esquemas mentales donde atribuir a personas o colectivos características positivas de forma inconsciente y automática.

Los prejuicios tienen dos caras, aunque por lo general, solo percibimos una. Es común que al pensar en este término, lo relacionemos con la discriminación, la generalización y las ideas más desfavorables acerca de una persona o colectivos. Por ejemplo: los gordos son vagos, los viejos son aburridos, las mujeres hablan demasiado, etc.

Sin embargo, también encontramos prejuicios positivos, los cuales, son representaciones mentales acerca de lo que se espera de alguien por tener una determinada característica o personalidad. Estos nos hacen pensar la persona a quien los atribuimos necesariamente se caracterizará por aquello que esperamos.

Algunos ejemplos de ello son: los hombres mayores son más caballerosos, las mujeres son dulces y cariñosas y las personas negras son unos excelentes atletas. Como bien decía William James en su día “las personas piensan que están pensando cuando no hacen más que reordenar sus prejuicios”.

“El prejuicio es una carga que confunde el pasado, amenaza el futuro y hace inaccesible el presente”

-Maya Angelou-

figuras simbolizando los prejuicios

Utilidad de los prejuicios positivos

Mahzarin Banaji,  profesora de de la Universidad de Harvard, nos señala que los prejuicios son parte de nuestra cultura. Es esa huella dactilar propia de cada país que queda impresa en nuestras mentes sin darnos cuenta. No nos enseñan a pensar con independencia y de ahí, que acabemos integrando tanto los prejuicios positivos como los negativos.

¿Son “buenos” los prejuicios positivos?

¿Son los prejuicios positivos realmente opuestos a los negativos? ¿O tienen quizá un origen similar y efectos psicológicos muy parecidos a los negativos? Esto es algo ante lo que es necesario detenerse y reflexionar para poder entenderlo. Así, y aunque que lleve el adjetivo “positivo”, no necesariamente indica que sea algo bueno para quien lo aguanta.

  • Es importante marcar la diferencia. Por lo general, estos prejuicios crean una imagen mental en quien los asume que le hacen pensar que la otra persona tiene una determinada cualidad o característica positiva.
  • Esto nos lleva a vincularnos con la otra persona a partir de esa creencia y a generarse expectativas de lo que deberían ser sin permitirse conocer realmente a esa persona.
  • Estos estereotipos positivos pueden ir a favor de una persona con determinadas características de sexo, edad u origen étnico durante, por ejemplo, en una entrevista laboral.

Damos ciertas ideas sin analizarlas

Ahora bien, tal y como nos explican el doctor Thomas Chadefaux en un estudio, nuestra tendencia a “racionalizar” los prejuicios nos aboca a mantener ideas que no siempre son ciertas. En este caso, puede suceder que sin saber nada de la otra persona la idealicemos.

Podemos llegar a pensar que esa persona es capaz de desempeñar determinado por el simple hecho de ser joven, de haber estudiado en tal universidad o por ser americano, etc.

“Los estereotipos pierden su poder cuando el mundo se encuentra que es más complejo que lo que el estereotipo podría sugerir. Cuando nos enteramos de que los individuos no encajan en el estereotipo de grupo, entonces empieza a desmoronarse”

-Ed Koch-

Piezas de ajedrez

Pero al mismo tiempo, ese prejuicio positivo, está creando una presión por ese estándar que puede generar severos problemas de inseguridad en quien no puede cumplir con lo esperado. En esta época, con el auge de la exposición y la competitividad, se persigue lograr una imagen y ajustarse a un determinado patrón pre-establecido, obligándonos a encajar con los ideales de la cultura.

La nocividad de los prejuicios positivos

En todas sus formas, los prejuicios limitan y encierran a una persona en un patrón socialmente preestablecido. Los prejuicios negativos nos hacen más daño porque se relacionan con la exclusión y la discriminación, pero los que son “positivos” también juegan un rol nocivo al crear ideales y presiones de lo que se debería ser o tener por poseer una determinada característica.

Efectos de los prejuicios positivos

Lamentablemente, muchas personas no son conscientes de la cantidad de prejuicios que siempre llevan a sus espaldas y que influyen siempre que conocen a alguien. Por eso, aunque los negativos son imprescindibles de eliminar, también tenemos que mirar aquellos que creemos positivos, pero que no lo son tantos si lo vemos desde otra perspectiva.

No nos olvidemos de que tanto unos como otros, evitan que conozcamos a la otra persona en profundidad con total libertad, le negamos la oportunidad de que nos muestra quién es, cómo es y qué cualidades tiene.

Cada persona es única y auténtica por lo que siempre debemos evitar que los prejuicios, sin importar su índole. Así escaparemos de la posibilidad de que nos limiten en nuestro contacto y en la apertura que tenemos hacia los demás.

“Libérate de la esclavitud del prejuicio que embota el intelecto y ofusca los pensamientos”

-Swami Sivananda-

  • Caprariello, PA, Cuddy, AJC, y Fiske, ST (2009). La estructura social moldea los estereotipos culturales. Procesos grupales y relaciones intergrupales , 12 (2), 147-155. https://doi.org/10.1177/1368430208101053
  • Chadefaux, T., y Helbing, D. (2012). La racionalidad de los prejuicios. PLOSOS UNO , 7(2). https://doi.org/10.1371/journal.pone.0030902