Las funciones de un psicólogo penitenciario

05 Marzo, 2021
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Vanessa Viqueira
Aunque sus tareas sean muchas y variadas, principalmente tiene como objetivo evaluar y tratar al personal recluso para ayudar en su futura reintegración a la sociedad. ¿Te gustaría conocer un poco más cuáles son sus funciones?

A pesar de que la Psicología Penitenciaria constituye un área bastante desconocida, las funciones que realiza un psicólogo penitenciario son fundamentales. Algunas de ellas están relacionadas con la evaluación y el tratamiento del personal recluso, preparándolo así para su futura reintegración en la sociedad.

La intervención psicológica comienza en el momento en el que una persona interna en el centro penitenciario. De esta forma atiende a los reclusos y a las reclusas respecto a las diferentes necesidades que presenten, así como todas aquellas dificultades con las cuales se puedan encontrar como internos e internas en el centro penitenciario en el cual permanecen.

Entrevista a un preso

El psicólogo penitenciario: una necesidad histórica

En Estados Unidos, en el año 1919, apareció por primera vez la función del psicólogo dentro de un servicio en un centro penitenciario. A partir de ese momento, se produce un crecimiento de la necesidad de dotar a los centros penitenciarios de esta figura en la mayoría de las Instituciones Penitenciaras.

En España, será el decreto 162/1968, sobre modificación de determinados artículos del reglamento de prisiones el que señale la necesidad de contar con personal especialista para la clasificación y tratamiento penitenciario. Estamos haciendo referencia clara a diferentes profesionales entre los cuales se encuentra la figura del psicólogo o de la psicóloga.

“Hoy ya no es suficiente luchar por objetivos justos; hay que luchar con métodos correctos”-

-Marco Marchioni-

Poco a poco, la figura del psicólogo o de la psicóloga de prisiones ha adquirido tal relevancia que en la actualidad un gran número de estos profesionales trabajan en Instituciones Penitenciaras.

No hay que obviar que el lugar de trabajo es una institución donde las personas pasan 24 horas al día, lo cual requiere la realización de múltiples actividades, así como el trabajo con los y las reclusas y, en cierta medida, tal como señala Romero (2002), el psicólogo penitenciario adquiere diversas especialidades del tipo psicológico para poder llevar a cabo su trabajo.

Principales funciones: evaluación y tratamiento

Las funciones más importantes que realiza el psicólogo es la de evaluación y tratamiento:

  • Realiza el diagnóstico de la persona acusada y redacta también los informes pertinentes para el Juzgado, antes y después del juicio. Una vez que la persona acusada entra en prisión, se llevara a cabo un seguimiento constante de la actitud y comportamiento de la persona acerca de su evolución en el medio penitenciario.
  • Implanta programas específicos que cubran las necesidades y dificultades de las personas internas (por ejemplo, problemas de adicciones, VIH, violencia de género, etc.).

Directrices fundamentales en la intervención psicológica

Las cuatro directrices fundamentales que el psicólogo penitenciario debe tener en cuenta son las siguientes:

  • Respecto a los derechos constitucionales, legales y reglamentarios de la persona interna.
  • Individualización de la intervención llevada a cabo, es decir, cada interno o interna, contará con su propio registro personalizado.
  • La propia especialización profesional de cada psicólogo o psicóloga.
  • Seguir las líneas generales de actuación señaladas por la Dirección General de Instituciones Penitenciarias.
Paciente en consulta con el psicólogo

Otras funciones de un psicólogo penitenciario

Además de las anteriores, son muchas y diversas las funciones que un psicólogo de prisiones desarrolla dentro del ámbito penitenciario. Entre todas ellas destacan algunas de las que siguen a continuación:

  • Mejorar la calidad de vida, tanto física como psicológica, de los internos y las internas.
  •  Realizar la evaluación psicológica (mediante la observación, las entrevistas, los test de personalidad, etc.).
  • Redactar el informe de evaluación, el cual quedará recogido dentro del protocolo del interno o de la interna.
  • Implantar programas individualizados, entre los cuales se incluirá la mejora de las habilidades personales y sociales así como también la prevención de conductas delictivas.
  • Facilitar las relaciones con el exterior, pues en el futuro volverá a reinsertarse en la sociedad una vez cumplida la pena impuesta.

La prisión es considerada la última fase del proceso del proceso de justicia penal. Este proceso comienza con la comisión del delito, la instrucción del caso, el arresto de las personas sospechosas, la detención, el juicio y, finalmente, la sentencia. Una vez la persona haya cumplido la sentencia, volverá a la sociedad.

Foucault, M., & Camino, G. A. (2013). Vigilar y castigar. SIGLO XXI EDITORES.