Las implicaciones de educar humillando

9 octubre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por Sara Clemente

Entre tantos métodos para enseñar, las memorias de la humillación y su repercusión en la persona aparecen sobre el tapete. ¡Cuántas veces hemos recordado pasajes de nuestra infancia donde una maestra del nivel elemental nos humilló profunda y cruelmente! O pensamos en aquella vecina que maltrataba y trataba de educar humillando a su hijo a la hora de la tarea en el hogar…

Algunos se aferran a la idea de que la ridiculización es un buen método de aprendizaje. Gran error, pues está demostrado que el efecto que surge en la persona es precisamente el contrario. Ser humillado produce estas consecuencias:

  • No aprendes, te resta autoconfianza porque dudas de tu capacidad.
  • Te predispone de forma negativa hacia la tarea o actividad, ya que te hace sentir inseguro; tienes miedo a enfrentar ese momento y, por tanto, la evitas a toda costa.
  • Te bloque: te hace sentir tan tenso y poco motivado, que te será difícil salir adelante.

Duelo patológico en niños

Algunas ideas para los que han vivido esas tristes circunstancias

  • Cuando sientas curiosidad por algún tema o asunto, no desistas, profundiza en el tema y encuentra tu propio estilo de aprendizaje. No te dejes vencer por esa vocecita que te grita que eres poco inteligente. ¡Date una chance!
  • Siempre van a existir las novedades, curiosidades y los retos difíciles. No creas que estás “atrás” por eso. Nos encontramos en constante evolución. No te aflijas cuando llegues a un lugar y estén hablando de algo que no conozcas. Siempre hay cosas nuevas que aprender, incluso para los más actualizados. Recuerda la famosa frase del erudito: “¡solo sé que no sé nada!”
  • Equivocarse es de humanos. Todos tenemos derecho a cometer errores. Necesitamos aprender de ellos. Atesora el aprendizaje que hayas extraído y sácale provecho. No te concentres en los tropiezos. ¡Lo importante es no abandonar el camino!
  • Sé consciente de que tienes capacidades que ni tú mismo imaginas. Con paciencia y constancia puedes prepararte en aquella materia que tanto te interesa. No te veas menos capacitado, ni creas que ya has alcanzado tus límites. Puedes vencer cualquier cosa en términos de aprendizaje. ¡Nunca te subestimes!

Tengamos siempre presente que nadie (ni aun un padre, madre o profesor) tiene derecho a humillar a otros con el pretexto de enseñar algo. La humillación recibida deja una huella implacable en nuestra psicología. Nunca se puede justificar el educar humillando.

En cuanto a la enseñanza que viene acompañada de violencia o tiranía, ya es bien sabido que limita, frena o, mejor dicho, extermina cualquier motivación hacia al aprendizaje. En otras palabras, anula a la persona; a veces, de por vida.

Si te has visto involucrado como víctima en la escena descripta, recuerda que nunca es tarde para rectificar. Busca ayuda si lo consideras adecuado y no permitas que ello siga afectando tu vida. Comprende que todos podemos aprender en cualquier momento y que tenemos la posibilidad de transformarnos a sí mismos. Solo tienes que mirar hacia dentro y ver ya, ahora mismo, las maravillosas posibilidades que se encuentran adormecidas en tu interior.

Aunque te hayan inculcado la idea desde pequeño de que «no eres capaz de…» «para ti, es imposible lograr…» «eso no es más que ilusión, no se puede cumplir…». Párate y reflexiona sobre la falta de sentido que tiene que el resto de personas pongan límites a tus capacidades. Y si lo han hecho, ya es hora de que elimines ese lastre y saques todo el potencial que llevas dentro. ¿No tienes ganas de descubrirlo? 

Todas las personas tenemos la capacidad de seguir aprendiendo a lo largo de la vida. Quizás este aprendizaje no se torne tan evidente como cuando éramos niños, pero sí es un saber más práctico y útil en el abordaje de las problemáticas. Por eso, no subestimes todo tu potencial y atrévete a descubrirte.