Las mejores frases de Carl Jung

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 21 enero, 2019
Gema Sánchez Cuevas · 20 enero, 2019

Las frases de Carl Jung son un valioso regalo para navegar en las profundidades no solo de nosotros, sino de la humanidad en general. Son sentencias que invitan a la reflexión más recóndita, píldoras de sabiduría sobre la mitología, el humanismo, la psicología y la espiritualidad que no dejan indiferente a nadie.

Carl Gustav Jung fue uno de los psiquiatras y pensadores más destacados de la historia. Un investigador incansable preocupado por entender la naturaleza de la especificidad humana, que consideraba que la psicología era una herramienta básica para el ser humano.

Jung fundó la psicología analítica como una perspectiva para profundizar en el universo del inconsciente y hacer consciente aquello que se esconde en nuestro interior. De hecho, fue considerado más un místico que un científico por la comunidad académica de la época, según explica Gary Lachman.

Fue autor de numerosas obras como El hombre y sus símbolos, Arquetipos e inconsciente colectivo o Los complejos y el inconsciente. Ahora bien, si tenemos que destacar alguna sería El libro rojo (o Liber Novus), que escribió entre 1914 y 1930 y que fue publicado póstumamente. Se trata de un manuscrito inacabado a medio camino entre la psicología, el misticismo y lo profético.

Sin duda, Jung dejó un gran legado que hoy podemos recordar con algunas de sus mejores frases.

La magia de la conexión

“El encuentro de dos personas es como el contacto de dos sustancias químicas: si hay alguna reacción, ambas se transforman”.

Compartir ideas, intercambiar visiones o comunicar sentimientos son tan solo algunas de las piezas de un puzzle (la relación) que, a medida que pasa el tiempo, puede que encajen o no; pero que, inevitablemente, producirán un cambio. Porque cada experiencia que vivimos, cada persona con la que nos encontramos, nos influyen y, de algún modo, configuran parte de nuestra historia.

Así, cuando dos personas se encuentran y establecen un vínculo, inevitablemente, se transforman. De hecho, el escritor Jorge Luis Borges expresa una idea similar “Cada persona que pasa por nuestra vida es única. Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros. Habrá los que se llevarán mucho, pero no habrá de los que no nos dejarán nada. Esta es la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad ”.

Pareja agarrada de la mano

La importancia del amor

“Cuando el amor es la norma, no hay voluntad de poder, y donde el poder se impone, el amor falta”.

El amor no entiende de poder, es decir, no da cabida a la dominación y por lo tanto, no cohabita con los juegos de superioridad ni inferioridad, ni siquiera con la pertenencia.

Amar es mucho más: es dar; es decir, una excelente manera de disfrutar de todo aquello que somos capaces de dar.

El valor de la humanidad en una de las frases de Carl Jung

“Conozca todas las teorías. Domine todas las técnicas, pero al tocar un alma humana sea apenas otra alma humana”.

Esta es una de las frases de Carl Jung que más debemos tener presente en nuestro día a día, sobre todo en el ámbito laboral. Nos viene a decir que, a pesar de todos los conocimientos, habilidades y experiencias adquiridas, no debemos olvidarnos de la humanidad en nuestras relaciones con los demás; es decir, de esa calidez, ese afecto que facilita la conexión con los demás.

Un trato distante y frío crea un abismo, un distanciamiento que, en ocasiones, imposibilita la autenticidad y en otras, puede generar miedo. De ahí que sea tan importante observar cómo nos relacionamos con los demás.

“El psicoterapeuta debe ver a cada paciente y a cada caso como algo inédito, como algo único, maravilloso y excepcional. Solo así se estará más cerca de la verdad”.

Al igual que la humanidad, tener en cuenta que somos edición limitada es fundamental, incluso en la terapia. Limitarse a los criterios diagnósticos y a las definiciones de manual, impide ver a la persona en su totalidad. Con esto no quiere decir que no se tengan en cuenta, sino que además de eso existen otros detalles importantes.

Así, una técnica o una teoría no valen para todos. De algún modo, hay que adaptarlas a cada persona, teniendo en cuenta tanto su personalidad como sus circunstancias. No existen recetas mágicas. De ahí que preocuparse por conocer al otro, por aceptarlo es fundamental, si realmente queremos ayudarle. 

El contacto con uno mismo

“Su visión se aclarará solamente cuando usted puede mirar en su propio corazón. Quien mira hacia afuera, sueña; quien mira hacia adentro, despierta”.

Tenemos la mala costumbre de pensar que la felicidad está ahí fuera, en los objetos que deseamos; las personas que nos importan o el trabajo que tanto esperamos. De una manera u otra, la sociedad nos invita constantemente a mirar hacia el exterior e incluso, nos promete que así seremos felices. Se equivoca.

Carl Gustav Jung lo tenía claro: el contacto con uno mismo es la piedra angular para autorrealizarnos, para alcanzar ese equilibrio tan necesario y alcanzar el bienestar. Así, mientras no volquemos los ojos hacia nuestro interior, seguiremos viviendo de puntillas, por encima, como si de un sueño se tratara.

Mujer con los ojos cerrados intentando desconectar la mente

La relación entre los opuestos

“Existen tantas noches como días, y cada una dura lo mismo que el día que viene después. Hasta la vida más feliz no se puede medir sin unos momentos de oscuridad, y la palabra feliz perdería todo sentido si no estuviese equilibrado por la tristeza”.

Sin duda, otra de las frases de Carl Jung para no olvidar. La vida es un equilibrio entre los opuestos, un baile de polaridades en el que la mejor opción es encontrar el equilibrio. No obstante, la existencia de ambos, es decir, el conocimiento de los diferentes matices es fundamental para conocer a cada uno de ellos en su individualidad.

Jung creía que en todas las cosas hay dos polos, dos aspectos opuestos, dos extremos idénticos en naturaleza, pero diferentes en su grado de su expresión. A esto lo denominó principio de polaridad. El bien y mal, la luz y la oscuridad, la felicidad y la tristeza son algunos ejemplos.

El poder de la resiliencia

“Cuando los conflictos más intensos, se superan, dejan una sensación de seguridad y tranquilidad que no se perturba fácilmente. Son solo estos intensos conflictos y su conflagración lo que se necesita para producir resultados valiosos y duraderos”.

Salir fortalecidos de una mala experiencia, un conflicto interno o un profundo malestar solo es posible a partir de la aceptación y una actitud de aprendizaje y cambio. No obstante, cuando se consigue, cuando las heridas son sanadas, el fruto que se recoge tiene un valor enorme: una sensación de calma y seguridad.

Aprender de lo vivido, de algún modo nos enseña a ser más precavidos, a tener en cuenta las lecciones resultantes de nuestros errores y a saborear el bienestar. Porque solo cuando sanamos nuestras heridas somos capaces de fortalecer nuestra seguridad.

El miedo a uno mismo

“La cosa más aterradora es aceptarse a sí mismo por completo”.

Otra de las frases de Carl Jung para tener presentes a la hora de conocernos. Abrazar a nuestros monstruos, conocer a nuestras sombras no es tarea fácil, ya que esto supone el enfrentamiento a muchos aspectos de nosotros mismos que nos irriten o incluso, nos disgusten. ¿A quién le apetece mirarse frente a frente para descubrir su lado oscuro?

Nos da miedo conocernos, sumergirnos en nuestros vacíos y miedos, entrar en contacto con esos aspectos tan oscuros de nosotros mismos, en definitiva, con el sufrimiento. Ahora bien, si no lo hacemos, no podremos aceptarnos y sin esto, difícilmente construiremos relaciones felices y llegaremos a sentirnos realizados.

“El conocimiento de tu propia oscuridad es el mejor método para hacer frente a las tinieblas de otras personas”.

Chica mirándose al espejo

Gracias al conocimiento de nuestros monstruos, será más fácil comprender los miedos y heridas de las demás personas. De algún modo, identificar a nuestra sombra, a todos esos aspectos negativos de nosotros mismos, nos ayuda a ver a los demás de otra forma, ya que tendremos en cuenta su historia.

Como vemos, las frases de Carl Jung son un valioso legado, tanto por lo que dicen como por lo que inspiran. Palabras a las que recurrir en nuestro camino de crecimiento personal, sobre todo si queremos cuestionarnos, conocernos y conocer a los demás.