¿Por qué las personas inteligentes pueden ser tan estúpidas a veces?

Fátima Servián Franco · 26 diciembre, 2016

Tener un alto cociente intelectual (CI) no significa ser inteligente. No es necesario ir demasiado lejos para descubrir increíbles actos de estupidez cometidos por personas inteligentes, incluso, brillantes. Así, muchos de los test que “miden” el cociente intelectual solo captan un tipo de inteligencia, la inteligencia analítica. Esta habilidad reconoce patrones y resuelve problemas analíticos. La mayor parte de exámenes CI no recogen los otros dos aspectos de la inteligencia humana: la inteligencia creativa y práctica.

La inteligencia creativa es nuestra habilidad para lidiar con situaciones nuevas. La inteligencia práctica es nuestra habilidad para hacer cosas. En los primeros 20 años de vida, a la gente se le recompensa por su inteligencia analítica: tenemos un sistema educativo estructurado para adiestrar en este sentido.

Durante mucho tiempo nuestra referencia profesional ha estado secuestrada por la inteligencia racional y ha existido un desprecio hacia las emociones; se pensaba que era una fuente de influencia negativa para el desempeño en cualquier puesto de trabajo.

Hoy día las emociones han ascendido al nivel de inteligencia emocional. Ahora ha llegado el momento de los valores, de la llamada inteligencia ética.

“Solo la inteligencia se examina a sí misma”

-Jaime Balmes-

¿Por qué personas inteligentes actúan de manera tonta?

El exceso de ego es una de las causas que hacen que las personas inteligentes no actúen como tal. Sus afortunados resultados en otras ocasiones han servido como caldo de cultivo para una omnisciencia, omnipotencia o invulnerabilidad que les impiden ver las consecuencias reales de sus actos.

Porque tan estúpido es tener una inteligencia que apenas produce respuestas aceptables ante los problemas o los conflictos, como tener actitudes que impiden elegir una respuesta adecuada al problema que se presenta.

Hombre con un cohete en la espalda

Con la inteligencia generamos soluciones a cualquier problema. Cuánta más inteligencia tenemos, se supone que más y mejores soluciones creamos, ya que disponemos de mayor perspectiva, realidad del problema y conocimiento de las circunstancias que lo determinan. No podemos olvidar que estamos hablando de una inteligencia global, según la RAE, es:

1. Capacidad de entender o comprender.

2. Capacidad de resolver problemas.

3. Conocimiento, comprensión, acto de entender.

Para ello, la inteligencia utiliza el conocimiento, las habilidades y las actitudes o, como dice la RAE, habilidad, destreza y experiencia.

“Se mide la inteligencia de un individuo por la cantidad de incertidumbres que es capaz de soportar”

-Immanuel Kant-

¿Cómo se relacionan los valores y la inteligencia?

Las personas disponemos de nuestra inteligencia y de nuestros valores, entre otros recursos, para tomar muchas de nuestras decisiones. De esta manera, si no desarrollamos ambos, nuestro comportamiento, derivado de la toma de decisiones, se puede ver afectado de manera negativa. Una de las cualidades que nos aporta una buena elección de valores y su uso es evitar las soluciones estúpidas, saber distinguir lo que son medios y fines, e intuir las consecuencias que pueden generar las distintas soluciones.

Las soluciones estúpidas, que muchas personas inteligentes eligen, nacen de no haber analizado las consecuencias de esas acciones. Cuando tenemos que tomar una decisión en entornos complejos o estresantes no sabemos valorar adecuadamente qué solución es la mejor, y con la precipitación, escogemos la que dicta la inteligencia analítica, sin tener en cuenta las consecuencias.

Dos flechas

Todos hemos tenido comportamientos poco acertados dentro de nuestras actuaciones pasadas. Para intentar controlar estos posibles comportamientos en un futuro, es recomendable vigilar nuestras conductas practicando, al menos tres días por semana, la activación de la conciencia. De esta manera, la realidad se hará más sencilla, más entendible y tomar decisiones estúpidas será más difícil.

La inteligencia sin valores pierde capacidad de resolución; los valores sin inteligencia pueden ser mal aplicados. Por lo tanto, los valores y la inteligencia son dos formas complementarias que potencian nuestros resultados, haciéndolos productivos y valiosos.

“La idiotez es una enfermedad extraordinaria, no es el enfermo el que sufre por ella, sino los demás”

-Voltaire-

Imágenes cedidas cortesía de Sonja Flemming/CBS