Las siete virtudes del bushido japonés

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 13 agosto, 2017
José Maria Tabares · 30 abril, 2014

El bushido es un código ético que seguían los samuráis. Realmente una forma de vida y vasallaje en la que se comprometían con valores como el honor o la justicia. Y los defendían incluso si ello significaba sacrificar su vida.

“El samurái debe obrar sin dudar, sin confesar el más mínimo cansancio ni el más mínimo desánimo hasta concluir su tarea.” 

-Yamamoto Tsunetomo-

El bushido, el “camino del guerrero”

Corría el año 1702 cuando un grupo de 47 valerosos guerreros se vieron obligados a convertirse en ronin, en vagabundos. A partir de ese momento, y en plena era Edo,  la sociedad japonesa los vería como meros desechos humanos, ya que los samuráis por aquel entonces apenas tenían una función social

¿Y cuál fue la razón de esta deshonrosa situación? Pues porque el señor al que pertenecían no tuvo más remedio que suicidarse mediante seppuku, debido a que había agredido a Kira Kozukenosuke, un alto funcionario del gobierno nipón.

Con la muerte de su amo, estos samuráis ya carecían de una meta en su vida, y por ello decidieron vengar a su daimyo. Cuando finalmente lo consiguieron, estos guerreros se entregaron voluntariamente a la justicia japonesa y después del juicio fueron sentenciados a cometer seppuku al igual que su señor.

Inazo Nibote (1862-1933), fue un escritor japonés descendiente de samuráis. Nibote habló sobre la influencia que tuvo el budismo zen en la cultura japonesa y en el Bushido. El escritor define el budismo Zen como “una religión que proporcionó un sentido de serena confianza en el destino, una tranquila sumisión ante lo inevitable, una estoica compostura ante el peligro o la desgracia, el desdén por la vida y una amigable acogida a la muerte”.

Las virtudes del bushido

 

Samurai seguidor del bushido al atardecer

Siglos más tarde, esta historia sigue siendo muy famosa en el país del sol naciente, ya que ensalza los valores de la justicia, valor, honor y lealtad. El código del bushido se resume en siete virtudes. No estaría de más que nosotros aplicásemos alguna de ellas en nuestras vidas.

1. Gi – Justicia (decisiones correctas)

Un samurai cree en la justicia ciega. Hará lo posible para que se convierta en realidad y luchará siempre para que esta se cumpla. Aquí no existen “medias tintas”. Para un samurái solo existe lo correcto e incorrecto y peleará con cualquier medio a su alcance para conseguir lo primero hasta el fin de sus días.

2. Yuuki – Coraje

Lo más deshonroso para un samurái es meterse en “un caparazón de tortuga” y no actuar. Por ello es muy importante sacar el coraje cuando la situación lo requiera y mover a las masas para defender una causa justa, aunque eso suponga poner en riesgo su vida.

Los samuráis debían tener el valor digno de un héroe. Esto suponía una vida arriesgada, peligrosa, pero también suponía una forma de vida plena y completa. Para ellos, el coraje no era ciego, sino fuerte e inteligente. Reemplazaban el miedo por el respeto y la precaución.

3. Jin – Benevolencia

El samurái es un guerrero hábil, fuerte y rápido, al contrario que los demás hombres de a pie. Por esta razón, este siempre tiene que usar su fuerza para proteger a los más débiles. Si no surge la situación, hay que buscarla para poder ayudar a los demás en la medida de lo posible.

La compasión era un aspecto clave del samurái y les llevaba a ayudar a cualquier persona en cualquier momento. De hecho, la palabra samurái significa “el que sirve”. Así pues, siempre estaban al servicio de los que más lo necesitaban.

4. Rei – Respeto, cortesía

 

Catana samurai

La crueldad y la irrespetuosidad son los mayores enemigos de cualquier buen samurái que se precie. Incluso en la batalla, el guerrero tiene que ser respetuoso y bondadoso con sus contrincantes. De lo contrario solo está mostrando su lado más fiero y asesino, y eso le convierte en un mero animal, en una bestia que solo se rige por sus instintos.

5. Makoto – Honestidad, sinceridad absoluta

La palabra de un samurái tiene más valor que cualquiera de las piedras más preciosas del mundo. Cuando este dice que va a hacer algo, es que ya está hecho. No dice: “de acuerdo, te prometo que lo haré”. ¿La razón? Decir y hacer son dos palabras sinónimas para un samurái.

6. Meiyo – Honor

Sin duda, una de las virtudes más relevantes que existen dentro del código del bushido. Las acciones y no las palabras son las que definen a los buenos samuráis. Si por la razón que fuese, y por mínima que sea, han realizado un acto de deshonor, solo pueden restaurarlo mediante seppuku.

7. Chuugi – Lealtad

Un samurái es plenamente fiel con cualquiera de los que le sigan. Da igual que sea su amo o un sirviente a su cargo. Si les ha prometido que les cuidará y honrará, tiene que cumplir con su palabra con todas sus consecuencias. De lo contrario se convertirá en un mentiroso, deshonroso y poco fiable.