Estrategias para desarrollar tu personalidad y tu carisma

Edith Sánchez · 6 junio, 2014

La palabra “carisma” designa un atributo bastante impreciso. De todos modos, la mayoría está de acuerdo en que se trata de una especie de magnetismo personal, gracias al cual una persona se convierte fácilmente en el centro de atención y tiene la posibilidad de influir sobre los demás. Es, en últimas, una condición asociada al poder.

Algunos piensan que el carisma no es un don misterioso que surge de manera natural, sino una habilidad que se desarrolla pacientemente. De hecho, ni siquiera tiene que ver con algún tipo de destreza verbal, porque el carismático suele impactar con su presencia, sin necesidad de decir una palabra.

Aquí te damos un par de tips que pueden servirte, en caso de que seas una persona introvertida y quieras formar parte de los individuos con carisma.

Sentirte cómodo contigo mismo

La autoaceptación es una de esas características que saltan a la vista. No necesitas tratar demasiado a alguien para darte cuenta de que siente orgullo de sí mismo y se tiene amor propio. Esto se percibe más en el terreno del lenguaje no verbal, que en el ámbito del discurso. No puede haber carisma si no te aceptas, no crees en ti mismo, o no te sientes cómodo con lo que eres.

Solamente las personas que confían en sí mismas son capaces de escuchar con atención a los demás. En esta circunstancia, la introversión juega a tu favor. Gana más confianza de la gente quien puede concentrar sus sentidos en atender lo que otro tiene para comunicar.

También la introversión te ayudará a la hora de expresar tus ideas. Tiene mayor credibilidad una persona que habla poco y de manera asertiva, que otra cuando habla demasiado. Por algo dice el refrán que “quien mucho habla, mucho yerra”.

El secreto del carisma en una conversación está en concentrarte completamente en el momento presente. Enfoca tu atención en la otra persona, trata de entender lo que dice e incluso por qué lo dice. Esto, por sí solo, va a generar una atmósfera especial, casi con un tinte de magia. Además, este ejercicio te ayudará a olvidarte de ti mismo y esta es una de las condiciones que más te puede ayudar para dejar la timidez.

Persuasión e imagen

Quien persuade a los demás no es el que más grita, ni el que apabulla a otros con discursos floridos o enfáticos. La capacidad de convencer a otros nace de la calidad de los argumentos y de la seriedad con la que son expuestos. Seriedad aquí no hace referencia a ausencia de sentido del humor, sino al compromiso y a la coherencia con la que se plantean las ideas.

Nuevamente aquí, la introversión está a tu favor. Como no tienes esa necesidad punzante de exhibirte, ni de pavonearte, también contarás con un tiempo extra para hilar tus argumentos y exponer tus ideas. El miedo que persigue a los introvertidos es un factor que los obliga a ser más calculadores con lo que dicen. Eso hace que la calidad de sus intervenciones generalmente sea mayor. Solo debes confiar en ti y buscar el momento oportuno para entrar en escena.

También es importante que seas cuidadoso con tu imagen. No tienes que lucir ropa costosa para verte bien.  Tu vestido debe estar limpio, al igual que tus uñas y tu cabello. De hecho, no importa tanto si utilizas algo pasado de moda o demasiado vanguardista; lo importante es que te sientas cómodo con lo que llevas puesto y que estés aseado.

No olvides que también el respeto a otros genera respeto de ellos hacia ti. Se puntual, respeta su tiempo y se honesto con lo que dices y haces. Esa virtud está en el corazón profundo de las personas carismáticas.

Imagen cortesía de US Embassy Madrid.