Lo que piensas sobre mí, son solo eso: pensamientos

Alicia Escaño Hidalgo · 24 septiembre, 2015

Para ser una persona fuerte a nivel emocional hay que tener algo muy claro e interiorizado y es que las cosas y los pensamientos nos van a afectar en la medida en la que nosotros les otorguemos ese poder.

Es decir, ni las personas, ni los hechos tienen capacidad para dañarnos, pues no existe una relación directa entre acontecimientos externos y mis emociones. Si yo estoy bien o estoy mal anímicamente siempre es por lo que me estoy diciendo en ese momento.

En el mismo sentido, cuando alguien me critica, me juzga o piensa algo negativo sobre mí, simplemente está ejerciendo su derecho a pensar, evaluar o valorar, pero eso no quiere decir que me defina.

“Quien se enfada por las críticas reconoce que las tenía merecidas”

-Tácito-

 

Los pensamientos de los demás no te ofenden, te ofendes tú

Niña feliz y niña enfadada con pensamientos distintos

Los pensamientos de los demás son de los demás, y solo si yo me los creo, los compro y los hago míos, permitiré que me afecten o que me ofendan.

Por lo tanto, soy yo, mediante mi autodiálogo sobre la realidad el que se provoca sufrimiento, no son los demás los que me ofenden con sus pensamientos, me ofendo yo y escojo como ocasión para ello lo que los demás piensan sobre mí.

Este principio es importantísimo para saber encajar las críticas sosegadamente, pues nos da llave para salir de la cárcel del sufrimiento o el malestar.

No podemos controlar ni cambiar lo que ocurre fuera, pero siempre podemos modificar la manera de interpretar las cosas. Ahí sí tengo el poder y, por lo tanto, puedo decir que soy dueño de mis emociones. Yo las controlo a ellas y no son ellas las que me controlan a mí.

Y muchos pensaréis: ¡pero es que eso es conformarse!, ¡es injusto que te critiquen sobre algo que no eres o no has hecho! Y yo te doy la bienvenida al mundo y a la vida, ambos injustos por definición, pero con otras muchas cosas hermosas que aportar.

¿Qué claves puedo seguir para encajar bien una crítica?

Lo primero y más importante es conocerte, quererte y aceptarte incondicionalmente. Si tú sabes quien eres, por mucho que los demás opinen, es imposible que te importe lo más mínimo, pues no te va a hacer dudar sobre tu persona: tú ya estás seguro sobre ti, te aceptas tal como eres.

Chaca joven expresnado sus pensamientos por teléfono

Debes comprender que el otro tiene derecho a opinar, pensar, criticar, juzgar y evaluar lo que se le de en gana y, por mucho que te enfades o molestes, no lo lograrás cambiar. Lo que los otros piensen de ti, no es asunto tuyo.

No olvides que no tienes control para influir en el otro o hacer que cambie su forma de pensar, por lo tanto, es inútil tener una reacción negativa y desproporcionada que a lo único que te puede conducir es a que el otro te critique más aún.

 

Serenidad ante las críticas

Hay que estar abierto a escuchar a todo el mundo. Las críticas a veces me pueden aportar enseñanzas y ayudarme a crecer.

“La crítica puede no ser agradable, pero es necesaria. Se cumple la misma función que el dolor en el cuerpo humano. Llama la atención sobre un estado poco saludable de las cosas.”

-Winston Churchill-

Al responder a la crítica, sé sereno, tanto a nivel verbal como no verbal. No vale responder con sarcasmo, con aires de superioridad o con caras raras. Eso solo demuestra que la crítica te ha importado y afectado y mandas al otro el mensaje de: lo que tú piensas sobre mí me importa más que lo que yo pienso sobre mí mismo.

Mira al otro a los ojos tranquilamente, pero sin desafiarlo, mantén una postura relajada y segura y exprésale que tiene derecho a pensar sobre ti de la manera en que lo hace, aunque no estéis de acuerdo y tú opines diferente. La clave es no entrar a discutir, sino aceptar sin compartir, que es bien distinto

¿Fácil? Para nada. No se nos ha enseñado a ser racionales, ni a aceptarnos al margen de lo que otros piensen. Estamos influenciados para que nos afecte “el qué dirán” y para actuar contrariamente a lo que deseamos para que no se nos juzgue.

De todas formas, podemos conseguir encajar las críticas de una manera sosegada si practicamos con ahínco lo que aquí se expone, hasta que llegue el día en que seas capaz de decirte a ti mismo la realidad: lo que otros piensen de mi son solo eso, pensamientos.

Imagen cortesía de Kathy HaRe, Aeppol