Lo que hay que cambiar para ser feliz es ¡nada!

29 Febrero, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz
En ocasiones pensamos que un empleo o una pareja nos proporcionarán la felicidad que no encontramos. Pero la plenitud es un estado que se crea desde el interior.

Todo ser humano, sin excepción, anhela hallar la felicidad. Cada uno realizamos nuestra búsqueda particular, emprendemos la carrera que nos conduzca a los objetivos que hemos definido como el culmen de nuestra existencia. Para algunos ser feliz se traduce en hallar y aplicar importantes valores espirituales, para otros consiste en alcanzar ciertos logros económicos y para muchos significa disfrutar de una relación de pareja.

No obstante, suele suceder que cuando logramos alguna de estas metas que nos parecían esenciales, en el camino hemos creado otras nuevas que a día de hoy nos resultan igual de indispensables. ¿Significa esto que la felicidad es una utopía, un estado al que nunca conseguiremos llegar?.

Momentos felices, vidas felices

Si reflexionamos por un momento,quizá logremos comprender que lo único que nos separa de ese idílico estado de bienestar es nuestra perspectiva. La felicidad no es un destino, sino un camino. O, más bien, una forma de caminar. La plenitud y la calma consisten en una colección de momentos que, al final del día, nos hacen sentir satisfechos.

Tal vez no necesitamos tener lo que queremos, sino querer lo que tenemos. No es preciso que nada cambie en tu vida, eres tú quien necesita cambiar de enfoque. Y esto inicia por modificar ciertas prácticas diarias que nos impiden disfrutar y valorar estas pequeñas “unidades de felicidad”. 

Mujer mayor feliz con los brazos abiertos

Por ejemplo cargar con dolores, pérdidas y frustraciones del pasado. Quedarnos a vivir en un recuerdo dañino que ya no es nuestra realidad. Regodearnos en el sufrimiento que nos generó en su momento, manteniéndolo y alimentándolo cada día. Identificarnos en exceso con aquello que vivió alguien que ya no somos.

Hemos de permitirnos comprender que cada día tenemos el poder y la oportunidad de reinventarnos. Que quien fuiste ayer, hoy ya no te define. Que si una memoria te daña, no tiene sentido perpetuarla.

Por otro lado hay quienes han crecido aprendiendo a ver el lado oscuro de su propia realidad. Personas que viven instaladas en la queja, en el lamento, que se sienten víctimas de sus circunstancias. Individuos a quienes les resulta enormemente sencillo detectar todo aquello que no funciona, todo lo que no les gusta, todo lo que va mal.

Es necesario recordar que nuestro presente no es ni más ni menos que el reflejo de nuestras propias decisiones. Solo así podremos aceptar y, desde la aceptación, trabajar para modificar aquello que no nos agrada. Solo al aceptar podremos soltar el enfado, la confusión y la negatividad.

Mujer agradecida con los ojos cerrados

Seamos agradecidos

Si solo pudiera ofrecerte un consejo para alcanzar la felicidad sería, sin duda: practica la gratitud. Desarrolla tu habilidad para percibir y apreciar de corazón todo lo que sí funciona en tu vida, todo lo que sí tienes. Cultiva esta cualidad y adóptala como un hábito. Te sorprenderá comprobar cómo el panorama cambia completamente cuando comienzas a agradecer.

Deja, por un momento, de centrarte en lo que no está a tu gusto y deléitate con los momentos sencillos pero maravillosos que vives cada día. Agradécelo todo: tu vida, tu salud, el techo bajo el que vives, el plato de comida que hay en tu mesa, la presencia de tus seres queridos, la belleza de la naturaleza… Cuando centras tu foco en toda la belleza que te rodea, el bienestar te invade sin más esfuerzo. Recuerda que la queja trae pobreza y la gratitud abundancia.

Ser feliz es una decisión

Te invito, entonces, a comprobar que para ser feliz no necesitas cambiar tu vida. La verdadera plenitud surge de dentro, de estar en paz contigo mismo y con el mundo que te rodea. Surge de abandonar el sentimiento de impotencia y reconocer que está en tus manos sentirte bien. Que son tus hábitos de pensamiento los que generan tu emoción.

Acostúmbrate a disfrutar de tu vida hoy, a agradecer lo que hoy te rodea. Toma, cada mañana, la decisión firme y deliberada de ser feliz. Porque lo mereces, porque es tu derecho, porque no hay nada que cambiar. Ni un empleo ni una pareja ni nada externo te proporcionarán la plenitud que no seas capaz de crear en tu interior. Si no eres feliz con todo lo que tienes, con todo lo que te falta tampoco lo serás.

  • Moyano, N. Gratitud en la Psicología Positiva.
  • Muriana, E., Pettenò, L., & Verbitz, T. (2012). Las caras de la depresión: abandonar el rol de víctima: curarse con la psicoterapia en tiempo breve. Herder Editorial.