Lo que nos enseñó Darwin sobre las emociones

01 Enero, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
Charles Darwin fue también un pionero en el campo de la psicología experimental. En sus libros nos explicó que los animales también sienten emociones y que estas aparecen en el ser humano por igual, sin importar la cultura.

Lo que nos enseñó Darwin sobre las emociones sigue estando muy presente. Su amplio trabajo dio base a una buena parte de las áreas científicas actuales. Lo que no todo el mundo sabe es que se alzó como el primer «psicólogo» experimental de la historia.

Además de El origen de las especies, el célebre naturalista inglés, escribió trabajos sobre las lombrices, los arrecifes de coral, las plantas carnívoras y también (aquí viene lo realmente interesante) sobre las emociones.

Así, la aportación que hizo con La expresión de las emociones en el hombre y los animales, publicada en 1872, sigue siendo una obra de gran interés.

Fue la primera vez que se enunció la idea de que todas las personas (e incluso los animales) mostramos nuestras emociones a través de comportamientos similares. Es más, Charles Darwin explicó en esta época que dimensiones como el miedo, la felicidad, la sorpresa o la tristeza, se expresaban de igual manera en todo el mundo.

Estas afirmaciones no fueron ni mucho menos una opinión puntual del clásico científico de salón que interpreta la realidad desde su universidad o las paredes de su despacho. Darwin pasó 30 años de su vida recopilando datos, viajando y experimentando. Tres décadas donde observó a comunidades de personas de todo el mundo y también a animales, tanto domésticos como salvajes.

Todos, según él, sentimos emociones y las vivimos (expresamos) casi de modo semejante.

“Sin duda, siempre que el hombre y todos los demás animales sean vistos como creaciones independientes, se detendrá nuestro deseo natural de investigar y de comprendernos mucho mejor”.

 –Charles Darwin, La expresión de las emociones en el hombre y Animales-

Charles Darwin

Lo que nos enseñó Darwin sobre el mundo de las emociones

Lo que nos enseñó Darwin a través de su trabajo es el resultado de una mente que se atrevió a ir más allá de lo establecido. Así, algo que no podemos olvidar es la controversia que generó su teoría sobre la evolución de las especies.

Tampoco podemos dejar de lado su firme defensa por separar definitivamente la ciencia de la religión, algo que manifestó en su célebre carta de 1880 en la que rechazaba la autoridad de la Biblia.

Para muchos fue un hereje, pero para la gran mayoría se alzó como un genio que iluminó definitivamente los restos de oscuridad que quedaban sobre el mundo de la ciencia. Para la psicología, Charles Darwin aportó una pieza fundamental para comprender el universo de las emociones.

Sus contribuciones asentaron muchas de las teorías que todavía a día de hoy seguimos manteniendo; otras han ido variando, pero por lo general, su autoridad y aportaciones son innegables.

Veamos cuáles son.

Las emociones son instintivas y son entidades separadas

Toda emoción es resultado de nuestra evolución y es, a su vez, el reflejo de actos instintivos. Gracias a ellos hemos logrado sobrevivir, nos relacionamos con nuestros semejantes y reaccionamos a los estímulos. Algo que además define por igual a personas y animales.

Por otro lado, estudios, como los que realizó Paul Ekman sobre Charles Darwin, nos recuerdan que el naturalista inglés concibió las emociones como entidades separadas la una de la otra. Por ejemplo, la ira y el miedo se expresan de manera diferente y requieren, a su vez, una activación fisiológica diferente.

Las emociones y las expresiones faciales

Charles Darwin dio una importancia decisiva a la comprensión de las emociones a través de nuestras expresiones faciales. Dedicó una buena parte de su vida a este estudio y nos explicó hechos como que la ira, la tristeza o el asco eran realidades emocionales que podían identificarse con facilidad también en el mundo animal.

mujer expresando miedo y representando lo que nos enseñó Darwin sobre las emociones

Lo que nos enseñó Darwin: las emociones son universales

Lo que nos enseñó Darwin con sus trabajos e investigaciones es que las emociones son realidades universales. No importa que seamos un noble inglés o un nativo de Nueva Guinea, todos experimentamos miedo, angustia, vergüenza, asco o alegría…

Bien es cierto que nuestra educación hará que seamos más o menos contenidos a la hora de manifestarlas, pero todos los seres humanos experimentamos las mismas emociones.

Este hecho, que a día de hoy es indiscutible, supuso una gran molestia para ciertos colectivos de la sociedad británica, en especial para aquellos con mentalidades claramente racistas.

Debemos cultivar y atender nuestro universo emocional

Este dato es cuanto menos inspirador. En muchas de sus cartas, esas que más tarde se recopilaron en forma de libro (The Life and Letters of Charles Darwin), descubrimos una preocupación constante en Charles Darwin: para él la vida de la «mente» era clave. Sin embargo, en su obsesión por comprender, analizar, postular y divulgar, estaba descuidando su mundo emocional.

Se describía a sí mismo como un adicto al trabajo que había descuidado algo tan básico como cultivar la felicidad, la calma y el disfrute. Lo explicaba del siguiente modo:

“Mi mente ha cambiado durante los últimos treinta años. Ahora, no sé disfrutar ni de una línea de poesía … También he perdido el gusto por el arte o la música … Mi mente parece haberse convertido en una especie de máquina para moler leyes generales a partir de grandes colecciones de hechos… Para mí la pérdida de estos gustos es una pérdida de felicidad y alegría. Esto puede ser perjudicial para el intelecto, y aún más, para esa área tan relevante de la naturaleza: nuestras emociones”.

Para concluir, no importa que haya pasado más de un siglo desde que salieron publicadas sus investigaciones sobre las emociones. Lo que nos enseñó Darwin en realidad, trasciende incluso a los conocimientos o datos que asentaron muchas de las ciencias actuales. Este científico del siglo XIX es toda una referencia y alguien que sigue despertando respeto e inspiración.