Lo que sucede cuando un amor no es correspondido

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 3 septiembre, 2015
Rafa Aragón · 3 septiembre, 2015

El amor no correspondido es posiblemente una de las situaciones más dolorosas por las que se pueda pasar en la vida. Quien lo ha vivido lo sabe y lo ha sentido con todo su ser.

Es por eso también, que a su vez, es la oportunidad más clara que tenemos de aprender valiosas lecciones acerca de nosotros mismos. Al estar en plena apertura sentimental, estamos mucho más frágiles e hipersensibilizados a lo que acontece.

Vivenciar esta situación, puede resultar traumático y angustiante, y de igual forma enriquecedor y esclarecedor. Obtenemos, sin duda, una perspectiva única, en la que nos vemos vivenciando multitud de facetas que no creíamos tener.

De repente el tiempo es como si se detuviese, y nuestro ritmo cardíaco se acelera cada vez que pensamos en ese ser amado en quien tenemos una plena fijación.

Chica enamorada triste porque su amor no es correspondido

La melancolía del amor

En el amor no correspondido la melancolía es su fiel compañera. Es la enfermedad del amante insatisfecho, por causa de la no correspondencia, por el deseo y la constante necesidad de fusión.

“Todo amante, cuyo amor sea sincero y que no puede gozar de la unión amorosa, bien por separación, bien por un desdén de un amado, bien por guardar en secreto su sentir, movido de cualquier circunstancia, ha de llegar por fuerza a las fronteras de la enfermedad y estar extenuado y macilento, lo cual a veces le obliga a guardar cama”

-Ibn Hazm-

Todo lo que vivimos desearíamos compartirlo con esa persona, cualquier cosa nos recuerda a ella. Todos los lugares por los que ella pasó se vuelven sagrados, nos exaltamos y alteramos al contemplarla, aunque sea una fantasía.

Esperamos cualquier mínimo contacto con ella, y el resultado acaba siendo nostálgico: una tristeza instalada en lo más profundo de nuestro corazón. Es cuando sentimos la verdadera soledad, por no estar con quien tanto anhelamos.

Esta enfermedad, como es la melancolía del amor, de la que los trovadores medievales hacen hincapié, proviene precisamente de aquello que lo remediaría: el ser que es amado.

Frustración por la no correspondencia

Es inevitable en todo el transcurso de este proceso, en el que estamos sintiendo un profundo amor, que nos invada la frustración, por las expectativas, ilusiones y fantasías que no llegan a satisfacerse con el paso del tiempo.

La no correspondencia del amor puede producirse ante un enamoramiento hacia alguien que no lo corresponde, y puede darse también ante un desamor donde haya habido un abandono tras un amor mutuo previo.

En ambos casos la intensidad de la frustración puede acarrear diversos problemas tanto físicos como psicológicos, debido a la autodestrucción que supone mantener la ilusión y esperanza indefinidamente de forma insatisfecha.

Corazón helado por un amor no correspondido

¿En qué momento se pierde la esperanza y el deseo por estar con la otra persona? Esta es una pregunta que podrán resolver los que ya pasaron por esta situación. Pero además tiene una peculiaridad: la respuesta y la resolución será diferente con cada una de las personas amadas.

Aceptación de la no correspondencia

Todo este proceso de madurez y autoconocimiento concluye con la aceptación. En ser capaz de asimilar y comprender que el amor no es controlable, no depende de nuestra voluntad, y por lo tanto la otra persona no podrá sentirlo aunque quiera.

“No ser amados es una simple desventura; la verdadera desgracia es no amar.”

-Albert Camus-

Al igual que nosotros tampoco podremos dejar de sentirlo cuando lo decidamos. Solo podemos observar cómo se va transformando en relación a cómo se está vivenciando.

El amor forma parte de los asuntos espirituales, y no puede ser intelectualizado. Es un profundo gozo que nos inunda y nos colma de anhelo hacia el ser amado. Sintiendo que no importa nada más que el bienestar de esa otra persona.

Solo la persona que ama bajo esta situación sabe dónde está su límite, cuándo tiene que entregarse a la aceptación de la realidad.

Cuando la desesperación, el malestar y la melancolía se han vivido con gran intensidad; sin llegar a la represión, ante la no correspondencia, se van dejando morir esos sentimientos, que no suponen una ruptura, sino una transformación en la relación.

Lamentarse por haber amado y no ser correspondido demuestra una gran ingratitud, puesto que el hecho de haber sentido lo que es amar, es el más grande de los dones que se pueden obtener. Su magnitud e intensidad bien son para florecer nuestra alma, como también para esculpirnos a través de las heridas.

 

“Cierto es que cualquier cosa que acontece
más la siento cuanto más duele.
Aun así, mejor es haber amado y haber perdido
que no haber amado jamás.”

-Lord Alfred Tennyson-