Los más bellos proverbios persas sobre el amor

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 24 agosto, 2018
Edith Sánchez · 24 agosto, 2018

Algunos de los proverbios persas datan de hace más de 1.000 años. No debe sorprendernos si se tiene en cuenta que esta cultura estaba ubicada en una zona donde confluyeron muchos pueblos. Cada uno de ellos aportó su propia sabiduría y el compendio generó una sociedad lúcida e interesante.

Aunque los proverbios persas son de naturaleza popular, tienen un espíritu filosófico innegable. Este pueblo fue un gran imperio que vivió tanto un espléndido florecimiento como una estruendosa caída. Todo eso, seguramente, motivó hondas reflexiones.

No son muchos los proverbios persas dedicados al tema del amor. Aunque esa cultura se centró más en asuntos asociados a la existencia en general, también tienen bellas afirmaciones acerca del más completo de los afectos. Estos son cinco ejemplos de ello.

Lo que comes se torna pobredumbre. Lo que das se convierte en una rosa”.

-Proverbio persa-

Uno de los proverbios persas sobre el amor

Uno de los más conocidos proverbios persas sobre el amor dice: “La sed del corazón no se apaga con una gota de agua”. Quiere decir que cuando alguien anhela amar y ser amado, no basta con una pequeña muestra de afecto o con una experiencia pasajera. Necesita más para sentir que su necesidad fue colmada.

Quienes permanecen carentes de afecto aman de una forma particular. Lo usual es que lo hagan de manera obsesiva: su vacío es muy grande y esto les lleve a sobredimensionar el propio sentimiento. Un corazón solitario, con “sed”, necesita más que una gota de agua, pero también controlar que las cantidades que ingiere no lo dañen.

Mano sujetando un corazón de cristal simbolizando los proverbios persas

Un guía en cada nave

Otro de los proverbios persas nos alerta sobre algo que ocurre en las relaciones de dos. Es posible que en un intento democrático se pretenda que ambos guíen el timón de la nave que los conduce por la vida. Sin embargo, esto puede ser erróneo.

El proverbio dice: “Dos capitanes hunden el barco”. Se refiere a que dos guías actuando simultáneamente podrían llevar al desastre. Más que compartir el timón al mismo tiempo, tal vez lo más adecuado sería alternarlo. No dos criterios intentando definir el rumbo al mismo tiempo, sino más bien una división en las áreas o los tiempos que cada uno lidera.

Los recuerdos y las esperanzas

Este bello proverbio persa afirma: “No dejes que tus recuerdos pesen más que tus esperanzas”. El tema de lo pasado es algo que está muy presente en el amor, tanto para bien, como para mal. A veces no logran olvidarse los amores que ya se fueron o se vuelve muy difícil no recordar algún error u ofensa.

Lo más sabio, tanto en el amor como en la vida, es no quedarnos anclados en el pasado. Las realidades deben dejarse fluir, así como los afectos. Que tomen su curso. Y para que sigan su camino es necesario no atarlos a un momento que ya pasó.

Mano con hojas representando los proverbios persas

El amor y la amabilidad

La palabra amabilidad se desprende de la palabra amor. Amable es aquel que es digno de ser amado. Claro está, ese adjetivo se aplica a quien es afable, cercano y respetuoso con los demás. Esto representa la esencia de la amabilidad.

Uno de los proverbios persas señala: “Con palabras agradables y un poco de amabilidad se puede arrastrar a un elefante de un cabello”. Quiere decir que las buenas maneras tienen mayor poder y fuerza que la agresividad o la brusquedad. Algo que toda persona que ama debe recordar.

concha con perla simbolizando los proverbios persas

La escasez de las perlas

Casi todos pasamos por momentos en los que cada realidad parece florecer, incluyendo el amor. La mayoría de nosotros también hemos pasado por etapas en las que ocurre lo contrario. Nada crece, nada agarra, nada florece. A veces eso nos lleva a perder la esperanza y a cambiar nuestra manera de ver la vida.

Uno de los proverbios persas nos alerta sobre lo importante que es impedir que esto ocurra. Dice: “Si se bucea en el mar y no encuentra perlas, no concluya que no hay perlas en el mar”. Como el buscador de perlas en el mar, a veces simplemente no encontramos los tesoros solo porque no buscamos en el lugar adecuado.

Todos estos bellos proverbios persas nos recuerdan que el amor es un sentimiento tan simple en apariencia como complejo en su profundidad. Dependiendo de cómo lo abordemos, nos conducirá a la dicha o al sufrimiento. En nosotros está saber encontrar la mejor manera de experimentarlo, de cultivarlo y de lograr que se convierta en una fuerza positiva en nuestras vidas.