Los 7 mejores cuentos infantiles para dormir

Los cuentos infantiles para dormir ayudan a los niños a conciliar el sueño, siendo además una gran oportunidad para compartir tiempo de calidad con ellos.
Los 7 mejores cuentos infantiles para dormir
Laura Ruiz Mitjana

Escrito y verificado por la psicóloga Laura Ruiz Mitjana el 16 septiembre, 2021.

Última actualización: 16 septiembre, 2021

Llega la hora de ir a la cama, y los más pequeños siguen con energía… ¿Qué cuentos infantiles para dormir pueden ayudarnos a que concilien el sueño?

Los cuentos presentan múltiples beneficios en la infancia: ayudan a los niños a adquirir el hábito de la lectura, les entretienen, les estimulan la imaginación y además, les enseñan alguna moraleja. En este artículo os dejamos 7 de ellos, en formato vídeo y también escritos.

Los mejores cuentos infantiles para dormir

Os dejamos 7 cuentos infantiles para dormir para edades diversas y con personajes de lo más divertidos. ¡No te los pierdas!

1. El Oso dormilón

Uno de los mejores cuentos infantiles para dormir es el que narra la historia de Aníbal, El oso dormilón. Aníbal es un oso al que le gusta mucho dormir. No desperdicia ningún momento para hacerlo, y se pasa casi todo el día durmiendo. A veces abre los ojos y ve lo que hacen otros osos, pero en seguida se recuesta y sigue durmiendo.

Un día, mientras dormía, empezó a sentir mucho frío. Se dio cuenta de que todo había cambiado: había nevado, y los árboles no tenían hojas.

Empezó a preguntar a todo el mundo: ¿qué ha pasado? Pero nadie le respondió. Finalmente un conejo le contó que todos sabían que llegaba el invierno, y que por ello se preparaban durante el año.

El conejo le recomendó pedir ayuda a los vecinos durante el invierno. Aníbal fue de cueva en cueva; algunos le dieron de comer, otros, un sitio para dormir… Pero él no podía dormir: tenía miedo de que pasara algo.

Por ello, ayudaba a los demás a hacer otras tareas. Aprendió que trabajar también era divertido. Empezó a arreglar una cueva para él y los demás animales y se preparó para el siguiente invierno. Por la noche llegaba cansado y dormía plácidamente. Y entonces, el sueño adquirió un nuevo valor: recuperarse para el día siguiente.

2. Alí Baba y los cuarenta ladrones

Otro de los mejores cuentos infantiles para dormir es este de Alí Baba y los cuarenta ladrones, un clásico. Alí Baba era un leñador pobre y honesto, que tenía un hermano: Casín. Alí Baba un día vio a 40 ladrones que escondían sus enormes tesoros en una cueva, y que había una piedra para tapar el tesoro.

Para su sorpresa, descubrió que la piedra se abría diciendo “ábrete sésamo” y que se cerraba con “ciérrate sésamo”. Cuando se marcharon los ladrones se acercó y abrió la piedra. Había muchas joyas, era un tesoro enorme. Entonces, agarró oro suficiente para vivir como un rey. Corrió hasta su casa y se lo contó a su mujer, Zulema.

Ella se puso feliz y empezó a saltar de alegría. Alí Baba decidió enterrar al tesoro; antes, su mujer quería pesarlo todo. Por eso corrió a casa de Casín, a pedirle una balanza. Casín untó de grasa la balanza para averiguar que iban a pesar en ella y después de que Zulema pesara el tesoro, se dio cuenta de que había un diamante.

En seguida se fue a casa de Alí Baba, donde él se lo contó todo. Al día siguiente, Casín volvió a la cueva y cargó bolsos llenos del tesoro. Pero no recordaba la frase para cerrar la cueva y no la cerró. Los ladrones lo sorprendieron robando y acabaron con su vida. Alí Baba lo fue a buscar y lo encontró sin vida.

Estaba muy triste y lo llevó al pueblo para enterrarlo. Cuando los ladrones volvieron a la cueva, se dieron cuenta de que Casín no estaba y fueron al pueblo en su búsqueda. Preguntaron por todo el pueblo.

Después de una larga jornada, consiguieron el nombre de Alí Baba. El jefe fue hasta su casa con sus hombres escondidos y se hizo pasar por un vendedor de aceite. Su esposa le dejó pasar, parecía amable, pero descubrió que eran los ladrones. Zulema entretuvo a los ladrones y Alí Baba fue a buscar a la policía.

Finalmente consiguieron encarcelarlos, y Zulema y Alí Baba aprendieron la lección: nunca tenían que robar a nadie. Desde entonces, ¡fueron felices para siempre!

3. Juana la jirafa resfriada

En Juana, la jirafa resfriada, una jirafa llamada Juana se enfría y empieza a estornudar. Como Juana tiene el cuello muy largo, su estornudo suena muy fuerte, de manera que no deja dormir a ningún animal de la selva.

Un elefante replica en voz alta: “¡vaya, no puedo dormir con ese ruido! ¿Será que nos están atacando?” Así, avisa a los otros animales para defender su selva. El avestruz, la rana, el hipopótamo…, todos vienen. Juana sigue estornudando.

Cuando se acercan, se dan cuenta de que es la pobre jirafa enferma. Le preguntan qué le pasa. Juana se disculpa, entre estornudos. Ella quiere parar, pero ¡no puede! El elefante propone pedir ayuda al mono curandero.

El mono llegó rápido y, con algunas hierbas y otras pociones, hace que la jirafa deje de estornudar. La jirafa les agradece a todos el esfuerzo. Y así, todos vuelven a sus hogares, pudiendo conciliar el sueño, incluyendo Juana, que seguramente seguirá soñando con ese día tan especial.

4. El ratón que se comió la luna – Petr Horácêk

En El ratón que se comió la luna se narra la historia de un ratón que se asoma por el pequeño agujero en el que vive y ve la luna. “¡Qué bonita es!”, piensa. “Me encantaría tener un pedacito”. A la mañana siguiente, vio algo que nunca había visto: había caído un pedazo de luna.

El ratoncito salió corriendo y se acercó a ella: “¡olía muy bien!”. Pensó que quizás se podía comer. Comió un bocadito, y otro, y otro más… Hasta que se comió la mitad. “¡Oh no! Ahora nunca volverá a ser redonda”, pensó. El conejo le preguntó qué le ocurría: “me he comido la mitad de la luna”.

El conejo dijo: “¡nadie puede comérsela!”. El ratoncito pasó delante de la casa del topo, y el topo le preguntó que le ocurría. Se lo contó. El topo no creía lo que le estaba contando. El ratón volvió a su hogar.

Vinieron el conejo y el topo. “¡Queremos enseñarte algo!”. Los acompañó hasta lo alto de la colina y vieron la luna. El ratón estaba eufórico: “¡no me la he comido! ¡Miradla!”. Los tres se sentaron y se comieron la otra mitad de la luna, que estaba deliciosa. Pero la luna seguía iluminando el cielo, porque… ¡nadie puede comerse la luna!

5. El cocodrilo al que no le gustaba el agua – Gemma Merino

Con El cocodrilo al que no le gustaba el agua, de Gemma Merino, conocemos a un pequeño cocodrilo al que no le gustaba el agua; quería jugar con sus hermanos, pero todos estaban ocupados aprendiendo a nadar y bucear, y a él no le gustaba nadar, ¡y menos bucear! Lo que le gustaba era subirse a los árboles. Al no tener con quien jugar, se sentía solo.

Tomó una decisión: había ahorrado dinero, y sabía qué quería comprarse: un flotador. Quería jugar con sus hermanos, pero no podía jugar con la pelota ni nadar bajo el agua. Decidió volver a intentarlo, pero las cosas no salieron bien.

¡Él odiaba el agua! Pero entonces, estornudó. Y descubrió que no era un cocodrilo, ¡sino un dragón! Había nacido para echar fuego y para volar, no para nadar.

6. El pollo Pepe y el huevo – Nick Denchfield y Ant Parker

El pollo Pepe y el huevo es otro de los cuentos infantiles para dormir, en este caso para los más pequeños y un poco más corto, que explica la historia del pollo Pepe. El pollo Pepe encuentra algo, ¿qué puede ser? Lo examina de arriba a abajo y se da cuenta de que es un huevo.

Lo golpea con el pico y empieza a romperse, y entonces… ¡Sale Emilia, la cría de Emú!

7. El perro López – Nick Denchfield y Ant Parker

Finalmente, El perro López es otro cuento infantil que puede resultar ideal para dormir a los más pequeños de los mismos autores que el anterior. Cuenta la historia del perro López, que era muy limpio, hasta que aprendió a chapotear en el agua.

Era muy silencioso, hasta que aprendió a ladrar. Era también muy simpático, hasta que empezó a perseguir gatos… Si quieres conocer más sobre el perro López, ¡mira el vídeo!

Lo bueno de los cuentos es que aportan algún tipo de aprendizaje o moraleja. Y tú, ¿conoces más cuentos infantiles para dormir? ¿Conocías alguno de los presentados? ¿Cuál te ha gustado más?

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  • Tejada, L. et al. (2009). El poder educativo de los cuentos en infantil. Innovación y experiencias educativas, 15.