Mi hijo es un narcisista: ¿qué puedo hacer?

Egoísmo, falta de empatía, agresividad... ¿Qué podemos hacer si tomamos conciencia de que estamos educando a un narcisista? ¿Es posible reeducar a ese niño o adolescente? Lo analizamos.
Mi hijo es un narcisista: ¿qué puedo hacer?
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater el 04 agosto, 2021.

Última actualización: 04 agosto, 2021

“Mi hijo es un narcisista. No sé qué hemos hecho mal o no sé qué es lo que ha podido pasar en su mente para comportarse de ese modo”. Son muchos los padres que solicitan ayuda especializada cuando ven que determinadas situaciones les superan. Conductas desafiantes, egos magnificados, necesidad constante de validación, ideas distorsionadas…

Si bien es cierto que a menudo se asume que los narcisistas no nacen, sino que se hacen y que el entorno familiar suele ser determinante para la aparición de esta conducta, hay otro hecho que debemos valorar. El narcisismo patológico o trastorno de la personalidad narcisista en una condición psiquiátrica en la que confluyen muchas más variables.

Una vez se detecta y la convivencia se vuelve complicada o incluso amenazante es común preguntarse qué se puede hacer en estas circunstancias. Niños, adolescentes e incluso hijos adultos, el narcisismo es una realidad que ocasiona serios problemas en cualquier escenario, y el familiar es el más común en todos los casos.

Se estima que cerca del 5 % de la población puede tener un trastorno de la personalidad narcisista. Sin embargo, esta condición no se diagnostica hasta la edad adulta.

Niño gritando para simbolizar que mi hijo es un narcisista

¿Cómo es un niño o un hijo adulto narcisista?

En la actualidad no hay evidencia científica de que exista un gen del trastorno narcisista de la personalidad. Según una investigación de la Universidad de Utrecht y publicada en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, el origen de este trastorno no está del todo claro, pero el factor social (educación, contexto, modelos de referencia, etc) tiene un peso relevante.

En ocasiones, muchos padres toman plena conciencia de que han criado a un niño excesivamente consentido y sin límites. Otras veces, los pequeños toman como modelo a uno de los progenitores, imitando conductas egocéntricas y agresivas. Asimismo, las negligencias afectivas o los entornos altamente competitivos tienden a modelar también los comportamientos narcisistas.

Ahora bien, desencadenantes hay muchos e incluso pueden darse circunstancias en las que habiendo varios hermanos, solo uno evidencia rasgos de esta personalidad. No todas las variables son conocidas al 100 %.

Veamos cómo saber si un hijo es narcisista:

Narcisismo infantil

  • Grandiosidad. Convencimiento de que merecen más que el resto y de que son mejores que cualquier otra persona.
  • Necesidad constante por ser el centro de atención. Si no lo consiguen hay gritos, enfados e incluso conductas agresivas.
  • Sentimientos de envidia constantes.
  • Pueden manifestar conductas antisociales: robos a otros niños, agresiones…
  • Relaciones explotadoras con sus hermanos, compañeros de clase, etc. Siempre buscan algo a cambio.
  • Problemas para hacer y mantener amistades.
  • Nunca expresan gratitud.
  • No se responsabilizan de sus acciones.
  • Tendencia a berrinches y pataletas constantes.
  • Desafían la autoridad.
  • Falta de empatía.
  • Sentido del yo muy superficial.
  • Se sienten ofendidos rápidamente.
  • Inestabilidad emocional.
  • Si no reciben elogios se sienten vacíos o apesadumbrados, llegando a estados depresivos.

El hijo adulto con trastorno de la personalidad narcisista

El hijo adulto con rasgos narcisistas tiene como principal característica manipular a la familia para lograr aquello que desea. Son personas con escasa empatía y cercanía hacia los suyos, los sentimientos son impostados. Evidencian además una tendencia constante al enfado cuando logran lo que desean, llegando incluso a cortar el contacto.

No obstante, al cabo de los días suelen volver como si nada hubiera pasado. Algo que repiten con frecuencia es que sus padres les trajeron al mundo y que como tal deben prestarles apoyo financiero, así como cualquier tipo de ayuda. Su egolatría puede llegar a extremos muy insidiosos.

madre hija adolecente

¿Qué puedo hacer si mi hijo es un narcisista?

¿Qué hago si he tomado plena consciencia de que mi hijo es un narcisista? ¿Hay vuelta atrás? ¿Puedo hacer las cosas de otra manera para corregir su conducta, orientarlo, recortar su grandiosidad y potenciar su autoestima?

Lo cierto es que los avances serán más significativos cuan más pequeño sea nuestro hijo, pero también los adolescentes pueden verse beneficiados con algunos cambios en la educación. Veamos algunas claves.

Potencia su autoestima

Es importante que logremos que nuestros hijos sean capaces de ponerse en la piel de los demás. Esto requiere tiempo y esfuerzo, pero es esencial que tomen en cuenta perspectivas ajenas, sentimientos que van más allá de los suyos.

Resistencia a la frustración: no pueden tener todo lo que quieren

Poner límites, decirles “no” cuando es necesario y ayudarles a gestionar las emociones negativas derivadas de la frustración es decisivo para recortar, poco a poco, la personalidad narcisista.

Impulsarlo hacia comportamientos altruistas

Hay muchas maneras de fomentar en nuestros niños y adolescentes comportamientos cooperativos, prosociales y altruistas. Apuntarlo a cursos o experiencias de voluntariado, deportes de equipo, etc., puede asentar en ellos nuevas visiones, sentimientos y enfoques más empáticos.

Capacidad de asombro, educar la mirada humilde

Si un hijo es narcisista tal vez se deba desviar esa mirada centrada solo en sí mismo hacia otros escenarios más amplios.

Favorecer su capacidad de asombro es un buen punto de partida y para ello, nada mejor que acercarlos hacia nuevos intereses: arte, astronomía, naturaleza… Potenciar en ellos la pasión por alguna materia, práctica, deporte o disciplina es muy adecuado.

Ser su mejor ejemplo para que mejore su conducta

Todo niño debe tener en sus progenitores el mejor ejemplo. No solo hay que guiarlos y promover en ellos un buen comportamiento, modales, respeto y empatía, deben ver en nosotros aquello que queremos infundirles y por eso, es esencial que exista armonía y coherencia entre todos los progenitores y cuidadores.

Responsabilidades acordes a su edad

Si un hijo es narcisista hay que corregir su arrogancia y la idea de que está por encima de toda responsabilidad y obligación. Es prioritario que asuma responsabilidades acordes a su edad, solo así se integrarán mejor en la sociedad y regularán mejor su conducta poco a poco.

Niñas enfadadas para simbolizar que mi hijo es un narcisista

Correcta gestión emocional y habilidades sociales

Rabietas, enfados, cambios de humor, épocas de tristeza, elevada ansiedad… La personalidad narcisista se asienta en la infancia a raíz de muchas variables, pero la mala gestión emocional actúa siempre como condicionante. Debemos guiarles en la correcta comprensión y gestión de sus estados emocionales para mejorar su autocontrol y el modo de afrontar cada situación.

Por otro lado, también es esencial que aprendan habilidades sociales para moverse en armonía y respeto en sociedad. Conductas como la manipulación, el engaño, la falta de respeto y la agresividad los abocarán a ser excluidos y generar siempre problemas en cualquier escenario.

Para concluir, bien es cierto que cuando unos padres asumen con estupor aquello de que su hijo es un narcisista lo primero que piensan es qué habrán hecho mal. En estas situaciones, lo más adecuado es solicitar ayuda profesional.

Solo así dispondrán de la mejor guía para moverse en el día a día en la crianza y educación de estos niños. Es un reto complejo, pero si se empieza a edades tempranas los resultados serán visibles.

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