Mindfulness para desempleados: combatiendo el desánimo

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 2 junio, 2018
Marián Carrero Puerto · 2 junio, 2018

Llevamos casi una década conviviendo con unos altísimos niveles de desempleo, lo cual ha generado múltiples perjuicios para las personas que lo padecen, encontrándose estas en situaciones de vulnerabilidad.

El mindfulness para desempleados, entre otras cosas, es un tratamiento eficaz para combatir el desánimo que se instala en las vidas de las personas paradas, lo que les hace aún más cuesta arriba cualquier intento de salir de esa situación.  Algunos de los problemas que se intentan paliar mediante el mindfulness para desempleados son:

  • La inseguridad personal.
  • La insatisfacción de las necesidades básicas.
  • La frustración en las expectativas de vida.
  • Y, en definitiva, la actitud con la que se enfrentan a esta difícil situación.

Así pues, como consecuencia de todos estos contratiempos, desde el colectivo de desempleados se plantean diversas opciones para llevar a cabo, con el fin de poder adquirir una adecuada calidad de vida, a pesar de estos hándicaps.

“Ningún pesimista ha descubierto el secreto de las estrellas, o navegado hacia una tierra por descubrir, o abierto una nueva esperanza en el corazón humano”.

-Hellen Keller-

Hombre triste

El mindfulness para desempleados: una puerta entreabierta donde antes solo habían ladrillos

Una de las primeras, y más difíciles, alternativas por las que se decantan las personas que no encuentran empleo, es por abandonar sus regiones o países con el propósito de encontrar trabajo e incrementar así su bienestar, su seguridad económica y social y su realización personal.

No obstante, el proceso que conlleva la transición desde que la persona abandona su hogar y su entorno social, familia, amigos, vecinos…, hasta que se establece, es un proceso verdaderamente arduo. Las personas que migran buscando un empleo quizás consigan una estabilidad económica pero pueden ver peligrar su estabilidad emocional.

La carencia de apoyos y afecto, así como posibles problemas para la integración y adaptación abren una puerta a la necesidad de entrenar la mente para asegurar un adecuado equilibrio emocional. 

“Al recoger las piedras que me lanzaron, vi que era una joya”.

-Poema zen-

Las personas en situación de desempleo que, por diversas razones, no pueden permitirse emigrar para buscar una vida mejor viven en una situación precaria. Dicho colectivo cuenta con unos ingresos mínimos y un estilo de vida limitado, lo que sirve de base para entrar en una espiral de desesperación, desmotivación y frustración, circunstancias que, fácilmente, pueden derivar en un desequilibrio mental. Por lo tanto, este colectivo demanda y precisa entrenamiento en estrategias que favorezcan nuevos horizontes y salidas desde un enfoque interpersonal.

El trabajo es una de las herramientas con la que las personas se definen y proyectan, además de ser el vehículo para satisfacer las necesidades de subsistencia. Supone una seña de identidad, ya que nos engloba en un estatus social, y favorece al sentimiento de utilidad, al tener satisfechas nuestras necesidades básicas y facilitando la participación comunitaria dentro de la sociedad.

Por el contrario, el desempleo suele conllevar aislamiento social y sentimientos de inseguridad y desvalorización. Estas emociones minan y destruyen la autoestima pudiendo conducir a trastornos tan peligrosos como la depresión o la ansiedad. Lo cual si llega a producirse, sin duda, afectará negativamente a la personalidad y a las relaciones familiares, creando situaciones de tensión.

“Los obstáculos son esas cosas atemorizantes que vemos cuando quitamos los ojos de la meta”.

-Henry Ford-

¿Por qué utilizar mindfulness para desempleados?

Por todo lo expuesto en el párrafo anterior, es más que recomendable utilizar las técnicas de mindfulness para desempleados, con el objeto de conseguir y mantener una buena salud mental y un adecuado equilibrio emocional en una población tan castigada a estos niveles.

Mujer haciendo mindfulness cerca de un lago

Para ello, es preciso emplear tres estrategias definidas, diferenciando la psicoterapia, la medicación y la modificación del estilo de vida. 

  •  En relación a la medicación, indicar que esta es poco útil si no va acompañada de psicoterapia. Es indebido medicar a una persona que no hace nada para cambiar su situación. En este caso, los fármacos sirven como un anestesiante, y eso no es lo que se busca con la medicación, sino justo lo contrario. Los fármacos deben actuar como un motivador en las nuevas conductas permitiendo a las personas, junto con su esfuerzo, salir de la situación emocional en la que se encuentran.
  • En relación a la psicoterapia, destacar que la terapia de aceptación basada en la atención plena o mindfulness, puede ser tan eficaz como los medicamentos para ayudar a entrenar los problemas de salud mental. La terapia de aceptación basada en mindfulness se desarrolló como una alternativa a la confrontación para ayudar a las personas a reconocer, aceptar y responder de manera constructiva a los pensamientos y sentimientos inadecuados. De ahí, que el mindfulness para desempleados esté teniendo tanto éxito, porque no lucha contra lo externo, que escapa a nuestro control, sino contra lo interno.       
  • En cuanto a la modificación del estilo de vida, indicar que la propia persona ha de ser consciente y consecuente ya que este punto presenta un carácter intencional. Para lograr el éxito deseado, la persona debe adquirir un alto conocimiento de sí misma, proporcionado a través de la meditación y la reflexión. El mindfulness para desempleados no se debe entender como una terapia, sino como un estilo de vida.

Una actitud mindfulness ante la ansiedad, la observa, la permite y no la evita; se entrena para la tolerancia  a los sentimientos de miedo y de angustia, de tal modo que favorezca la capacidad de autorregulación y una mejora del funcionamiento físico y mental de la persona.

Por último, os dejamos un cuento para reflexionar.

La roca en el camino

En un reino lejano, un rey colocó una gran roca en medio del camino principal de entrada al reino, obstaculizando el paso. Luego se escondió para ver si alguien la retiraba.

Roca en un camino

Los comerciantes más adinerados del reino y algunos cortesanos que pasaron simplemente rodearon la roca. Muchos de ellos se quedaron un rato delante de la roca quejándose, y culparon al rey de no mantener los caminos despejados, pero ninguno hizo nada para retirar el obstáculo.

Entonces llegó un campesino que llevaba una carga de verduras. La dejó en el suelo y estudió la roca en el camino observándola. Intentó mover la roca empujándola y haciendo palanca con una rama de madera  que encontró a un lado del camino, después de empujar y fatigarse mucho, finalmente logró apartar la roca.  Mientras recogía su carga, encontró una bolsa, justo en el lugar donde había estado la roca. La bolsa contenía una buena cantidad de monedas de oro y una nota del rey, indicando que esa era la recompensa para quien despejara el camino.

El campesino aprendió lo que los otros nunca aprendieron:

Cada obstáculo superado es una oportunidad para mejorar la propia condición.