Motivos por los que comemos sin hambre

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 15 septiembre, 2015
Inés Romero · 15 septiembre, 2015

Seguro que en algún momento has devorado lo primero que has visto en el frigorífico o la despensa. Incluso, puede que quizás te haya pasado esto mismo estando en la calle y hayas caído en la tentación de comprarte un paquete de galletas, snacks, o en verano algún helado.

Pero, ¿sabes si realmente sentías hambre en ese momento?

Para explicarlo, comenzamos con una definición casi estándar de hambre que dan muchos diccionarios y que se toma como referencia:

“El hambre es la sensación que indica la necesidad natural de proveer al cuerpo de alimentos, producido por sustancias que operan a nivel del cerebro, en el hipotálamo”

Si echas la vista atrás hacia esos momentos de los que hablábamos al principio, puede que en esa ocasión te apeteciera comer de nuevo, incluso cuando aún ni habías terminado la digestión de la comida anterior.

Seguramente no te notabas los movimientos de tripas o en caso más grave una bajada de glucosa que provoca fatiga y mareos.

Mujer con tableta de chocolate en las manos deseando comérsela

Lo importante es darnos cuenta de cuándo comemos por hambre y cuándo comemos sin su provocación. Eso marcará la diferencia y nos ayudará a controlar esas tentaciones.

Ahora te darás cuenta de cuántas veces comes sin un apetito real. ¿Y los motivos de actuar así? Están muy influenciado por el estado de ánimo y las diferentes situaciones cotidianas.

 

Situaciones que nos hacen comer cuando no sentimos hambre:

1. El estrés del trabajo o los exámenes

Estas situaciones pueden provocar manifestaciones a nivel físico como son fumar, comer o beber en exceso.

Además, en esos momentos se puede llegar a perder el control en diferente medida: lo más común es elegir inconscientemente alimentos poco saludables (grasas, productos salados o dulces).

Con esto ya estás sumando comer a deshora y hacerlo de forma poco saludable. Hay que añadir el hecho de que también se pierde la noción de la cantidad que se come, un aspecto importante a tener en cuenta en el picoteo.

La suma de picoteo, alimentos no saludables y una cantidad excesiva van a generar una vez más estrés, ansiedad o incluso arrepentimiento y/o frustración, haciendo que incluso puedas arrepentirte de lo que has comido.

2.  La preocupación ante los cambios

Es muy común escuchar a alguien que dice que no pudo dormir bien por la preocupación y que se levantó a tomar algo de picar a media noche.

A veces, cuando comemos intentamos “callar” el nerviosismo como si fueran los rugidos del estómago.

A esto nos referíamos más arriba, necesitamos identificar la situación que estamos viviendo como estresante o fuera de lo común, para saber porqué tenemos esa apetencia por comer.

La preocupación por el hecho de que algo salga bien y conseguir los objetivos de dicho cambio son los que provocan una preocupación o estrés, los que nos hacen no dormir bien o estar todo el día pensando en las consecuencias de dicho cambio, y esta situación también puede influirnos a la hora de comer.

Mujer nerviosa con mucha comida en la mesa

 

3. Los anuncios influyen en nuestra hambre

El mundo de la publicidad sabe muy bien cómo provocar ciertas emociones y lo aprovecha para conseguir más ventas, que tarareemos su melodía o sepamos su eslogan.

Basándonos en esto, al ver o escuchar el anuncio de algún producto alimenticio podemos vernos tentados a consumirlo, sea la hora que sea. ¿Cuántas veces has visto el anuncio de un refresco y has ido a la nevera a por uno?

 

¿Qué hacer para conseguir controlar estas reacciones?

  • Cuenta cuántas horas llevas sin comer. Si son menos de 3 horas, intenta no tomar nada, seguro que no sientes hambre aún.
  • Párate un segundo, respira hondo, identifica si estás nervioso o has estado bajo estrés a lo largo del día. Si es así, seguramente tampoco sea hambre, sino necesidad de deshacerte de esa agitación emocional.
  • Estás viendo una película, serie, o cualquier cosa de la tele y tras ver algún alimento te ha apetecido. Puede que sea porque tienes sed y puedes comprobarlo tomando un vaso de agua antes de beberte ese vaso de refresco. Compruébalo, puede que te ahorres ese trago.

 

En general, sea cual sea el motivo de comer sin hambre lo importante en primer lugar es reconocerlo y aceptarlo, para posteriormente identificar la causa e intentar afrontar la situación para solucionarlo.