No pidas a la suerte lo que solo te dará el esfuerzo

Cristina Medina Gomez · 9 diciembre, 2015

Pertenece al conocimiento común que para conseguir algo que deseamos con todas nuestras fuerzas, el primer paso siempre es tener la iniciativa de que vamos a esforzarnos para ello. La suerte puede influir en nuestros logros, pues estamos rodeados de condicionantes y consecuencias de otros actos, pero siempre el esfuerzo será el factor principal.

La voluntad que añadamos a nuestra inteligencia, creatividad o trabajo, por ejemplo, harán que lo que nos propongamos esté un poco más cerca de nosotros, que seamos capaces de realizar los proyectos que más anhelamos. Confiar en la suerte puede ayudar, pero solo si estamos dispuestos a aprovechar su llegada.

La actitud y la mejor amiga del esfuerzo

Predisponer tu mente a que si nos esforzamos vamos a tener éxito es una idea tan equivocada como la de pensar que la suerte por sí sola hará nuestro trabajo. Es decir, es muy beneficioso aceptar desde un primer momento que podemos obtener fracaso tras fracaso a pesar de esforzarnos más que cualquier otra persona.

“Si tienes una actitud positiva y te esfuerzas constantemente para dar tu mejor esfuerzo, con el tiempo vas a superar tus problemas inmediatos y encontrará que estás listo para retos mayores.”

-Pat Riley-

chica con pajaros

La realidad es que nuestros resultados no siempre son los merecidos y que, además, tenemos que ser conscientes de que no podemos conseguir todo lo que deseamos ni con todo el esfuerzo que podamos llegar a hacer. Tenemos nuestros límites personales y sociales: el esfuerzo es una gran parte, pero no todo.

Por este motivo fundamentalmente la actitud con la que nos enfrentemos a las cosas que emprendemos es la mejor amiga del esfuerzo: una actitud positiva ante lo que somos capaces de lograr, nos ayudará a reconocer nuestras metas y nos acercará mucho más ellas.

No creer en el esfuerzo nos conduce al conformismo

Hoy en día cada vez somos más propensos a pensar que “el otro” consigue las cosas sin esfuerzo, por “pura suerte”; y que, por eso, tenemos que conformarnos con lo que la vida quiera darnos. El conformismo llega cuando se acepta que la suerte es más importante que el esfuerzo y el fracaso es positivo porque no se esperaba el éxito.

 “Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa.”

-M. Gandhi-

Justamente, como bien supo ver Gandhi, nuestra mayor victoria debería ser sabernos conscientes del esfuerzo que hemos empeñado en un proyecto y lo que hemos podido a dar de nosotros mismos. El resultado es importante,pero nuestro desarrollo personal también lo es.

No creer en el esfuerzo y en lo que hacemos cada día para conseguir los sueños que tenemos en mente solo nos conduce a conformarnos con un tipo de persona que realmente no queremos ser, que no ha alcanzado a realizarse como quisiera.

Niña volando sobre pluma hacia la luna

La disciplina y la educación de los niños: claves para valorar el esfuerzo

Una de las bases de estas nociones se encuentra en la enseñanza y la forma de inculcar una disciplina para el trabajo en los niños. Estas son claves primordiales para el crecimiento individual y colectivo de la sociedad: educar a un niño en los principios del esfuerzo le dará las herramientas suficientes para no dejar de superarse a sí mismo como adulto.

“Todos tenemos sueños. Pero para convertir los sueños en realidad, se necesita una gran cantidad de determinación, dedicación, autodisciplina y esfuerzo.”

-Jesse Owens-

El ejemplo siempre es una de las formas más útiles de enseñanza, por lo que si como adultos creemos en el poder del esfuerzo por encima del de la suerte, seremos capaces de transmitírselo a los niños. Así ellos aprenderán a afrontar sus dificultades, a ser menos caprichosos y más constantes, a entender el valor del afán de superación, etc.