Los principales obstáculos al comienzo de una relación de pareja

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 22 noviembre, 2016
Rafa Aragón · 22 noviembre, 2016
El hecho de que surjan desavenencias y conflictos al comienzo de una relación de pareja, nos puede permitir aprender adecuadas estrategias para enriquecer el vínculo y conocernos mucho mejor.

El comienzo de una relación de pareja nunca es fácil. Siempre surgen desafíos, desavenencias y alguna decepción. Esto es algo inevitable y de lo más común. Es un proceso casi normativo donde conocernos y reajustar expectativas, metas, aficiones y costumbres. Al fin y al cabo, estamos intentando encajar nuestras piezas para que las esquinas de cada uno, no se claven en ninguno de los dos.

Así, grandes expertos en el tema como John M. Gottman nos señalan que nada es tan necesario como afrontar estos primeros obstáculos. Lidiar con el conflicto, la diferencia o la contradicción es un modo de conocernos mucho mejor y de asentar adecuados aprendizajes sobre las relaciones.

Superar esos baches, nos permiten seguir edificando la relación. Por ser un proceso de adaptación, vamos a tener que aceptar las complicaciones, y en algunos casos armarnos de paciencia para superarlas. Irremediablemente esto forma parte del proceso de descubrimiento y re-descubrimiento de la persona con la que hemos empezado una relación.

“La pareja es uno de los aspectos centrales de la vida de un ser humano. Una vez que el ser humano llega al mundo, la comunicación resulta el factor más importante que determina el tipo de relaciones que va a tener con las personas más cercanas, para posteriormente instrumentarla en relaciones de otro tipo”

-Satir-

Aprender a comunicarnos, clave para para el comienzo de una relación de pareja

Comunicarnos de manera efectiva es uno de los principales retos para el comienzo de una relación de pareja. Para que ese diálogo cotidiano sea sano, hemos de aprender a expresar lo que necesitamos. Es más, estudios como el llevado a cabo en la Universidad de Georgia, nos señalan que lograr una buena comunicación garantiza la estabilidad de ese vínculo.

  • Una persona que lleva con nosotros mucho tiempo probablemente ya se ha hecho toda una experta en interpretar nuestro lenguaje no verbal.
  • Ahora bien una nueva pareja sin este bagaje lo va a tener más fácil sin planteamos una comunicación abierta en vez de cifrada.

La comunicación a menudo puede verse empañada por los malos entendidos y las interpretaciones que vamos haciendo sobre la marcha y de manera casia automática. Para superar esto, una buena idea es siempre preguntar antes que interpretar y sobre todo invertir toda nuestra atención en escuchar cuando nos hablan.

Aprender a comunicarse en pareja será un reto por el que tengas que pasar antes o después. Si no aprendemos a hacerlo la relación está destinada al fracaso. Es un pilar básico para el buen funcionamiento de la relación de pareja, por lo que no se puede descuidar.

Una buena comunicación se basa en el respeto, la empatía, escucha y comprensión. Expresar la propia necesidad sin dejar de atender la de nuestra pareja.

pareja de espaldas mirando móvil  simbolizando el comienzo de una relación de pareja

Ajustarnos a la realidad

Otro elemento clave en el comienzo de la relación de pareja es cuidar las altas expectativas. La idealización es un componente estrechamente relacionado con el enamoramiento.

Por ello, es casi inevitable fijarnos más en las cosas buenas de nuestra pareja cuando comenzamos la relación. Sin embargo, hay que intentar tener los pies en el suelo para que nuestras expectativas no se alejen demasiado de quién es en realidad la otra persona.

Si nos vendamos los ojos con la intención de vivir en mundo de fantasía, donde todo lo que hace nuestra pareja es maravilloso, acabaremos por caer de esa nube, y la frustración nos dejará demasiado apenados.

Hay que saber que, aunque nuestra pareja tenga muchos aspectos buenos, también tendrá otros muchos que no nos gusten. Al fin y al cabo, en la aceptación es donde aparece el verdadero amor, cuando estamos preparados para ver a la otra persona tal y como es, sin pretender cambiarla.

Intentar llenar el vacío

La pareja no está para cumplir con nuestras expectativas, ni tampoco para llenar nuestro vacío interior. Buscar a alguien para no sentirnos solos y para olvidar experiencias pasadas con otras parejas es la primera brazada de remo para que la relación no llegue a buen puerto. Los vacíos los tenemos que llenar nosotros, aunque los demás puedan contribuir a hacerlos más o menos ricos en contenido.

Es más, estudios sobre terapia de pareja como el llevado a cabo en la Universidad de Shiran, Iran, nos señalan que es necesario trabajar nuestras emociones no resueltas para afrontar mejor la relación.

Árbol con pareja  simbolizando el comienzo de una relación de pareja

Podemos no estar bien con nosotros mismos, pero no podemos esperar a que sea la otra persona quien resuelva nuestro conflicto, y que nos de la paz y seguridad que necesitamos en nuestras vidas. Nadie puede hacer el trabajo que te corresponde a ti para resolver tus conflictos internos, ni tan siquiera tu pareja.

Una relación sana consiste en estar con la otra persona para compartir quienes somos, y no por necesidad de rellenar nuestros vacíos. Si huimos de la soledad, caeremos en el error de no aprender a estar con nosotros mismos.

“El amor infantil sigue el principio: “Amo porque me aman”. Los maduros obedecen al principio: “Me aman porque amo”. El amor inmaduro dice: “Te amo porque te necesito”. Los amores maduros dice: “Te necesito porque te amo”

-Erich Fromm-

  • Halford, W. K., Markman, H. J., Kline, G. H., & Stanley, S. M. (2003). Best practice in couple relationship education. Journal of Marital and Family Therapy. American Association for Marriage and Family Therapy. https://doi.org/10.1111/j.1752-0606.2003.tb01214.x
  • Yoo, H., Bartle-Haring, S., Day, R. D., & Gangamma, R. (2014). Couple communication, emotional and sexual intimacy, and relationship satisfaction. Journal of Sex and Marital Therapy40(4), 275–293. https://doi.org/10.1080/0092623X.2012.75107