Personas vengativas: características y cómo manejarlas

Todos hemos conocido (o tenemos cerca) a una persona vengativa. Si hay algo que les define es la ausencia de empatía y la falta de regulación emocional. ¿Cómo podemos manejarlas?
Personas vengativas: características y cómo manejarlas
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater el 12 noviembre, 2021.

Última actualización: 12 noviembre, 2021

Las personas vengativas siguen al pie de la letra la vieja ley del talión: “ojo por ojo, diente por diente”. Algunos sirven la venganza fría y sin prisa alguna, como Edmond Dantés. Otros buscan cualquier artimaña apresurada para volcar su rabia sobre el culpable de su agravio y encontrar así cierta sensación de alivio o reparación.

Engaños, traiciones, atentados físicos o morales… Hay muchas razones por las que alguien puede sentir ese impulso cargado de rabia y de dolor. Sin embargo, dicha percepción de ofensa sufrida parte siempre de una dimensión muy concreta: la pérdida de la propia integridad.

Asimismo, hay algo evidente. La persona que quiere venganza anhela infligir en el otro el mismo daño sufrido, pensando que de esta manera se sentirá mejor. Pero esto no siempre sucede; no en todos los casos se alcanza la serenidad o la sensación de justicia. Generar en otros el mismo dolor que nos provocaron nos sitúa, en muchos casos, a la misma altura moral.

Tal y como explica el doctor Michael McCullough, psicólogo de la Universidad de Miami y experto en los mecanismos de la venganza y el perdón, todos comprendemos al 100 % la idea de querer herir a quien nos hace daño. Sin embargo, lo que nos frena para no caer en esta conducta es el control de los impulsos, los principios éticos y la regulación emocional.

Sin esas dimensiones seríamos animales en una selva de asfalto.

“Es inútil satisfacer la venganza con venganza; no curará nada”.

-J. R. R. Tolkien-

Jefe enfadado con los empleados representando a las personas vengativas

¿Cómo son las personas vengativas?

La venganza vertebra un gran número de títulos de nuestra literatura y guiones cinematográficos. Recordemos a Hamlet vengando la muerte de su padre, al ya citado Conde de Monte Cristo, al inolvidable personaje de Heathcliff en Cumbres borrascosas o la exitosa saga Millenium. En el cine, nos viene rápidamente a la memoria Kill Bill o John Wick, pero podríamos citar decenas más…

Todo ello nos revela que si hay una emoción humana con la que solemos conectar con frecuencia es con la venganza. Sabemos que en la vida real no es lícito actuar como lo hace Lisbeth Salander en Millenium. Sin embargo, nos satisface porque empatizamos con sus motivos. Ahora bien, el problema llega cuando debemos lidiar en la vida real con personas vengativas.

En nuestra cotidianidad estas conductas no siempre son comprensibles y pueden generarnos hasta miedo. Ejemplo de ello es la pareja que no acepta la ruptura e inicia un comportamiento amenazante. También el compañero de trabajo que, por razones que desconocemos, inicia una campaña de acoso contra nosotros.

El deseo de venganza puede comprenderse cuando alguien ha sufrido un acto de violencia o injusticia hacia su propia persona. Sin embargo, hay quien alberga este sentimiento como resultado de la envidia, la inseguridad e incluso algún trastorno de la personalidad.

Características que definen a las personas vengativas

Hay un dato revelador que vale la pena recordar. Existe un rasgo psicológico que diferencia a las personas vengativas de aquellas que a pesar de haber sido agraviadas, saben perdonar: el narcisismo. En efecto, trabajos de investigación, como los realizados en la Universidad de Oklahoma, evidencian que los perfiles más vengativos presentan un trastorno de la personalidad narcisista.

Esto explica varias cosas. Una de ellas es que hay quien puede sentirse herido por aspectos claramente egoístas, nimios y hasta incomprensibles. Su ego es tan sensible que cualquier cosa les ofende y no dudan en buscar venganza.

  • Celos, inseguridades y pensamientos negativos. Las personas vengativas experimentan esta pulsión a causa de sus inseguridades y su baja autoestima. A veces, el simple hecho de ver a otros tener éxito, despierta en ellos su frustración y deseo de hacer daño.
  • Falta de empatía y dificultad para gestionar las emociones. Otra variable que define este perfil es la incapacidad de manejar emociones como la ira. Cuando se sienten enfadados, no dudan en cargar sobre otros esa pulsión irracional como mecanismo catártico.
  • Muestra de poder y sadismo. Este es otro factor más oscuro y preocupante. A veces, las personas vengativas ejecutan actos dañinos por el mero placer de hacer daño y además imponer sobre otros su poder.
Mujer mirándose en un espejo roto pensando en las personas vengativas

¿Cómo actuar ante las personas vengativas?

La mayoría empatizamos con muchas de esas historias de venganza que nos trae el cine. Pero la literatura, como las series y las películas, no son más que una manera de proyectarnos en realidades que, como bien sabemos, no siempre son permisibles en nuestra cotidianidad. Como señalaba Confucio, antes de embarcarse en un viaje de venganza, cave dos tumbas. 

Uno puede buscar justicia por mecanismos legales, pero nunca venganza mediante actos violentos. Por eso debemos tener cuidado con este perfil, porque si hay algo que define a buena parte de las personas vengativas es actuar por irracionalidad. ¿Cómo defendernos ante estos perfiles tan problemáticos?

Es importante considerar que los hombres y las mujeres que se mueven bajo este impulso pueden evidenciar un trastorno de personalidad. Quien se mueve por la pulsión del rencor y se obsesiona en causar daño evidencia un riesgo potencial del que debemos protegernos. En este sentido, es recomendable poner distancia siempre que nos sea posible.

No vale la pena enfrentarnos o encararse a ellos. Su falta de empatía no hará más que intensificar nuestro malestar y desesperación. Son figuras peligrosas que es mejor no tener cerca. Como bien decía Albert Einstein, las personas débiles se vengan; las fuertes, perdonan. Las personas inteligentes ignoran. Tengámoslo presente.

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  • Brown, Ryan P., “Vengeance is mine: Narcissism, vengeance, and the tendency to forgive,” Journal of Research In Personality (2004), 38, 576-584.
  • Carlsmith, Kevin M., Timothy D. Wilson, and Daniel T. Gilbert, “The Paradoxical Consequences of Revenge, “Interpersonal Relations and Group Processes (2008), vol.95 (6), 1316-1324.
  • Chester, David S. and C. Nathan DeWall, “Combating the Sting of Rejection with the Pleasure of Revenge: An New Look at How Emotion Shapes Aggression,” Journal of Personality and Social Psychology (2017), 112(3), 413-430