El pesimista defensivo, ¿anticipar lo peor es siempre una desventaja?

Pensar de manera positiva y confiar en el destino no siempre funciona. Por ello, a veces, anticipar desafíos o adversidades también tiene su utilidad: nos permite estar más preparados y desarrollar estrategias de afrontamiento. 
El pesimista defensivo, ¿anticipar lo peor es siempre una desventaja?
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater.

Última actualización: 09 diciembre, 2022

“Seguro que me saldrá mal”. ¿Cuántas veces en nuestra vida nos hemos dicho esta misma frase? Lo más probable es que hayan sido tantas que ni siquiera llevemos la cuenta. Asumir unas expectativas en que el fracaso, el error, la desilusión y hasta la fatalidad están presentes en nuestro horizonte es algo muy común. Pocas características definen tanto al ser humano.

Ponernos en lo peor, a pesar de no haber indicios de que tales supuestos sucederán, define un tipo de mecanismo defensivo orquestado por una eterna conocida: la ansiedad. A pesar de vivir en una sociedad que nos repite una y otra vez aquello de “¡mira el lado positivo de la vida!”, hay quien se resiste a ello y sitúa la vista en el “lado más oscuro”.

Esto tiene claras desventajas y alguna inusitada ventaja que conviene clarificar. Porque la ansiedad, a fin de cuentas, no deja de ser un mecanismo que busca garantizar nuestra supervivencia. Así, y aunque nos sorprenda, hay veces en las que anticipar lo peor nos facilita poner en marcha mecanismos de afrontamiento para encarar cualquier futurible…

En determinadas ocasiones, el pensamiento negativo puede esconder ciertos beneficios y hasta potenciales. Aunque eso sí, hay que hacer una lectura correcta de este enfoque mental. Lo analizamos.

Hay quien siempre ve nubes en el horizonte, pero en lugar de quedarse bloqueado por el miedo, medita en posibles mecanismos para protegerse ante las tormentas.

Mujer con nubes para representar al pesimista defensivo
El pesimismo defensivo es un mecanismo de regulación de las emociones que a veces puede ser útil y otras no.

El pesimista defensivo, cuando la ansiedad sí es adaptativa

El pesimismo defensivo es una estrategia cognitiva definida en los años 80 por la psicóloga y rectora de la Universidad Rutgers-Newark, Nancy Cantor. Se trata de un mecanismo por el cual las personas se preparan ante lo peor de cara a esas situaciones que les generan ansiedad. Es importante matizar este último detalle.

No estamos hablando del pesimista recurrente, de quien hace uso de un filtro negativo en cada circunstancia. El pesimista defensivo visualiza resultados negativos solo en esos hechos que le suscitan inquietud. Ejemplo de ello es el estudiante que teme suspender sus exámenes o el candidato a un empleo que teme no tener suerte en dicho proceso selectivo y continuar sin trabajo.

Ahora bien, hay un interesante matiz que diferencia a este tipo de personas. Al anticipar posibles efectos negativos, desarrollan una actitud orientada a mejorar su desempeño. Buscan estrategias para encarar cualquier situación de desafío, riesgo o amenaza. Por decirlo de manera sencilla, a pesar de no haberse decretado una guerra, se preparan para ella.

El pesimismo defensivo sabe controlar la ansiedad para que esta le sirva como ventaja y no como zancadilla para sus planes.

Cuando el pensamiento negativo puede darnos una ventaja

Si hay algo que hemos interiorizado casi desde que tenemos uso de razón es que el pesimismo es negativo y el optimismo nos salva la vida. Sin embargo, con el tiempo descubrimos que la mentalidad positiva no nos ha dado la felicidad eterna ni nos ha evitado más de alguna adversidad. Ahora bien, ¿qué pasa con el pesimismo?

La psicóloga Julie Norem es conocida por sus investigaciones sobre este tema. En su libro El poder positivo del pensamiento negativo (2002) nos habla precisamente de ese tipo de personalidad, la del pesimista defensivo. Estos serían los aspectos más interesantes que destaca:

  • El pensamiento positivo actúa a veces como una estrategia ineficaz a la hora de enfrentar los problemas.
  • La vida moderna está orquestada por decenas de presiones y retos. El pesimista defensivo se define por una ansiedad adaptativa, la cual le permite desarrollar una actitud de adecuado afrontamiento ante las dificultades.
  • A veces, el pensamiento negativo nos permite dilucidar escenarios ante los que deberíamos prepararnos. Nos aporta, además, cierta dosis de realidad al silenciar el pensamiento mágico y la idea de que todo irá bien.
  • El pesimista defensivo busca controlar esa ansiedad que paraliza. En su lugar, le saca ventaja y se siente motivado para actuar ante cualquier giro del destino.
Mente con un hombre en el interior simbolizando al pesimista defensivo
El pesimista defensivo aplica el pensamiento prefáctico, es decir, intenta analizar los hechos antes de que sucedan.

¿Cómo aplicar un enfoque basado en el pesimismo práctico o defensivo?

El pesimista defensivo no se deja llevar por esa negatividad que bloquea y entorpece todo logro, todo avance. No estamos ante un tipo de atribución en la que la persona todo lo ve de forma adversa, porque se siente inútil, inseguro y a menudo, hasta infeliz. En este caso, estamos ante una serie de personas proactivas que aplican una ansiedad claramente adaptativa.

¿Podemos beneficiarnos de este enfoque mental en nuestro día a día? En realidad, siempre será preferible aplicar esta actitud en lugar de ese positivismo ciego que todo lo deja en manos del destino. Veamos algunas claves que nos podrían ser de ayuda.

Pensamiento prefáctico

Pensar de manera prefáctica define una estrategia cognitiva en la que imaginamos o reflexionamos en posibles resultados sobre un escenario futuro. Esto implica, por ejemplo, que ante un evento que nos suscita miedo o ansiedad, podemos visualizar qué resultados podrían derivarse al exponernos a él. Pensaríamos tanto en efectos positivos, como neutros y en efectos negativos.

Una vez tenemos delimitados esos posibles escenarios adversos, razonaríamos en cómo actuaríamos ante esas situaciones más desfavorables. El pesimista defensivo anticipa lo peor para encararse ante esa adversidad imaginada.

Control de la ansiedad

El pesimista práctico sabe sacarle partido a la ansiedad y lo hace aprovechando esa activación psicofisiológica que le aporta. Se siente motivado, adopta una actitud proactiva y busca soluciones a posibles problemas en lugar de que estos, aunque no hayan sucedido, lo bloqueen. Tal y como nos explica la psicóloga Julie K. Norem en un clásico estudio de 1983, la ansiedad actúa como mecanismo motivador en estos casos.

Porque, aunque a veces lo olvidemos, la ansiedad adaptativa busca facilitar nuestro bienestar al permitirnos afrontar los riesgos y amenazas de nuestro entorno. Por ello, un paso crucial es saber regular ese conjunto de emociones y sensaciones que este estado nos genera. El objetivo es dominar a la ansiedad y ponerla a nuestro favor, evitando que sea ella quien nos domine.

Clarificar metas y propósitos

El pesimismo defensivo es una estrategia cognitiva en la que las personas imaginan obstáculos a su propio éxito para poder actuar ante ellos. Hacerlo, no solo revierte en su autoestima y autoimagen, sino que, además, les permite mejorar su capacidad de logro.

Esto nos permite entender otro aspecto decisivo sobre este enfoque mental. Uno puede imaginar lo peor ante ese evento que le genera ansiedad, pero tiene claro en todo momento, lo que quiere conseguir. Es cierto, por ejemplo, que hacer una conferencia me da miedo y pienso que puedo hacer el ridículo. Pero no dejo que el miedo me bloquee porque tengo claro lo que deseo: sorprender a la audiencia.

Para concluir, solo cabe incidir, una vez más, en un hecho muy concreto. A veces, tener un pensamiento negativo o anticipar un fracaso que aún no ha sucedido, no es algo patológico. Es nuestra mente incitándonos a la preparación, a la proactividad y la no rendición. Los miedos no deben bloquearnos, deben invitarnos a la superación.

Te podría interesar...
La evitación: el mecanismo de defensa más común
La Mente es Maravillosa
Leerlo en La Mente es Maravillosa
La evitación: el mecanismo de defensa más común

La evitación es el mecanismo de defensa más común. ¿Por qué hacemos uso de él? ¿Cómo desactivarlo? Lo analizamos.



  • Norem, Julie & Cantor, Nancy. (1986). Defensive Pessimism. Harnessing Anxiety as Motivation. Journal of personality and social psychology. 51. 1208-17. 10.1037/0022-3514.51.6.1208.
  • Norem, Julie K., and Shannon Smith, 'Defensive Pessimism: Positive Past, Anxious Present, and Pessimistic Future', in Lawrence J. Sanna, and Edward C. Chang (eds), Judgments Over Time: The Interplay of Thoughts, Feelings, and Behaviors (New York, 2006; online edn, Oxford Academic, 22 Mar. 2012), https://doi.org/10.1093/acprof:oso/9780195177664.003.0003, accessed 24 Oct. 2022.

Los contenidos de La Mente es Maravillosa se redactan solo para fines informativos y educativos. No sustituyen el diagnóstico, el consejo o el tratamiento de un profesional. Ante cualquier duda, es recomendable la consulta con un especialista de confianza.