Pisantrofobia: cuando tienes miedo a confiar en los demás - La Mente es Maravillosa

Pisantrofobia: cuando tienes miedo a confiar en los demás

Sara Clemente 14 octubre, 2017 en Psicología 0 compartidos
Mujer preocupada mirando por la ventana

La mayoría de nosotros hemos sufrido alguna vez un desengaño amoroso o una traición de un amigo o un familiar. Y todos hemos experimentado la dificultad de volver a depositar nuestra confianza en esa persona. De por sí, confiar no es tarea sencilla, pero si además padeces pisantrofobia, esta labor se convierte en una auténtica quimera.

La confianza no es gratis y queda emborronada por los precipicios cuando en ella se buscan puntos intermedios: o se tiene o no se tiene. Es fruto de meses y años de relaciones y experiencias compartidas. Sabemos que tardamos mucho en ganárnosla, pero muy poco en perderla. Pero también dicen que lo último que se pierde es la esperanza y que el tiempo lo cura (casi) todo.

¿Qué es la pisantrofobia?

La persona que padece pisantrofobia se caracteriza por un miedo irracional a establecer una relación íntima y personal con los demás. Las experiencias traumáticas o dañinas que ha vivido anteriormente la han marcado tanto que el miedo supera a las ganas de depositar su confianza en otras personas.

Quienes la padecen comienzan a presentir que todo el mundo tarde o temprano les decepcionará o traicionará. Van convirtiéndose en personas extremadamente desconfiadas. Sienten temor ante la idea de que la situación pueda volver a repetirse y no dan a pie a que exista ni la más mínima posibilidad de revivirla.

Mujer con pisantrofobia

“¿Por qué siempre me pasa a mí?”. “No voy a ser feliz nunca”. “Siempre estaré solo”. Son algunas de las frases sobre las que vuelven una y otra vez como diagnóstico de una situación que les genera una gran impotencia: esa que da el querer, pero no poder. Por eso, junto a la desconfianza, también sienten desilusión, frustración, tristeza, enfado, culpa o vergüenza generalizada.

Conductas que desarrolla el pisantrofóbico

Nadie quiere sufrir, pero si perdemos la confianza, perdemos la base esencial de cualquier relación interpersonal. Las consecuencias de los que sufren pisantrofobia no se limitan solo al  plano afectivo, sino que se transfieren al resto de ámbitos de su vida: el laboral, el familiar, el relativo a la pareja o el socio-cultural.

Sus autosugestiones les llevan a realizar comportamientos antisociales y aislacionistas que afectan a todos estos entornos. Algunos de estas conductas son:

  • Evitar realizar actividades que suponen tener un contacto cercano interpersonal. Su retraimiento es fruto de su miedo a las críticas, un temor exagerado a ser juzgado, al rechazo o a la traición.
  • No acudir a eventos o encuentros en los que ha de juntarse con personas desconocidas y no está seguro de que va a caer bien a los demás.
  • No tomar ningún tipo de riesgo que pueda poner en peligro su plano emocional. Se muestra muy reacio a comprometerse afectivamente con el resto de personas. Sienten pavor a abrirse a los demás. Por eso, en ocasiones tiende a ser considerada como una persona solitaria, introvertida, reservada y hermética.
  • Tratar de evitar mantener relaciones íntimas debido al miedo a ser decepcionado de nuevo. No quiere volver a encontrar pareja, por su pánico a que le fallen otra vez.

Todas estas repercusiones aumentan su intensidad de manera exponencial cuanto más involucrado emocionalmente está el pisantrofóbico con la otra persona.

La falta de confianza también es propia

Normalmente, las dificultades para confiar en los demás parten de una desconfianza en uno mismo. Esta desconfianza afecta directamente a esa intuición o sexto sentido que nos dicta si una persona es de fiar o no lo es. Las personas con pisantrofobia no es que carezcan de esta intuición, lo que sucede es que no confían nada en su capacidad para acertar. Por otro lado, las personas sin pisantrofobia no es que no sepan que esta intuición se equivoca, pero no les causa pánico el hecho de que pueda hacerlo y por lo tanto se fían de su criterio a falta de otro mejor.

Esta falta de confianza en la intuición suele disminuir la confianza también en otras habilidades, como la de defendernos si alguien nos ataca. Así, al pensar que estamos más indefensos todavía nos volveremos más desconfiados. De esta manera el círculo se cierra y la “fobia” cada vez se vuelve más limitante.

Construir en este contexto un vínculo afectivo con otra persona se vuelve una tarea muy difícil, algo parecido a intentar escalar una montaña muy alta cuando tenemos vértigo. El miedo a caer aumenta con cada paso que damos, hasta que en tamaño e intensidad supera a la ilusión por seguir adelante. Por eso muchas personas con pisantrofobia cortan de manera brusca las relaciones: sus fuerzas no son las suficientes como para seguir escalando, profundizando en esa relación, y que el vértigo se dispare.

Hombre con pisantrofobia preocupado

Acudir a terapia: el mejor paso que podemos dar

La confianza no vuelve de la noche a la mañana, ni en uno mismo ni como tendencia para ser depositada en los demás. Por ello, para superar la pisantrofobia es importante buscar ayuda. El psicólogo puede ayudarnos a que nos recuperarnos de aquello que nos ha herido emocional y anímicamente. Así, atacando la causa, es probable que el problema se resuelva también.

  • Construir un buen proceso de duelo es vital si se quiere volver a confiar de nuevo. Para ello, es necesario aceptar el dolor que sentimos y no huir de nuestros sentimientos. Tampoco conviene minimizar el problema o mirar para otro lado.
  • Requiere tiempo y descanso. Tus emociones se tienen que estabilizar, por lo que no es buena idea comenzar una nueva relación. Además de apresurado, lo más probable es que aún no estés preparado para volver a confiar en nadie y que resurjan traumas pasados.
  • Afrontar situaciones cotidianas que necesitan de la confianza en el otro. Por ejemplo, delegar algunas tareas en la pareja que nos permitan aumentar la seguridad en él paulatinamente, hacer actividades conjuntas o naturalizar el trastorno.

Volver a confiar en otra persona, además de ser un auténtico desafío, también es una necesidad vital. La confianza que mantenemos en personas cercanas tiene múltiples beneficios. Entre ellos, aumenta nuestra felicidad y la seguridad en nosotros mismos, permitiendo que afrontemos mejor los problemas y disminuyendo el estrés. Sin duda, lo valioso del objetivo hace que volver a intentarlo merece la pena.

Sara Clemente

"El impulso fue el Periodismo, mi ilusión y energía emocional es la Psicología. Primo la deportividad, el respeto y la educación."

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