¿Por qué algunos humoristas se deprimen?

¿Por qué personas, aparentemente alegres, como los humoristas, se deprimen? En este artículo queremos entender estas realidades en las que el aparente humor no es suficiente para proteger la salud mental…
¿Por qué algunos humoristas se deprimen?
Sergio De Dios González

Revisado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González.

Última actualización: 18 diciembre, 2022

Dicen que una persona con depresión vive dos vidas al mismo tiempo: “la que todos ven y la que solo tú ves”, explica Kevin Breel en una charla TED. A muchos nos cuesta entender que una persona alegre y divertida, como todos pensamos que debería ser un humorista, sea capaz de perder las ganas de vivir. Por ello, en este artículo vamos a explorar precisamente este interrogante: por qué algunos humoristas se deprimen.

La depresión tiene un origen biológico y orgánico, por lo que debe ser tratada como cualquier otra lesión de nuestro cuerpo. “Estar deprimido no es simplemente estar triste. La verdadera depresión es estar triste cuando todo va bien en tu vida“, reflexiona Kevin Breel.

Hombre triste
El uso del humor como vía de escape del sufrimiento puede generar a largo plazo depresión.

El síndrome del payaso triste

Esta dualidad de la que habla el cómico canadiense asoma en el interior de cualquier persona con depresión. Además, en el caso de un humorista puede convertirse en una auténtica tortura.

Según Álvaro Montoya, psiquiatra del Centro Médico Imbanaco, es porque “es más sensible y, por ello, capaz de ponerse con más facilidad en el lugar de otros”. La idea, en el fondo, es que los humoristas serían más permeables al sufrimiento.

Ahora bien, el poder y la situación económica de una persona exitosa pueden llegar a suponer un obstáculo para cumplir un tratamiento eficaz. Además de la dificultad añadida de buscar ayuda psicológica, ya que muchas personas lo asocian con la debilidad; y, por lo tanto, no piden ayuda.

Este fenómeno que podría explicar el motivo por el que algunos humoristas se deprimen es conocido como el síndrome del payaso sonriente. Un término que recoge el enmascaramiento o la ignorancia de los síntomas depresivos a través del humor o la simpatía por parte de algunas personas.

Así, el uso del humor como vía de escape tiene consecuencias a largo plazo, a pesar de experimentar el aumento de adrenalina con las risas del público.

Robin Williams: las consecuencias de la negación

Cuando hablamos de humor y depresión, muchos recordamos el caso de Robin Williams, el humorista y actor ganador de un Óscar que se quitó la vida en el año 2014. Ese fue el último paso en una etapa de una depresión que se intensificó después de recaer en el alcoholismo y la drogadicción.

El protagonista de grandes éxitos, como El Indomable Will Hunting o Despertares, es solo uno de los muchos comediantes que podrían haber sufrido el síndrome del payaso triste. “Al contrario de lo que la mayoría cree, (la depresión) no necesariamente está ligada a una pérdida, sea la de un ser querido o una quiebra económica”, explica Montoya. En el caso de Robin Williams, podemos identificar una cronicidad en su sufrimiento, que se intensificaba con “conductas autodestructivas”.

En este caso, tanto el aislamiento como la falta de comprensión de su entorno precipitaron el final trágico que todos conocemos. Es normal que, cuando una persona exitosa sufre depresión, quienes la rodean muestren incomprensión. Y precisamente esta actitud de falta de empatía y comprensión suele ser una de las principales razones por las que algunos humoristas se deprimen.

Inside, de Bo Burnham

Otro caso conocido en los últimos años ha sido el de Bo Burnham, músico y cómico estadounidense que consiguió materializar la ansiedad y la depresión propias de la pandemia en su especial Inside, producido por Netflix.

En Inside, Burnham transita con canciones y número cómicos, aparentemente inconexos, por todas las etapas durante el confinamiento. En medio, hay transiciones no demasiado fluidas en las que vemos cómo el cómico coquetea con la idea de dejar el especial, e incluso con la del suicidio.

Pero, al adentrarnos en su narrativa, descubrimos que el hilo conductor que vertebra el especial es claro. Comienza con canciones como Content o Comedy, las cuales nos muestran la situación depresiva de Burnham. Más adelante, temas como How the world works o Welcome to the Internet señalan a los verdaderos villanos de esta historia: el sistema e internet, esa red de la que cada vez dependemos más.

Después de otras canciones y monólogos, el especial desemboca en un final dulce e irónico. Bo Burnham deja atrás la sátira y el cinismo para presentar una gran verdad al espectador: todos estamos un poco rotos por dentro y cuanto antes lo reconozcamos, mejor.

El activismo de Kevin Breel

Kevin Breel es otro de los humoristas que ha encontrado la forma de reconducir su depresión. El joven canadiense no solo ha escrito un libro hablando de su experiencia; también recorre el mundo dando charlas con las que visibiliza lo que muchos sufren en silencio. Breel achaca este problema social a la ignorancia.

“Esa ignorancia ha creado un mundo que no comprende la depresión, que no entiende la salud mental”, cuenta en una charla TED. Breel cree que el mundo no se siente preparado para abordar el problema, ya que “lo ponemos en un rincón, fingimos que no está y cruzamos los dedos para que se cure solo”.

Está claro que, para resolver un problema, primero debemos reconocer que existe. “No lo hemos hecho todavía. No podemos esperar encontrar una respuesta si todavía tememos a la pregunta”, reflexiona el canadiense. “Si tienes depresión, que sepas que no pasa nada. Que sepas que estás enfermo, que no eres débil. Y es un problema, no una identidad”, continúa.

Kevin Breel habla desde el corazón y la experiencia, pues él pasó y sigue pasando por las distintas etapas de la depresión desde que es un adolescente. “La depresión me introdujo en un pozo, pero solo para recordarme que hay una salida. Me mostró la oscuridad para demostrarme que también existe la luz”, concluye.

¿Por qué algunos artistas se deprimen?

No es que los humoristas sean más propensos a la depresión; sino que, dada su sensibilidad y sus rasgos de personalidad, tienden a sufrir más con este tipo de problemas. En el caso de comediantes de éxito, cabe entender que su posición no motiva o facilita las peticiones de ayuda.

“¿Cómo voy a contarle mis problemas a un señor extraño, si él no me los va a resolver?”, plantea Gerardo Campo Cabal, Jefe del Departamento de Psiquiatría de la Universidad del Valle, en Colombia.

Y, en ningún caso, la persona con depresión necesita comentarios como “pon de tu parte”, “sal de casa” o “no te encierres”. No, la depresión es una enfermedad que produce una gran discapacidad y hace que la persona se aísle en casa y sienta una falta absoluta de energía. Y, en palabras de Campo Cabal, la depresión, “como tal, hay que tratarla”.

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